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La
sífilis en el Río de la Plata
De La medicina en el Río de la Plata, La Química Bayer
S.A., Buenos Aires: 1934
Los primeros informes acerca de la sífilis se remontan
al Renacimiento. Si bien existen numerosas citas bibliográficas según
las cuales el mercurio fue utilizado como tratamiento específico por primera
vez en 1499, el doctor Francisco Villalobos, médico de Castilla, empleaba
al «ungüento para las bubas» ya antes del descubrimiento de América.
La
procedencia geográfica de la sífilis ha dado motivo a largas discusiones,
y contra quienes sostienen su origen americano, hay investigadores muy
serios -inclusive espales- que afirman que fue traída a América justamente
con la primera carabela de Colón y trasmitida a las indias, con las cuales
luego se contaminaban los marineros. A este respecto, y como valioso antecedente,
se citan los versos del famoso doctor Francisco Villalobos, médico de
los grandes de Castilla, sobre la cura mercurial de la sífilis, ya antes
del descubrimiento de América: Ungüento para las bubas.De elimia de plata,
no de otros metales,y de litargirio cerusa y calcantode azogue, aloes,
todo partes igualesy el unto de puerco mezclado a estos talesy aceite
de oliandro y vinagre otro tanto,será todo aquesto en mortero majado,
y con del aceite un poquito mecello;después del vinagre será un poco echadodespués
del aceite, y así sea tratadohasta que se haga un ungüento con ello.
Sea
como fuere, en lo que respecta al Río de la Plata, se insinúa que el primero
en dejar el contagio pudo ser muy bien don Pedro de Mendoza, pues «fué
el primer específico, con manifestaciones ulcerosas de la piel y huesos»,
llegado a estas márgenes.
Refiriéndose
a nuestras tribus, dice el doctor Eliseo Cantón en su gran Historia de
la medicina en el Río de la Plata: «Eran organismos tan vírgenes para
el virus sifilítico como para el variólico; naturalezas puras e incontaminadas
de expedicionarios que regresaron a España, de entre los que vinieron
con Caboto, García y Mendoza, después de haber vivido y curzándose con
las indígenas, se lamentara de haber adquirido mal alguno de ellas.» Queda
un consuelo paradójico: los navegantes españoles introdujeron muchas epidemias
europeas, pero a bordo de sus naves trajeron también los primeros cirujanos,
médicos y boticarios. La historia de la medicina europea en el Río de
la Plata comienza precisamente con el descubrimiento del ancho estuario
y de estas tierras legendarias.
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