|
ASI SE CURABAN LOS
CONQUISTADORES LAS HERIDAS DE GUERRA
«Lo
mejor y más seguro es cortar toda la carne»
De Milicia
y descripción de las Indias. Escrita por el Capitán D. Bernardo
de Vargas Machuca, Caballero castellano,
natural de la villa de Simancas. Reimpresa fielmente, según la
primera edición hecha en Madrid en 1599.
Madrid, Librería de Victoriano Suárez, «Colección
de libros raros y curiosos que tratan de América», s/f.
t. VIII y IX.
 |
| Waldo Saavedra, «Historias
marítimas», óleo sobre tela, 1996. |
«Si fuere herida de
yerba [ungüento con el que se envenenaban las puntas de las flechas,
n. de R.], lo mejor y más seguro es cortar toda la carne que comprendió
la herida; y advierta que esta cura ha de ser con la mayor presteza que
posible fuere; y para esto, suelen los caudillos que son diestros, mandar
al cirujano traer de ordinario en la faltriquera un anzuelo y una navaja,
para con el anzuelo alzar la carne y con la navaja cortarla, como es justo
se haga, advirtiendo en no cortar los nervios los cuales después
de descarnados, si la herida entre ellos cayere, se raerán con
la uña y limpiarán luego para que no queden inficionados
de la yerba, que esto saben bien hacerlo los indios amigos. Y para esta
cura llevará hecha una masa de harina de maíz tostado y
de pólvora, sal y ceniza y carbón: y desta masa, conforme
al hueco de la herida, hará una pelota y la meterá dentro
y vendará, que por mucha sangre que salga de [las] venas que le
hubieren cortado, cabecearán y estancará luego la sangre:
y si debajo de esta pelota y masa metiere otra pequeña de sebo
y solimán [sublimado corrosivo] crudo, echando las cuatro partes
de sebo, de todo punto se acertará la cura, porque la una restringe
la sangre y la otra mata el veneno; por la misma vía que camina
la yerba, el solimán mezclado con el sebo sigue con tanta y mayor
violencia, y la alcanza y mata, y reparado con esta cura advertirá
a darle la triaca [el antídoto] y si faltare, es bueno el zumo
del bencenuco: también es escogida triaca una almeja de río
molida y desleída en agua o chicha: también es bueno el
zumo de cogollos de guamas. El ambire [jugo de tabaco cocido] de Santa
Marta es escogida cosa, con que sea poca cosa lo que se bebiere, porque
es grande su fortaleza. Todas estas cosas son admirables contra las yerbas
y también lo es el zumo de la raíz del cordoncillo [planta];
y cuando todo faltare, remítanse a la triaca ordinaria que es aprobada.
Advertirán asimismo que el herido no beba gota de agua, porque
degüella [se desangra], y de tal manera que estando bebiendo suelen
espirar, y para reparar la sed le darán unas mazamorras de harina
de maíz muy ralas, que se dicen poleadas, que éstas sirven
de bebida y comida, y que no coma otra cosa en más tiempo de veinte
días.También se darán algunos buenos olores para
la retentativa del cremento del culebro. La piedra bezar [bezoar, cálculo
del estómago de los rumiantes] es buena y si la hubiere usará
de ella. Y adviértase que si no hay esta cuenta con el herido,
morirá rabiando.»
|