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Bucaramanga,
Colombia Las micotoxinas
podrían ser la causa de diversas afecciones respiratorias, en particular
de la llamada «enfermedad del libro viejo» [Journal of Clinical
Epidemiologyl.
El doctor Fidias E. León S., médico invitado de
la Universidad de Kagoshima, en el Japón, pasa revista a las posibles
causas de enfermedades provocadas por microbios que tienen su
hábitat en el papel impreso. Menciona un trabajo anterior en el
que, a propósito de la probable contaminación de los libros que
constituyen el patrimonio de las bibliotecas públicas por microorganismos
patógenos se llegaba a la conclusión de que los libros no representan
fuentes de riesgo para los seres humanos que entran en contacto
con ellos, pues la única bacteria que se desarrolla en ese medio
es el Staphylococcus epidermidis.
El doctor León opina que, si las
bacterias no son un peligro, sí pueden serlo los hongos, que logran
desarrollarse con facilidad en ambientes húmedos y cerrados. Las
toxinas producidas por algunos de ellos pueden desencadenar reacciones
agudas o crónicas, que pueden llevar a ser mortales, dice. Algunos
estudiosos han atribuido a las micotoxinas, informa, patologías
tales como la «enfermedad del libro viejo» o el «síndrome del
edificio enfermo». Asimismo se cuenta con antecedentes recientes
de que la inhalación de las ocratoxinas, presentes en los
graneros no ventilados, origina insuficiencia renal aguda.
Por otra parte, las micotoxinas anheladas
parecen ser la causa probable de cánceres pulinonares en ciertas
poblaciones mineras, que deben desarrollar su trabajo en ambientes
cerrados.
En desacuerdo con la opinión sustentada
por los anteriores investigadores, el médico colombiano opina
que, puesto que tanto bacterias como hongos se encuentran con
frecuencia en el polvo orgánico, y que no se ha definido aún un
método adecuado para evaluar la contaminación de los libros, es
de interés encaran nuevos estudios que permitan, sobre todo, evaluar
el poder de los libros para producir micotoxinas, y establecer
la manera de proteger adecuadamente a quienes los manipulan a
diario.
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