Entrevistas a expertos

838 bytes, 7 x 11 pixeles DIAGNOSTICO, TRATAMIENTO Y EVOLUCION DE LOS PACIENTES CON ESTENOSIS AORTICA 

Entrevista exclusiva a
Catherine M. Otto
Profesora de Medicina, Directora del Programa de Cardiología,
Universidad de Washington, Washington, EE.UU.


"El riesgo de muerte súbita en los adultos con estenosis aórtica asintomática es muy bajo, menor al 1% por año. Los factores clave para su prevención son la educación de los pacientes acerca de los síntomas y asegurarse, una vez que aparecen los síntomas, que tengan rápido acceso a la atención médica".

     


La Dra. Catherine M. Otto es autora, entre otros artículos, de Aortic stenosis: even mild disease is significant, recientemente editado por la prestigiosa revista European Heart Journal (25):3, 2004.

 

Catherine M. Otto MD has written, among other articles, Aortic stenosis: even mild disease is significant, recently edited by the famous magazine European Heart Journal(25):3, 2004

     

Preguntas formuladas por los médicos que integran la agencia Sistema de Noticias Científicas (aSNC), brazo periodístico de SIIC.

 

¿Podría definir la estenosis aórtica leve, moderada y grave desde un punto de vista fisiopatológico y hemodinámico?
La enfermedad valvular aórtica incluye una gradación patológica que va desde la esclerosis aórtica, definida como áreas focales de engrosamiento valvular con movimiento normal de las válvulas, hasta la obstrucción grave a la salida del flujo sanguíneo desde el ventrículo izquierdo. Fisiopatológicamente, la estenosis aórtica es grave cuando el aumento del espesor valvular no permite la adecuada eyección cardíaca con el ejercicio como para cumplir las demandas metabólicas del paciente, lo que produce síntomas clínicos inicialmente relacionados con el ejercicio. Existe marcada variabilidad en el grado de obstrucción valvular que provoca síntomas. Sin embargo, algunas referencias generales son las siguientes: la estenosis es leve cuando la velocidad de eyección aórtica es < 3 m/s, el gradiente medio transaórtico es < 20 mm Hg y la superficie valvular es > 1.5 cm2; la estenosis es moderada cuando la velocidad de eyección aórtica se encuentra entre 3 y 4 m/s, el gradiente medio transaórtico está entre 20 y 40 mm Hg y el área valvular entre 1 y 1.5 cm2; la estenosis grave se define con velocidad aórtica de eyección > 4 m/s, gradiente medio transaórtico > 40 mm Hg y superficie valvular < 1 cm2. Es necesario recordar que estos números sólo proporcionan un marco de referencia y que algunos pacientes tienen síntomas con un área valvular que sólo está moderadamente reducida y que muchos pacientes con estenosis hemodinámicamente grave son asintomáticos


¿Cuáles son los mejores métodos diagnósticos para los tres tipos de estenosis?

La mejor evaluación de la estenosis aórtica se realiza mediante las imágenes obtenidas por ecocardiografía con identificación de la causa de la estenosis (calcificación, bicúspide o reumática), del grado de calcificación valvular y de cualquier dilatación asociada de la aorta ascendente. La gravedad hemodinámica se determina por medición Doppler de la velocidad máxima de eyección aórtica, cálculo del gradiente medio empleando la ecuación de Bernouilli y la evaluación de la ecuación de continuidad del área valvular. El índice de la velocidad aórtica de eyección con respecto a la velocidad en el tracto de salida del flujo sanguíneo también proporciona un índice útil de la gravedad de la estenosis, es normal un valor cercano a 1; un valor de 0.5 indica 50% del área esperada, 0.25 repr
esenta sólo un 25% del área (estenosis grave) y así sucesivamente. Se requiere la adquisición de experiencia técnica con los datos obtenidos por Doppler para asegurar su confiabilidad. Raramente se requiere cateterización cardíaca, excepto para la angiografía coronaria preoperatoria, si bien debería ser considerada si los datos clínicos y electrocardiográficos son discrepantes.

¿Es posible modificar la progresión de la enfermedad?
El índice de progresión parece ser menor para la enfermedad valvular aórtica reumática en comparación con la enfermedad por calcificación. De todas maneras, una vez que la calcificación valvular está presente, el índice de progresión parece ser similar para las válvulas bicúspides o tricúspides. Existe marcada variabilidad individual en el índice de progresión hemodinámica. Los factores asociados con más rápida progresión incluyen mayor edad, calcificación valvular más grave y niveles más elevados de colesterol sérico. Existen pocos estudios retrospectivos que sugieran que la terapia de reducción del colesterol por medio de las estatinas pueda afectar el índice de progresión de la enfermedad, si bien los datos son preliminares. Mis recomendaciones actuales son examinar a los pacientes anualmente mediante historia clínica cuidadosa, examen físico y ecocardiograma, para indicar prevención primaria basada en los factores de riesgo para enfermedad coronaria (tabaquismo, hipertensión, hiperlipidemia, diabetes), de acuerdo con
las recomendaciones nacionales e internacionales aceptadas.

En caso de cirugía coronaria y estenosis aórtica leve, ¿cuál es la decisión terapéutica recomendada?
En un paciente con estenosis aórtica leve, de acuerdo con lo definido anteriormente, que debe ser sometido a otra cirugía cardíaca, mi recomendación es diferir la cirugía valvular aórtica. En algunos de esos pacientes la enfermedad progresará lentamente, por lo que el reemplazo valvular no resulta adecuado. En los pacientes con estenosis moderada, la decisión es más dificultosa. En esos pacientes se deben considerar otros factores como las comorbilidades, la edad, el grado de calcificación valvular y las preferencias del paciente. En los pacientes con es
tenosis grave, la mayoría de los médicos recomiendan actualmente el reemplazo valvular aórtico al mismo tiempo que la otra cirugía cardíaca. 

¿Podría describir los métodos agresivos para prevenir la progresión de la enfermedad en los adultos con estenosis aórtica calcificada?
Actualmente no disponemos de métodos agresivos para la prevención de la progresión de la enfermedad. A menudo fracasamos en proporcionar prevención primaria adecuada para los factores conocidos de riesgo cardiovascular para todos nuestros pacientes. Por lo tanto, nuestra primera prioridad debe ser asegurar que la evaluación y la modificación de los factores de riesgo se encuentre disponible para todos los pacientes, incluso para aquellos con enfermedad valvular aórtica calcificada. El concepto de que las acciones dirigidas hacia el proceso patológico en las válvulas debería disminuir la progresión de la enfermedad es controvertido. Existen varios estudios clínicos en curso, el mayor es el European Simvastatin and Ezitimide in Aortic Stenosis (SEAS), que asignó al azar más de 1 800 adultos con estenosis aórtica calcificada a tratamiento versus pla
cebo. Deberemos esperar los resultados de esos estudios antes de cambiar nuestros enfoques terapéuticos.

¿Cuáles son las indicaciones y contraindicaciones para el reemplazo valvular aórtico?
El reemplazo valvular aórtico se indica tan pronto como los síntomas se verifican en los adultos con estenosis grave. La aparición de esos síntomas es frecuentemente insidiosa, por lo que se debe realizar minuciosa revisión del nivel de actividad física del paciente en cada visita. El síntoma más común inicial es la disnea de esfuerzo o sólo una leve disminución de la tolerancia al ejercicio. Estos síntomas son suficientes para justificar el reemplazo valvular. Los síntomas clásicos de insuficiencia cardíaca, angina o síncope se observan raramente en loa pacientes seguidos prospectivamente que reciben cirugía valvular tan pronto como al inicio de los síntomas. Para el reemplazo valvular aórtico en la estenosis grave no existen contraindicaciones distintas del mayor riesgo operatorio debido a las condiciones comórbidas. El reemplazo valvular aórtico se i
ndica aun cuando la función ventricular se encuentre gravemente reducida y es adecuado en los pacientes añosos que presentan aceptable calidad de vida antes de la cirugía.

¿Cómo es la evolución luego de la intervención?
La mortalidad operatoria del reemplazo valvular aórtico varía entre 1% y 10%, dependiendo de la edad del paciente y de las condiciones de comorbilidad. La evolución a largo plazo es excelente, con curva de supervivencia similar a la de los controles normales compatibilizados por edad. Las complicaciones relacionadas con la anticoagulación crónica se minimizan con los regímenes actuales de anticoagulación y muchos pacientes pueden recibir prótesis valvulares de tejidos, con excelente evolución a largo plazo. La función ventricular sistólica izquierda generalmente mejora en aproximadamente 10 unidades de fracción de eyección luego del reemplazo valvular, por lo que los pacientes con baja fracción de eyección presentan mejoría sintomática. Es importante constatar que la válvula implantada presente un área amplia de orificio efectivo para evitar los problemas posoperatorios de obstrucción persistente del flujo sanguíneo debidos al tamaño muy pequeño de la válvula para el paciente. La valvuloplastia con balón no se utiliza en la mayoría de los centros
, excepto para los adultos jóvenes con estenosis aórtica congénita, ya que la evolución con ese procedimiento es decepcionante.

¿Podría describir el mecanismo fisiopatológico relacionado con la deposición de calcio en las válvulas aórticas?
La enfermedad aórtica calcificada se debe a un proceso activo de la enfermedad. En los estadios tempranos se observan áreas focales de engrosamiento subendotelial sobre el lado aórtico de las válvulas que consisten en acumulación lipídica (LDL y Lps), células inflamatorias (macrófagos y linfocitos T) y calcificación microscópica. Los mediadores activos de la enfermedad incluyen la producción de proteínas, como la osteopontina, y la presencia de la enzima convertidora de angiotensina activa. Posteriormente en el proceso patológico, se puede observar en las hojas valvulares formación evidente de hueso y cartílago. Los factores genéticos también pueden ser importantes y algunos estudios describe
n polimorfismos en los receptores de la vitamina D y en apolipoproteínas en pacientes con estenosis aórtica. 

¿Podría explicar cómo prevenir el riesgo de muerte súbita en los adultos con estenosis aórtica?
El riesgo de muerte súbita en los adultos con estenosis aórtica asintomática es muy bajo, menor al 1% por año. Los factores clave para su prevención son la educación de los pacientes acerca de los síntomas y asegurarse de que tengan rápido acceso a la atención médica una vez que aparecen los síntomas. El reemplazo valvular se debe efectuar rápidamente (dentro de las 2 semanas) de la aparición de los síntomas, y aun los síntomas leves requieren rápida intervención quirúrgica. Específicamente, no se debe esperar la insuficiencia cardíaca manifiesta, la angina o el síncope para recomendar la cirugía valvular, sino que se debe actuar ante la disnea de esfuerzo, los mareos o la disminución de la tolerancia al ejercicio. En las situaciones en que el paciente vive en lugares alejados de la atención médica o cuando es probable el retraso entre la aparición de los síntomas y la cirugía se debe considerar el reemplazo val
vular en los pacientes asintomáticos con estenosis grave y predictores de rápida progresión de la enfermedad. 

¿Podría describir las estrategias futuras para el tratamiento de la enfermedad?
Sobre la base de los hallazgos tisulares en la enfermedad valvular calcificada, se puede plantear la hipótesis de que las terapias médicas dirigidas hacia la inflamación, la acumulación lipídica o la calcificación tisular podrían ser efectivas. De todas maneras, esto es muy hipotético y se requiere tener mayor comprensión de los mecanismos moleculares de la enfermedad para desarrollar una terapia dirigida en forma efectiva. Por ejemplo, sería todo un desafío prevenir la calcificación valvular sin afectar adversamente la densidad mineral ósea. Desde la perspectiva mecánica del alivio de la obstrucción valvular una vez que está presente la obstrucción grave, existen continuos progresos en el desarrollo de las válvulas protésicas. Los tejidos valvulares más nuevos presentan mejoría hemodinámica y menor probabilidad de degene
ración, con menor riesgo de calcificación valvular protésica a medida que aumenta la edad del paciente. Los trabajos experimentales con los reemplazos valvulares transcutáneos son esperanzadores y esperamos mayores desarrollos con este enfoque. 

 

Could you define mild, moderate and severe aortic stenosis from a pathologic and hemodynamic point of view?
Aortic valve disease includes a disease spectrum ranging from aortic sclerosis, defined as focal areas of valve thickening with normal valve motion, to severe obstruction to left ventricular outflow. Pathologically, aortic stenosis is severe when the increase in leaflet stiffness does not allow an adequate cardiac output with exercise to meet the patient’s metabolic demands, resulting in clinical symptoms, initially with exertion.  There is marked variability in the degree of valve obstruction that causes symptoms. However, some general guidelines are as follows: Stenosis is mild when the aortic jet velocity is < 3 m/s, the mean transaortic gradient is < 20 mm Hg and valve area is > 1.5 cm2. Stenosis is moderate when the aortic jet velocity is between 3 and 4 m/s, the mean transaortic gradient is  20 to 40 mm Hg and valve area is 1.0 to  1.5 cm2.   Severe stenosis is defined as an aortic jet velocity is > 4 m/s, a mean transaortic gradient > 40 mm Hg and a valve area < 1.0 cm2.  Remember, these numbers only provide a framework; some patients have symptoms with a valve area that is only moderately reduced and many patients with hemodynamically severe stenosis are asymptomatic.


What are the best diagnostic methods for the 3 stages of aortic stenosis?
Aortic stenosis is best evaluated by echocardiographic imaging  with identification of the cause of aortic stenosis (calcific, bicuspid or rheumatic), the degree of leaflet calcification and any associated dilation of the ascending aorta. Hemodynamic severity is assessed by Doppler measurement of the aortic jet maximum velocity, calculation of mean gradient using the Bernoulli equation and determination of continuity equation valve area. The ratio of the aortic jet velocity to the velocity in the outflow tract also provides a useful index of stenosis severity with a value close to 1.0 being normal, 0.5 indicating a valve area 50% of expected, 0.25 indicating a valve area o
nly 25% expected (i.e. severe stenosis), and so forth.  Technical expertise in Doppler data acquisition is needed for accuracy. Cardiac catheterization is rarely needed, except  for preoperative coronary angiography, but should be considered if clinical and echocardiographic data are discrepant.
 


What are the recommendations to convert rapid progressors into slow progressors?
 The rate of progression appears to be slower for rheumatic compared to calcific aortic valve disease. However, once valve calcification is present, the rate of progression appears similar for bicuspid and trileaflet valves.  There is marked individual variability in the rate of hemodynamic progression. Factors that have been associated with more rapid progression include older age, more severe valve calcification, and higher serum lipid levels. There have been a few retrospective studies suggesting that cholesterol reduction therapy with a “statin” may affect the rate of disease progression but these data are preliminary. My recommendations at this time are to see patients annually with a careful history, physical examination and echocardiogram and to provide primary prevention based on coronary disease risk factors (e.g. smoking, hypertension, hyperlipidemia, diabetes) according to accepted national and international guidelines.



In the case of coronary surgery and mild aortic stenosis, what is the recommended therapeutic decision?
In a pa
tient with mild aortic stenosis, as defined above, undergoing other cardiac surgery, my recommendation is to defer aortic valve surgery. Some of these patients will progress slowly so that valve replacement is not appropriate. In patients with moderate stenosis, the decision is more difficult. In these patients, other factors such as co-morbidities, age, degree of valve calcification, and patient preferences, should enter into the decision. In patients with severe stenosis, most clincians now recommend aortic valve replacement at the time of other cardiac surgery.


Could you describe the aggressive approaches to prevent disease progression in adults with calcific aortic stenosis?
At this point, we do not have aggressive approaches to prevention of disease progression. Overall, we often fail to provide appropriate primary prevention for known cardiovascular risk factors to all our patients. Thus, our first priority should be to ensure that risk factor screening and modification is available and provided to all people, including those with calcific valve disease.  The concept that interventions directed at the disease process in the valve leaflets might slow disease progression is intriguing. There are several clinical trials in progress, with the largest being the European Simvastatin and Ezitimide in Aortic Stenosis (SEAS Study) which has randomized over 1800 adults with calcific aortic stenosis to treatment versus placebo. We should await the results of these trials before changing our therapeutic approach.
  

What are the indications and contraindications for aortic valve replacement?
Aortic valve replacement is indicated as soon as symptoms are noted in adults with severe aortic stenosis. Symptom onset often is insidious so that a careful review of the patient’s level of physical activity should be made at each visit. The most common initial symptom is exertional dypnea, or even just a mild decrease in exercise tolerance. These symptoms are enough to justify valve replacement. The classic symptoms of heart failure, angina or syncope are rarely seen in prospectively followed patients who undergo valve surgery promptly at symptom onset.
 
There are no contraindications to aortic valve replacement for severe aortic stenosis other than an excessive operative risk due to comorbid conditions. Aortic valve replacement is indicated even when ventricular function is severely reduced and is appropriate in elderly patients who have an acceptable quality of life before surgery.

What is the outcome after intervention?
The operative mortality for aortic valve replacement ranges from 1 to 10%, depending on patient age and co-morbid conditions. Long term outcome after aortic valve replacement is excellent with a survival curve similar to age matched normals. Complications related to chronic anticoagulation are minimized with current anticoagulation regimens and many patients can receive tissue valve prostheses, with excellent long term outcomes. Left ventricular systolic function typically improves by about 10 ejection fraction units after valve replacement, so even patients with a low ejection fraction have symptomatic improvement. It is important to make sure the implanted valve has a large effective orifice area to avoid the problem of persistent outflow obstruction post-operatively due to a valve size too small for the patient. Balloon valvulopla
sty is not used at most centers, expect for young adults with congenital aortic stenosis as outcome with this procedure is disappointing.

 

Can you describe the pathological mechanism related to calcific deposition in aortic valves?
Calcific valve disease is due to an active disease process. In the early stages of the disease, focal areas of subendothelial thickening on the aortic side of the leaflet are seen that consist of lipid accumulation (LDL and Lp(s)),  inflammatory cells (macrophages and T-lymphocytes) and microscopic calcification.  Active mediators of disease include production of proteins, such as osteopontin and the presence of active angiotensin converting enzyme. Late in the disease process, frank cartiledge and bone formation may been seen in the valve leaflets.  Genetic factors also may be important with studies describing Vitamin D receptor and apo-lipoprotein polymorphisms in aortic stenosis patients. 

 

Can you explain how to prevent the risk of sudden death in adults with aortic stenosis?
The risk of sudden death in adults with asymptomatic aortic stenosis is very low, certainly < 1% per year.   The key factors in preventing sudden death are to educate patients with aortic stenosis about the symptoms and to ensure that they have prompt access to medical care once symptoms occur. Valve replacement should be performed promptly (within 2 weeks) of symptom onset and even mild symptoms should prompt surgical intervention. Specifically, we should NOT wait for overt heart failure, angina or syncope to recommend valve surgery but instead should intervene for exertional dypsnea, dizziness or a decrease in exercise tolerance.  In situations where patients live remote from medical care or when a delay between symptom onset and surgery is likely, valve replacement might be considered in asymptomatic patients with severe stenosis and predictors of rapid disease progression.
 

Could you describe future strategies to your knowledge, to treat the disease?
Based on the tissue findings in calcific valve disease, it could be hypothesized that medical therapies directed at inflammation, lipid accumulation or tissue calcification might be effective. However, this is very hypothetical and further understanding of the molecular mechanisms of disease is needed to develop effective targeted therapy. For example, it will be a challenge to prevent leaflet calcification without adversely affecting bone mineral density.
From mechanical perspective of relief of valve obstruction once severe stenosis is present, there continues to be progress in prosthetic valves. The newer tissue valves have improved hemodynamics and a lower likelihood of  degeneration, with the risk of prosthetic valve calcification decreasing as patient age increase. Experimental work with percutaneous valve replacements is exciting and we will all await further developments with this approach.


 
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