Entrevistas a expertos

838 bytes, 7 x 11 pixeles EFECTOS FARMACOLOGICOS Y CARDIOVASCULARES DEL VALSARTAN 

Entrevista exclusiva a
Maylene Wong

Profesora Emérita de Medicina, Departamento de Medicina,
Universidad de California, Los Angeles, California, EE.UU.


" Existen pruebas de que los diuréticos, los betabloqueantes y los bloqueantes del receptor de la angiotensina pueden disminuir la hipertrofia ventricular izquierda. Con estos tratamientos se corroboró el descenso marcado de la morbilidad y la mortalidad cardiovasculares, así como el control de la presión arterial".
     


La Dra. Maylene Wong es autora, entre otros artículos, de Severity of left ventricular remodeling defines outcomes and response to therapy in heart failure: Valsartan heart failure trial (Val-HeFT) echocardiographic data, recientemente editado por la prestigiosa revista Journal of the American College of Cardiology 2004 Jun 2;43(11):2022-7

 


Maylene Wongi MD is the author of "
Severity of left ventricular remodeling defines outcomes and response to therapy in heart failure: Valsartan heart failure trial (Val-HeFT) echocardiographic data", among other articles, published by the renowned journal Journal of the American College of Cardiology 2004 Jun 2;43(11):2022-7.

     

Preguntas formuladas por los médicos que integran la agencia Sistema de Noticias Científicas (aSNC), brazo periodístico de SIIC.

 

¿Cuáles son los mecanismos bioquímicos y celulares que explican las acciones farmacológicas del valsartán en los pacientes hipertensos con empeoramiento del diámetro diastólico interno del ventrículo izquierdo (LVIDd) y de la fracción de eyección (FE)?
En el estudio Val-Heft el 47% de los pacientes fue clasificado como hipertenso por sus antecedentes o tras el examen clínico. Las características y las terapias previas fueron similares en los pacientes hipertensos (H) y en los no hipertensos (NH), excepto en lo referido a la tensión arterial (TA). El valsartán produjo un descenso de la TA de 4 a 5 mm Hg tanto en el grupo H como en el NH y se observaron reducciones similares en el riesgo para la primera internación, el parámetro mórbido dominante. Por lo tanto, el valsartán benefició a los pacientes con insuficiencia cardíaca con hipertensión
o sin ella. La disminución de la TA, similar en ambos grupos, sugirió que los efectos cardiovasculares del valsartán fueron independientes de la hipertensión. Los mecanismos son hipotéticos y basados en el concepto de que el remodelamiento se debe al aumento de la respuesta a las lesiones cardíacas por parte del sistema renina-angiotensina-aldosterona (RAAS) que se manifiestan por la dilatación del ventrículo izquierdo, hipertrofia y disfunción sistólica. En el nivel celular se sabe que la activación de la angiotensina II (ATII) tisular resultante induce hipertrofia de los miocitos, necrosis y fibrosis con aumento de la formación del colágeno, lo que podría ser inhibido con un bloqueo más completo del RAAS con el valsartán.


“La estratificación por gravedad del remodelamiento al inicio del estudio mostró que los pacientes con empeoramiento del LVIDd y la FE están expuestos al riesgo más alto para desarrollar un evento, los que también parecen obtener un efecto de remodelamiento máximo y beneficios clínicos con el tratamiento con valsartán”. ¿Cuál es la importancia clínica de esta afirmación?
Los resultados reafirmaron la asociación entre la regresión del remodelamiento y los resultados beneficiosos. Las consecuencias clínicas son que, al inhibir el remodelamiento a través de la reversión de la dilatación del ventrículo izquierdo y la disfunción sistólica, se enlentece la progresión a la insuficiencia cardíaca. Por lo tanto, aquellos pacientes avanzados son los que presentan más beneficios al retardar y enlentecer la inevitable tasa de mortalidad. Esto también implica que la FE y el LVIDd puedan servir como variables sustitutas para la mortalidad y la morbilidad. Sin embargo, estos hallazgos no significan que el tratamiento con valsartán no tenga beneficios en pacientes con remodelamiento inferior al grave. El efecto potencial al enlentecer la progresión de la insuficiencia cardíaca con valsartán en pacientes con menor daño estructural y funcional del VI puede ser subclínica y no detectable mediante ecocardiografía.


¿Por qué el valsartán reduce el LVIDd y presenta un efecto favorable sobre el RR M+M en los peores cuartilos?
El estiramiento del ventrículo izquierdo induce la formación de angiotensina II tisular y por lo tanto se considera que el efecto favorable de reducir el diámetro del VI con valsartán se relaciona con el antagonismo de la ATII en el miocardio. Sin embargo, el mecanismo exacto es todavía hipotético. El efecto del bloqueo de los receptores de la angiotensina al promover la vasodilatación y su consiguiente reducción de la poscarga, y posiblemente la precarga, no explica por completo la disminución del diámetro ventricular, ya que la caída de la presión arterial tiene lugar pronto y los cambios en la FE y LVIDd no se observan sino hasta los 12 meses. En el nivel celular, el aumento del volumen de los miocitos y la proliferación de los fibroblastos, así como la liberación de citoquinas y la inducción del estrés oxidativo son componentes del remodelamiento y, por lo tanto, blancos farmacológicos.


De acuerdo con los resultados, ¿qué pacientes además de los estudiados deberían recibir tratamiento con valsartán y cuáles debieran ser las características de ese tratamiento?
Extrapolar los resultados de un ensayo clínico a pacientes con características distintas de la población estudiada entraría en conflicto con las guías de práctica clínica y la opinión de los expertos de la práctica basada en la evidencia. La selección de los pacientes de un estudio está expresamente definida por el diseño y, si los médicos eligen prescribir una droga evaluada a pacientes con diferentes características, deben basarse en su criterio clínico y la evaluación individual de cada paciente para un uso no prescrito. En el caso del valsartán, éste fue primero lanzado como antihipertensivo. La FDA lo aprobó recientemente para pacientes con insuficiencia cardíaca que no toleran los IECA, basada en los resultados del estudio Val-HeFT, que mostró que los pacientes que no fueron medicados con dichos fármacos obtuvieron un beneficio significativo sobre la mortalidad y la morbilidad.


De acuerdo con el J Am Coll Cardiol. 2004 Jun 2; 43(11):2116-23: “El valsartán redujo significativamente el LVMI luego de 8 meses (16%)”; ¿ estos resultados son comparables a los que usted encontró?
Los resultados no son comparables ya que los pacientes de ese estudio fueron hipertensos con aumento de la masa del VI (LVM) y no padecían insuficiencia cardíaca. Además, la dosis fue de 80 mg, la mitad de la utilizada en el Val-HeFT. Un comentario agregado: para el cálculo de la LVM se tienen en cuenta tanto el diámetro como el espesor parietal y, por lo tanto, puede aumentar en relación con la dilatación o con la hipertrofia. Si los sujetos no presentaron insuficiencia cardíaca sistólica sus ventrículos probablemente no estaban dilatados. El valsartán redujo el diámetro del VI independientemente de sus efectos sobre la presión arterial. Los dos estudios proveen evidencia de que el valsartán reduce la hipertrofia y dilatación del VI, ambos factores de predicción sólidos de mortalidad prematura o elevada.


¿Cuáles fueron las repercusiones de sus hallazgos en la comunidad científica?
Ha pasado muy poco tiempo desde su publicación para estimar si este subestudio de resultados logró repercusiones. Sin embargo, los resultados globales del estudio Val-HeFT motivaron que muchos médicos del mundo entero se preguntasen cómo prescribir otra droga para la insuficiencia cardíaca, además de las de referencia, y los investigadores se plantean cuán suficiente o excesivo es el antagonismo neurohormonal. Este último aspecto se desprende de nuestros hallazgos respecto del subgrupo de pacientes tratado con los tres tipos de fármacos, IECA, betabloqueantes y bloqueantes del receptor de angiotensina, los cuales mostraron efecto desfavorable en los criterios de valoración primarios. Nuestra interpretación fue que la evaluación del subgrupo fue a través de un análisis post hoc, con números pequeños, y que los resultados no esperados fueron probablemente una observación al azar. El ensayo CHARM confirmó esta interpretación y comunicó
que la asociación de betabloqueantes, IECA y bloqueantes de los receptores de angiotensina (candesartán) redujeron significativamente los eventos cardiovasculares.


En su opinión, ¿existe otro fármaco capaz de ofrecer mejores resultados en el tratamiento de los pacientes hipertensos con hipertrofia ventricular izquierda?
Existen pruebas de que los diuréticos, los betabloqueantes y los bloqueantes del receptor de la angiotensina pueden disminuir la hipertrofia ventricular izquierda. Con estos tratamientos se corroboró el descenso marcado de la morbilidad y la mortalidad cardiovasculares, así como el control de la presión arterial. La hipertrofia del VI es un factor de predicción sólido de mortalidad; por lo tanto, su reducción sería una herramienta muy importante para evaluar la eficacia protectora de los nuevos fármacos. La evidencia que sostiene la regresión de la hipertrofia del VI proviene de estudios recientes en los que ecocardiográficamente se detectaron cambios reales en la masa del VI a través de una reducción significativa del esp
esor parietal del VI, confirmada con mediciones posteriores al tratamiento. Hay que destacar que la regresión de dicha hipertrofia se mantiene más allá del período de control de la presión arterial, con un mínimo de 2 años. Un estudio que se caracterizó por el tamaño de la muestra y un período de observación de 4 años fue el ensayo LIFE, en el que en un subestudio se evaluó la masa del VI en aproximadamente 800 de los 9 000 pacientes asignados aleatoriamente a recibir atenolol o losartán. Con ambas drogas se observó un descenso significativo del espesor parietal del VI sin cuantificarse cambios en su diámetro. En la población principal, con una reducción similar de la presión arterial, el losartán alcanzó los criterios de valoración primarios y evitó más muertes por causa cardiovascular, infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares que el atenolol. Por lo tanto, la respuesta a su pregunta no es sencilla.

Conclusiones: Sus preguntas respecto de la efectividad comparable entre los distintos agentes antihipertensivos son pertinentes a las guías de práctica médica, las cuales cambian constantemente con los nuevos ensayos clínicos. Los resultados de éstos cambiarán con la administración de fármacos más específicos y selectivos, no sólo en presencia de la enfermedad sino también respecto de las estrategias de riesgo que incluyan la gravedad de la enfermedad, edad, sexo, etiología y comorbilidad. Los interrogantes en cuanto a los efectos de clase requerirán comparaciones dentro de ésta y será necesario cotejar las distintas curvas de dosis-respuesta para determinar las dosis óptimas. Los resultados de los ensayos de prevención secundaria deberán ser reconsiderados para la prevención primaria ya que los criterios de valoración serán diferentes y sopesados contra los posibles efectos adversos del tratamiento en el largo plazo.

 

 

What are the biochemical and cellular mechanisms that explain the pharmacological action of valsartan on hypertensive patients with left ventricular internal diastolic diameter (LVIDd) and ejection fraction (EF)?
In Val-HeFT, 47% of the patients were designated hypertensive by history or on examination.. Baseline characteristics and background therapy for the hypertensive (H) and non-hypertensive (N-H) patients were similar except for blood pressure. Valsartan produced a fall in BP of 4-5 mmHg in both the H and N-H and similar reductions in the risk for first hospitalization, the dominant morbid event. Therefore, valsartan benefited patients in heart failure with or without hypertension. The same reduction in blood pressure for both H and N-H suggested that the cardiovascular effects of valsartan were independent of hypertension. The mechanisms are conjectural and based on the concept that remodeling is due to overcompensation of the renin-angiotensin-aldosterone system (RAAS) to cardiac injury that manifests as LV dilatation, hypertrophy and systolic dysfunction. At the cellular level, the res
ultant tissue angiotensin II (ANG II) activation is known to induce myocyte hypertrophy, necrosis, and fibrosis with increased collagen formation that would be inhibited by more complete blockade of the RAAS with valsartan.  



"Stratification by baseline severity of remodeling showed that patients with worse LVIDd and EF are at highest risk for an event, yet appear to gain the most anti-remodeling effect and clinical benefit with valsartan treatment" What is the clinical importance of this conclusion?The findings reaffirmed the link between regression of remodeling and outcome benefit.  The clinical implications are that inhibiting remodeling, by reversing LV dilatation and systolic dysfuntion, slows the progression of heart failure. Therefore, those patients closer to the end of the course derive more benefit from delaying the inevitable and slowing the rate of mortality.  Also implied is that EF and LVIDd might serve as surrogates for mortality and morbidity.  However, the findings do not imply that treatment with valsartan has no benefit in patients with less than severe remodeling.  The potential effect of slowing the progression of heart failure with valsartan in patients with less structural and functional damage of the LV may be sub-clinical and not detectable by echocardiography.  



Why does valsartan reduce LVIDd and why does it have a favorable effect on RR M+M in the worse quartiles?
Stretch of the left ventricle induces the formation of tissue angiotensin II, and the favorable effect of reducing LV diameter by valsartan is therefore, thought to be related to ANG II antagonism in the myocardium. However, the mechanism remains conjectural.  The ARB effect of vasodilatation and subsequent reduction in afterload and possibly preload does not fully explain the decrease in ventricular diameter since the fall in blood pressure occurs early and the peak changes in EF and LVIDd are not seen until 12 months. At the cellular level, Increased myocyte volume and fibroblast proliferation as well as release of cytokines and induced oxidative stress are components of remodeling, and are therefore, possible targets for the drug action. 




According to the results, which patients, besides those evaluated, should receive therapy with valsartan and which would be the characteristics of this therapy? 
Applying the results to patients with characteristics different from the test population in the clinical trial would conflict with guidelines and expert opinion on evidence-based practice.  The selection of study patients is narrowly defined by design, and if physicians elect to prescribe the test drug in their patients with different characteristics, they must rely on their clinical judgment and individual patient assessment for off-label use.  In the case of valsartan, it was first released as an antihypertensive. The FDA recently approved valsartan for heart failure patients who are intolerant to ACE inhibitors based on the Val-HeFT results that showed patients not taking ACE inhibitors received a significant mortality and morbidity benefit.

 

According to J Am Coll Cardiol. 2004 Jun 2;43(11):2116-23 "Valsartan significantly reduced LVMI after eight months (16%)" Are these results comparable to the ones you found?
The results are not comparable as the patients in this study were hypertensive with increased LV mass (LVM) and were not in heart failure.  Also, the dose was 80 mg, half the dose administered in Val-HeFT.  Comment:  The calculation for LVM contains terms for both diameter and wall thickness, and therefore, could increase on the basis of dilatation and/or hypertrophy.  If the subjects were not in systolic heart failure their left ventricles were presumably not dilated.  Valsartan decreased LV diameter independent of blood pressure effects.  The 2 studies together provide evidence that valsartan reduces LV hypertrophy and dilatation, both strong predictors of premature or increased mortality

 

What was the impact of your findings on the local and international scientific community ?
It is too soon after publication to have heard sufficient reaction to this outcomes substudy.  However, the overall results from Val-HeFT reported in the main paper produced questions worldwide from practicing physicians about how to prescribe yet another heart failure medication in addition to standard therapy, and investigators were asking how much neurohormonal antagonism is enough or too much? This latter question arose from our findings in the subgroup receiving all 3 medications, ACE inhibitor, ß-blocker and ARB that revealed an unfavorable effect on the primary end points.  Our own interpretation was that because the subgroup analysis was post hoc and the numbers were small, the unexpected results were most likely a chance observation.  The CHARM trial confirmed our interpretation and reported that the combination of ß-blockers, ACE inhibitors, and ARB (candesartan) significantly reduced cardiovascular events.       



In your opinion, is there another drug capable to offer better results for the treatment of hypertensive patients with left ventricular hypertrophy?
There is evidence that diuretics, ß-blockers, ACE inhibitors, and ARBs can decrease LV hypertrophy. The dramatic reduction in cardiovascular morbidity and mortality with blood pressure control from these therapies has been substantiated. LV hypertrophy is a strong predictor of mortality; therefore, reduction in hypertrophy would be a powerful tool for testing the protective efficacy of new drugs. Convincing evidence for regression of LV hypertrophy with antihpertensives comes from recent studies that proved    echocardiography can reliably detect real change in LV mass and confirmed in post-treatment measurements, significant decrease in LV wall thickness.  Some important observations were that regression of LV mass continues beyond the time of blood pressure control for at least 2 years. A trial noteworthy for its size and 4 year period of observation is the LIFE outcomes trial that measured LV mass in a substudy of ~800 patients from ~9000 patients randomized to atenolol or losartan.  Significant decrease in LV wall thickness without change in diameter occurred with both drugs.  In the main population, with similar reduction in blood pressure, losartan reached the primary endpoint and prevented more cardiovascular deaths, myocardial infarctions and strokes than atenolol.  Therefore, the answer to the question is not a simple one. 



Concluding remarks: Your questions regarding comparable effectiveness among different hypertensive medications are relevant to guidelines that are rapidly changing with emerging trials. Trial results will change the administration of medications that will become more specific and selected not only for the presence of disease, but in addition, according to risk strategies that include severity of the condition, age, gender, etiology, and co-morbidity.  Questions of class effect will require comparisons within class, and dose-response comparisons will be necessary to determine the optimal dose. The results from secondary prevention trials must be re-examined for primary prevention as the endpoints will be different and must be weighed against the possible adverse effects of long-term treatment. 


 
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