Entrevistas a expertos

838 bytes, 7 x 11 pixeles CARACTERISTICAS DEL TRASTORNO ALIMENTARIO EN ADOLESCENTES 

Entrevista exclusiva a
294 bytes, 13 x 11 pixeles Alfredo Goñi Grandmontagne

Catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación.

Institución: Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

" El autoconcepto es el rasgo de personalidad que mayor relación mantiene con los trastornos alimentarios. Sin embargo, está también muy documentada la relación que guardan con otras características como el perfeccionismo, el miedo a madurar, la ansiedad y la desconfianza interpersonal."

 

La Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC) tuvo el agrado de entrevistar al 
Dr.
Alfredo Goñi Grandmontagne, en referencia al artículo
Trastornos de conducta alimentaria, práctica deportiva y autoconcepto físico en adolescentes” editado en Actas Españolas de Psiquiatría, 32[1], 29-36, 2004

 

Preguntas formuladas por los médicos que integran la agencia Sistema de Noticias Científicas (aSNC), brazo periodístico de SIIC.


Vitoria-Gasteiz, España (especial para SIIC):


Introducción
Es un honor recibir la invitación de la Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC) a participar en una de sus entrevistas para describir y profundizar los temas abordados en nuestro artículo “Trastornos de conducta alimentaria, práctica deportiva y autoconcepto físico en adolescentes” (Actas Españolas de Psiquiatría, 32[1], 29-36, 2004).
Lo mismo que en la redacción del artículo, en la respuesta a las preguntas de esta entrevista ha tenido una participación decisiva Arantzazu Rodríguez Fernández, quien forma parte de nuestro equipo de investigación disfrutando de una beca predoctoral del Gobierno Vasco. He de reconocer además que en buena parte se debe a ella la derivación hacia perspectivas clínicas de nuestra línea de investigación, la cual originariamente atendía casi exclusivamente el contexto de la educación formal.

La e
lección del autoconcepto físico por parte de nuestro equipo como tema de estudio surge de la necesidad de disponer de un instrumento de medida en castellano para comprobar la eficacia de un programa de intervención en el contexto escolar de las clases de educación física. Diversas limitaciones presentadas por la traducción de cuestionarios originariamente redactados en inglés nos indujeron a la elaboración y validación de un Cuestionario de Autoconcepto Físico (CAF) de las que hemos dado cuenta en una reciente publicación (Goñi A, Ruiz de Azúa S y Liberal I. Propiedades psicométricas de un nuevo cuestionario para la medida del autoconcepto físico. Revista de Psicología del Deporte, 13[2], 196-213, 2004) en donde puede encontrarse la escala; esperamos publicar en breve un manual completo que facilite aun más su uso con fines educativos, clínicos y de investigación.

¿A qué se debe el aumento de la incidencia y prevalencia de los trastornos de la conducta alimentaria?
Muchas personas no están a gusto con su cuerpo. Esto tiene directamente que ver con el hecho de que en nuestra sociedad impera el ideal corporal de la delgadez: la delgadez aparece asociada al éxito, a la belleza, al autocontrol y a otras cualidades positivas. Los medios de comunicación difunden persistentemente este modelo. Pero el modelo es prácticamente imposible de alcanzar y, cuando la gente compara la imagen corporal propia con el ideal interiorizado, surgen fácilmente sentimientos de insatisfacción corporal y personal, de ansiedad, y una necesidad compulsiva de cambio físico. De ahí a la aparición de trastornos de conducta alimentaria no hay a veces más que un corto trecho: el del recurso a métodos (inanición, purgas mediante vómitos, diuréticos o laxantes, ejercicio físico compulsivo o de desgaste de zonas corporales concretas…) que, como sucede en el caso de la anorexia y la bulimia, ponen en grave peligro la salud física y psicológica.
Los medios de comunicación no son, con todo, los únicos factores etiológicos de las patologías alimentarias, a ellos hay que sumar los comentarios de los otros significativos (familiares, amigos…), la insatisfacción de la madre con su propio cuerpo, las costumbres familiares en la alimentación o la práctica de deportes que requieren un cuerpo extremadamente delgado (gimnasia rítmica, atletismo, etc.).

La exposición a todos estos factores hace que la patología, una vez instaurada, tienda a mantenerse. Y la dificultad de librarse de estas influencias de naturaleza sociocultural es precisamente la que explica el aumento de la prevalencia de los trastornos de la conducta alimentaria.


¿Cuál es la población principalmente afectada? ¿Ha variado su composición?
El porcentaje de población general afectado por anorexia oscila, de unos estudios a otros, entre el 0.2 y el 0.8 pero la cifra se dispara hasta el 1.3 si se toma en cuenta sólo la población femenina adolescente. La bulimia, sobre la que se dispone de datos menos precisos, se sitúa entre el 1.13% y el 1.20%, predominando entre las jóvenes adolescentes.
Se hace necesario resaltar que, aunque la anorexia y la bulimia son patologías típicamente femeninas en una proporción de 9 a 1 respecto de los hombres, se está observando en los últimos años un aumento de la incidencia de estos trastornos entre la población masculina. De otro lado, este tipo de patologías, muy propias de las sociedades occidentales industrializadas, se empieza a dejar notar también en la población inmigrante. Respecto de la clase social, aun cuando en un principio se mantuvo que afectaba de forma predominante los estratos sociales medios-altos, actualmente se comprueba una incidencia similar en todas las clases sociales. Lo cierto, en definitiva, es que la incidencia de las patologías alimentarias es creciente y que se hace necesaria su detección precoz.


¿Existe relación entre los trastornos de la conducta alimentaria y las características de la personalidad? ¿Podría describir el carácter de esta relación?
El autoconcepto es el rasgo de personalidad que mayor relación mantiene con estos trastornos. Sin embargo, está también muy documentada la relación que guardan con otras características como el perfeccionismo, el miedo a madurar, la ansiedad y la desconfianza interpersonal debido a que tales rasgos están incluidos en el Eating Disorders Inventory (EDI).
El perfeccionismo se asocia con la insatisfacción corporal, ya que induce a ser y tener todo perfecto, incluso el cuerpo. La ansiedad siempre está presente en los adolescentes con alta insatisfacción corporal, derivada del rechazo a su cuerpo y de la búsqueda del cuerpo ideal. En cuanto a la relación entre el miedo a madurar y la insatisfacción corporal no es tan evidente como inicialmente se pensó y se han encontrado resultados contradictorios al respecto. Ni tampoco se confirma en todos los estudios que quienes tienen un autoconcepto físico negativo presenten más dificultades en sus relaciones con los demás.
Como conclusión, podemos decir que la relación entre los factores de personalidad y la insatisfacción corporal no nos es bien conocida en todos sus extremos, a pesar de su indudable relevancia.


¿Cuáles son los indicadores de riesgo de trastorno de la conducta alimentaria?
No siempre resulta fácil distinguir entre los indicadores de riesgo de patología alimentaría y los indicadores de hábitos normales en el cuidado del aspecto físico ya que ambos están estrechamente relacionados y la línea que separa unos de otros es muy sutil. Los factores generales que habitualmente se citan como posibles indicios de un trastorno de la conducta alimentaria son los siguientes: sexo femenino, adolescencia y preadolescencia, antecedentes personales y familiares de obesidad, hábitos alimentarios personales y familiares, práctica de determinados deportes o actividades (ballet, gimnasia), acontecimientos vitales estresantes en los dos últimos años, conflictividad familiar, conflictividad en la integración escolar o en las relaciones interpersonales, mala información nutricional, bajo autoconcepto y poca asertividad. Sin embargo, es la insatisfacción corporal la que se ha revelado como el único predictor fiable, por lo que un índice bajo de autoconcepto físico pueden utilizarse como síntoma no desdeñable de un posible trastorno alimentario.


¿Existe asociación entre la conducta alimentaria, el autoconcepto físico y la práctica deportiva?
Los datos de nuestra investigación refrendan esta asociación en dos sentidos: por un lado, entre el autoconcepto físico y la práctica deportiva, y por otro, entre la práctica deportiva y los trastornos de conducta alimentaria. Y esta asociación se complementa y se explica al existir una relación inversa entre autoconcepto físico positivo y el riesgo de padecer los trastornos de conducta alimentaria. En definitiva, puede concluirse que el deporte practicado de forma habitual mejora el autoconcepto físico, lo que redunda en menor insatisfacción corporal y por lo tanto en menor riesgo de desarrollar anorexia o bulimia. No obstante, está también perfectamente comprobado que no toda práctica deportiva produce tales efectos positivos; aun más, determinadas prácticas deportivas pueden interpretarse como un síntoma de posibles problemas psicosomáticos.


¿Cómo reconocer si una práctica deportiva intensa se asocia o no a un trastorno de la conducta alimentaria?
El efecto del ejercicio físico sobre la imagen corporal y el autoconcepto físico es muy importante, pero necesita ser explicado adecuadamente. Al parecer, un nivel moderado de actividad deportiva realizada de forma sistemática ayuda a prevenir los trastornos alimentarios, ya que el ejercicio físico procura un mejor cuerpo, con lo cual la insatisfacción corporal es menor, así como la impulsividad por adelgazar. Pero la línea que separa el ejercicio físico saludable del realizado por obsesión es muy delgada; en numerosas ocasiones la práctica deportiva está relacionada con la insatisfacción corporal y se convierte en un intento de controlar el peso y de reducir dicha insatisfacción corporal. Asimismo, y más específicamente, en los trastornos de la conducta alimentaria ya diagnosticados también ejerce un papel impreciso: la práctica clínica afirma que resulta conveniente realizar deporte habitualmente en los trastornos bulímicos, pero no siempre es adecuado hacerlo en los trastornos anoréxicos.


¿En qué consiste el inventario de trastornos de la conducta alimentaria y cuál es su finalidad?
Cuestionarios anteriores al EDI únicamente se centraban en evaluar la anorexia, mientras que el EDI examina los aspectos cognitivos y conductuales de la anorexia y de la bulimia, además de que puede ser aplicado tanto a población normal como clínica. Está formado por 64 ítem agrupados en ocho escalas: Impulso para adelgazar, Síntomas bulímicos, Insatisfacción corporal, Baja autoestima o ineficacia, Perfeccionismo, Desconfianza interpersonal, Identificación de la interocepción y Miedo a madurar. Existe una traducción y adaptación española validada y con aceptables propiedades psicométricas. Se trata de un instrumento de medida ampliamente aceptado, lo cual no es óbice para que indiquemos alguna de sus limitaciones, como las siguientes: está dirigido exclusivamente a mujeres; está pensado únicamente para su aplicación en contextos clínicos y una vez diagnosticada la patología alimentaria; el esfuerzo que exige cumplimentarlo, dada su excesiva longitud (64 ítem).


¿En qué consiste el cuestionario de autoconcepto físico y cuál es su utilidad?
El Cuestionario de Autoconcepto Físico (CAF) es un instrumento que reúne características psicométricas adecuadas. Consta de 36 ítem, redactados en formato Likert, con cinco opciones de respuesta. Los ítem corresponden a las siguientes escalas: Habilidad física (cualidades para aprender y practicar deportes); Condición física (forma física, resistencia, energía); Atractivo físico (percepción y satisfacción con la imagen propia; Fuerza (sentirse fuerte, con capacidad para levantar peso); Autoconcepto físico general (opinión y sensaciones positivas sobre sí mismo en lo físico); Autoconcepto general (satisfacción con uno/a mismo/a y con la vida en general).

Es el primer cuestionario elaborado originalmente en lengua castellana que evalúa con el suficiente detalle el autoconcepto físico. Respecto de la evaluación de los TCA, este cuestionario supera las ventajas de otros como el EDI, pues permitiría detectarlos desde las aulas de forma precoz al evaluar la insatisfacción corporal (si bien no la presencia o ausencia de anore
xia o bulimia), tanto en población femenina como masculina (pues evita ítem específicos para mujeres) y con un menor número de ítem. Las respuestas al CAF correlacionan positivamente con variables sociopersonales tales como los hábitos saludables de vida, el bienestar psicológico y la práctica deportiva.

¿Qué conducta debe adoptar el médico general para detectar precozmente estos trastornos?
Generalmente, antes de desarrollar anorexia o bulimia la persona ha realizado numerosas dietas, por lo que hay que prestar atención a este aspecto, especialmente cuando estas dietas son muy restrictivas. Además suelen ser personas “expertas” en alimentación y contenidos calóricos. También deberá atenderse a si despliegan una elevada actividad física o si se ejercitan en el desgaste de zonas corporales (como las caderas, nalgas o muslos), indagar los hábitos de alimentación propios y de la familia (tiempo dedicado a cada comida, si come de pie o sentado, cantidad de alimentos ingeridos…), el tiempo de exposición a mensajes relacionados con el ideal de delgadez, las cogniciones y conductas familiares respecto del sobrepeso o la presencia de perfeccionismo en la personalidad del sujeto que se está evaluando.
Al médico general puede resultarle muy valiosa la información procedente del contexto social (familia, amistades…) o escolar (en el caso de adolescentes y jóvenes). Y, teniendo en cuenta lo anteriormente comentado respecto del valor indicado de una baja puntuación en autoconcepto físico, observada en las respuestas al CAF, al médico le resultará muy informativo conocer este dato.

 

 
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