Entrevistas a expertos

838 bytes, 7 x 11 pixeles CARACTERISTICAS DE LOS TRASTORNOS DEL SUEÑO   

 
 

 

Entrevista exclusiva a
294 bytes, 13 x 11 pixeles María Rosa Peraita Adrados

Médica especialista en Neurología
Directora de la Unidad de Sueño y Epilepsia – Servicio de Neurofisiología Clínica.
Institución: Hospital General Universitario Gregorio Marañón. Madrid. España


"
El estudio de los trastornos del sueño y de la vigilia constituye una rama indiscutible de la medicina por la elevada incidencia de estos trastornos en la población en general, su morbilidad y sus importantes repercusiones sociolaborales"

 

La Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC) tuvo el agrado de entrevistar a la 
Dra. María Rosa Peraita
Adrados, en referencia al artículo Avances en el estudio de los trastornos del sueño editado en la Revista de Neurología, 40[8], 485-488. 2005


Preguntas formuladas por los médicos que integran la agencia Sistema de Noticias Científicas (aSNC), brazo periodístico de SIIC.


Madrid, España (especial para SIIC):


¿En qué consiste la metodología del estudio del sueño y en qué pacientes se realiza?
El estudio del sueño humano en el laboratorio se efectúa mediante la polisomnografía (PSG), que consiste en el registro simultáneo de diferentes variables fisiológicas: electroencefalograma, electrooculograma, electromiograma de los músculos submentonianos, electrocardiograma y respiración (flujo aéreo nasobucal y esfuerzo toracoabdominal). Además, de acuerdo con el tipo de trastorno que presente el paciente, se pueden monitorear otros parámetros como la temperatura rectal, la tensión arterial, los movimientos de las extremidades, los gases sanguíneos, la erección peneana, la reacción electrodérmica (sudoración), etc. El polisomnograma debe estar sincronizado digitalmente con un video para observar el comportamiento del paciente durante toda la noche y poder establecer una correlación electroclínica de cualquier evento. El PSG es la prueba diagnóstica concluyente en diversos trastornos del sueño, pero la exploración debe limitarse a aquellos pacientes en los que la indicación clínica lo aconseja, debido a su costo; también se puede realizar en el hospital o en el domicilio del paciente con un equipo portátil.

Este estudio se efectúa en pacientes a cualquier edad, desde recién nacidos hasta ancianos. Se indica cua
ndo aparece la sospecha de una patología intrínseca del sueño, como la narcolepsia o algunos insomnios, o asociada al sueño, como trastornos respiratorios, epilepsias nocturnas, parasomnias, movimientos anormales, el síndrome de piernas inquietas (SPI), disfunción eréctil, el síndrome de la muerte súbita del lactante, etc. También se aconseja en pacientes con lesiones del sistema nervioso central, enfermedades psiquiátricas y metabólicas, entre otras.  


¿Cuáles son las causas del insomnio crónico y en qué edades es más frecuente?
El insomnio crónico se debe a causas intrínsecas del organismo. La clasificación internacional de los trastornos del sueño distingue el insomnio psicofisiológico como aquel que asocia un factor de tensión somatizada y otro de condicionamiento desfavorable al sueño. Este tipo de insomnio se menciona en patología médica a partir de la utilización del tratamiento hipnótico. Los pacientes tienen un estado de alerta excesivo, por el cual se observa taquicardia, pequeñas contracciones musculares u otros signos en el PSG que confirman un alerta parcial durante el sueño. En la personalidad de estos enfermos se destacan rasgos de ansiedad y de depresión, son personas que tienden a interiorizar los conflictos, “a rumiarlos”, con menor umbral al estrés y con tendencia a las quejas hipocondríacas. Este insomnio predomina en jóvenes y adultos.
Por otro lado, entre 5% y 10% de pacientes adultos se quejan de dormir muy poco o nada, lo que no se corresponde con los resultados objetivos del PSG. Este grupo de pacientes tiene mala percepción del sueño y presenta seudoinsomnio, o se trata de simuladores.
El insomnio idiopático es aquel que debuta en la infancia, y es, para algunos autores, discutible como entidad nosológica.
Por último, los insomnios orgánicos son los asociados a enfermedades psiquiátricas, neurológicas y somáticas. Numerosas enfermedades psiquiátricas se asocian a insomnio; por ejemplo, el 90% de los pacientes deprimidos duermen mal y en la depresión grave el paciente tampoco duerme durante el día. La ansiedad origina un 45% de insomnios de causa psiquiátrica y es más frecuente en la mujer en la edad media de la vida. También se asocian con insomnio la manía, la esquizofrenia, el trastorno de ansiedad y los trastornos de la alimentación, entre otros.
Los insom
nios asociados con trastornos neurológicos se observan en enfermedades degenerativas cerebrales, demencias, enfermedad de Parkinson, insomnio fatal familiar, epilepsia y en la cefalea ligada al sueño. El insomnio traduce una disfunción de las estructuras activas del sueño o puede deberse a una patología psicosomática asociada a la enfermedad neurológica como el dolor, la dificultad respiratoria, la ansiedad por el déficit funcional, etcétera.  


¿Qué tipos de trastornos del sueño son más frecuentes en la infancia?
En lactantes, las dificultades de conciliación de sueño y los despertares nocturnos prolongados se deben, principalmente, a hábitos de sueño y de alimentación inadecuados y a la interacción excesiva de los padres. Las parasomnias son muy frecuentes en la edad pediátrica, expresadas en movimientos rítmicos, terrores nocturnos, sonambulismo, enuresis, somniloquia, pesadillas, etc. Muchas veces debe hacerse un diagnóstico diferencial con una crisis epiléptica y para ello es necesario un registro de video polisomnográfico. Por otra parte, este registro nos puede revelar la causa de la parasomnia
, que puede manifestarse por reflujo gastroesofágico, apnea, movimientos periódicos de las extremidades, etcétera. El síndrome de apnea obstructiva del sueño tiene una prevalencia entre 0.7% y 3% en escolares y la narcolepsia y el SPI son bastante infrecuentes.  


¿A qué se debe el Síndrome de Piernas Inquietas (SPI) y cuál es su tratamiento?
El síndrome de piernas inquietas, descrito por Ekbom en 1945, se reconoce hoy en día como una enfermedad familiar y su transmisión genética es autosómica dominante. Un estudio epidemiológico realizado en Canadá por el grupo de Montplaisir, muestra que el 15% de la población general presenta impaciencias musculares en las piernas de manera más o menos frecuente. En su forma secundaria, el SPI puede estar asociado a algunas enfermedades como la insuficiencia renal crónica en pacientes en hemodiálisis, la anemia ferropénica o megaloblástica, las neuropatías y mielopatías crónicas, la artritis reumatoidea y la amiloidosis primaria. Otras enfermedades que también se asocian al SPI pero en las cuales no se han efectuado estudios sistemáticos son la diabetes, la bronconeumopatía crónica obstructiva, la leucemia, la enfermedad de Parkinson, la corea de Huntington, la esclerosis múltiple y la esclerosis lateral amiotrófica, entre otras.
El tratamiento del SPI se ha modificado en forma considerable en los últimos años con la introducción de
los fármacos dopaminérgicos y agonistas que resultan bastante eficaces. También se utilizan otros fármacos como las benzodiazepinas (clonazepan), los anticonvulsivos (gabapentina) y los opiáceos. En pacientes con anemia ferropénica se instaura simultáneamente un tratamiento con hierro por vía oral o, incluso, intravenosa.  


¿Qué es el síndrome de Kleine-Levin?
El síndrome de Kleine-Levin consiste en una hipersomnia recurrente asociada a trastornos alimentarios (hiperfagia), sexuales (desinhibición sexual) y psíquicos. La característica fundamental de este síndrome es que cursa en brotes y sus formas incompletas son las más frecuentes. Aparece en adolescentes de sexo masculino y su etiología es desconocida. Las hipótesis fisiopatológicas incluyen una disfunción hipotalámica y anomalías en el metabolismo de la dopamina y la serotonina. Los síntomas clínicos recurrentes, unidos a la edad de comienzo y a la existencia de factores infecciosos en su inicio sugieren una etiología autoinmune. Se ha descrito una variante en el sexo femenino, que consis
te en una hipersomnia periódica asociada con la menstruación. En los períodos asintomáticos, la vigilia y el comportamiento de los pacientes son completamente normales. El diagnóstico es esencialmente clínico y los exámenes complementarios se realizan para descartar una hipersomnia recurrente de causa orgánica (tumores del tercer ventrículo, traumatismos craneoencefálicos, ictus) o psíquica (neurosis, depresión).  


¿A qué se deben los trastornos del ritmo circadiano del sueño?
Los trastornos del ritmo circadiano son de dos tipos: en primer lugar, los debidos a factores extrínsecos como los cambios de turno de trabajo y el desfase horario (jet lag) causado por los vuelos. En segundo lugar, los debidos a factores extrínsecos e intrínsecos como el síndrome de la fase de sueño adelantada en ancianos; el de la fase de sueño retrasada en adolescentes, que retardan progresivamente la hora de acostarse; el síndrome de no sincronización con las 24 horas, en ciegos de nacimiento o sujetos que pasan largos períodos de tiempo privados de la alternancia luz-oscuridad (astronautas, submarini
stas) y, por último, el patrón de vigilia-sueño irregular en pacientes con demencia, encefalopatía connatal, etcétera.
Las hipótesis sobre la causa del avance y del retraso de fase son numerosas, tienen que ver con el ritmo circadiano de la temperatura corporal, con la secreción de la melatonina y también intervienen factores genéticos.  



¿Cuál es el tratamiento para la cura del insomnio y qué fármacos se utilizan?
El tratamiento del insomnio debe ser individualizado y dirigido a su causa primaria. Se fundamenta en medidas higiénicas, técnicas de modificación de conducta, psicoterapia y, por último, en la administración de medicamentos. Habida cuenta de la diversidad de factores que contribuyen a la aparición del insomnio, el tratamiento más efectivo es el que combina adecuadamente todas estas medidas.
Los fármacos pueden utilizarse con una doble finalidad: por un lado, como tratamiento sintomático del insomnio en sentido estricto y, por otro, como tratamiento de un trastorno psiquiátrico en cuyo contexto el insomnio sea un síntoma destacado. En el primer caso se utilizan los hipnóticos en una única toma a la hora de acostarse. En el segundo caso, los medicamentos ansiolíticos, antidepresivos o neurolépticos se administran adecuando la dosis a la existencia del insomnio, suministrando toda –o casi toda– la dosis a la hora de acostarse.
Respecto de los hipnóticos, como principio fundamental conviene recordar que su toma durante algunos días o semanas es uno de los tratamientos del insomnio, y la toma de varios hipnó
ticos a dosis elevadas durante meses es una de sus causas. La prescripción de estos psicofármacos debe evitarse en pediatría y hacerse con mucha prudencia en la edad avanzada.
El hipnótico ideal sería aquel que posea las propiedades siguientes: inducción rápida del sueño, poder mantenerlo 7 u 8 horas, no alterar la estructura o “arquitectura” del sueño, no producir efectos residuales durante el día siguiente, causar poco o ningún grado de “insomnio de rebote” tras su supresión, no interactuar con otros medicamentos que deprimen el sistema nervioso central (SNC) y no provocar tolerancia ni dependencia.  



¿Por qué cada vez hay más personas que presentan algún trastorno del sueño? ¿Existen diferencias entre las distintas latitudes o entre la población rural y urbana?
Los trastornos de sueño se incrementan, en parte, por una higiene del sueño deficiente, con reducción de las horas de sueño y horarios irregulares e inapropiados. Dormimos dos horas menos que a principios del siglo XX y esto se debe a la luz eléctrica, al trabajo en las fábricas (trabajo
por turnos) y a la televisión. Además, el aumento del estrés de la vida cotidiana en Occidente o la suma de factores de riesgo para el síndrome de apnea del sueño, como el sobrepeso, el abuso del tabaco y del alcohol, la privación de sueño y los fármacos sedantes o hipnóticos que deprimen la respiración facilitan el incremento de estas patologías del sueño. Los estudios epidemiológicos realizados no muestran grandes diferencias entre distintas latitudes, tampoco entre poblaciones rurales o urbanas.  


¿Cuál es el futuro del tratamiento de los trastornos del sueño?
En primer lugar, la prevención de los trastornos a cualquier edad con una higiene de sueño adecuada, que incluye limitar el tiempo pasado en la cama; utilizar la cama solamente para dormir y para la actividad sexual y evitar comer, leer, ver la televisión o escuchar la radio en ella; mantener un horario de sueño constante, levantándose todos los días a la misma hora; no prolongar las horas habituales de sueño durante el fin de semana; practicar ejercicio físico diario, siempre durante la mañana o a primera hora de la tarde; procurar un ambiente confortable en el dormitorio, sin ruido y sin temperaturas extremas; conservar horarios de comidas regulares y apropiados; abstenerse del consumo de drogas y estimulantes, como la cafeína, la nicotina, el alcohol, etc. y de medicamentos que provoquen insomnio; evitar la “rumiación” de los problemas al acostarse y no dormir siestas durante el día para consolidar el sueño a la noche. Esta última medida debe ser más flexible en pacientes ancianos.
Sin lugar a dudas, la terapia cognitivo-conductual del insomnio, desarrollada por psicólogos norteamericanos, supone una revolución en el tratamiento del insomnio crónico tanto en el adulto, como en el niño y el adolescente. Además, se están investigando nuevos hipnóticos y antidepresivos para su tratamiento.
En el síndro
me de apnea del sueño, además de la presión positiva continua en la vía aérea superior a través de la mascarilla nasal, se desarrollan dispositivos intraorales de avance mandibular en el adulto y prótesis ortodóncicas en niños, con buenos resultados. Por otro lado, los fármacos dopaminérgicos demuestran su eficacia en pacientes con SPI. También se estudian series de pacientes con trastornos del ritmo circadiano y la eficacia de terapias como la melatonina, la fototerapia (con luz intensa) y la cronoterapia.
Finalmente, se sintetizó el neuropéptido hipocretina/orexina y se investiga en animales narcolépticos (ratón transgénico y perros) para poder administrarlo en el hombre. Por el momento, se ha visto que las hipocretinas no se distribuyen con facilidad en el SNC pero podrían ser muy eficaces para el control de los accesos de sueño irresistibles en el enfermo narcoléptico.  



¿Desea agregar alguna opinión personal?
El estudio de los trastornos del sueño y de la vigilia constituye una rama indiscutible de la medicina por la elev
ada incidencia de estos trastornos en la población en general, su morbilidad y sus importantes repercusiones sociolaborales, fundamentalmente en accidentes laborales y de tráfico con una tasa de mortalidad considerable.

 

 

 
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