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¿A
qué se denomina síndrome de la mujer maltratada?
Se trata de un término acuñado por Walker en 1979. Este concepto se comenzó
a utilizar en los años ’70. Al principio se caracterizó como una
manifestación del síndrome de indefensión aprendida, que trataba de
explicar la incapacidad de las víctimas para protegerse a sí mismas frente a
la violencia doméstica (Walker, 1979). Se caracterizaba por sentimientos de
baja autoestima, inhibición, aislamiento, fatalismo, depresión y sensación
de desamparo e impotencia. Posteriormente, su propia autora utilizó el término
para referirse al ciclo de la violencia (Walker, 1984), la teoría que
describe el curso del comportamiento del maltratador, ya que define también
exactamente la conducta y consecuencias desadaptativas en las víctimas.
¿En
qué consistió el estudio llevado a cabo?
Se evaluó un programa de intervención cognitivo-conductual para mujeres víctimas
de maltrato doméstico, que presentaban sintomatología psicológica y
malestar emocional sin llegar a cumplir los criterios diagnósticos del
trastorno de estrés postraumático (TEPT). El programa constaba de ocho
sesiones de tratamiento grupal, con una duración de 90 minutos cada una de
ellas, con periodicidad semanal. Las mujeres que participaron fueron evaluadas
a través de entrevistas y pruebas de autoinforme, teniendo en cuenta la
sintomatología habitualmente descrita por la literatura: síntomas
depresivos, síntomas postraumáticos, dificultades de adaptación, déficit
de autoestima y cogniciones desadapativas acerca de sí mismas, del mundo y síntomas
de culpa.
Una vez pasada la fase de evaluación, que se llevó a cabo de forma
individual, las mujeres pasaron a formar parte de grupos terapéuticos de 3 a
5 participantes. Se empleó también un grupo de control en lista de espera.
¿Qué
características especiales tiene el trastorno por estrés postraumático en
las mujeres víctimas de maltrato doméstico?
Dado que las participantes no presentaban TEPT al inicio de la intervención,
resulta arriesgado hacer una descripción de este trastorno en la población
concreta de mujeres maltratadas. Sin embargo, cabe señalar que los síntomas
encontrados más frecuentemente fueron los relativos a los criterios de
reexperimentación (criterio B del DSM-IV; APA, 1995) e hiperactivación
(criterio D). Parece que es menos frecuente que las mujeres maltratadas
presenten conductas y síntomas de evitación como es habitual en otros tipos
de TEPT (i.e. accidentes de tránsito, violación...).
¿Cuáles
fueron los principales resultados del estudio?
Los resultados indicaron una marcada disminución de la sintomatología
postraumática y depresiva, y una mejora de la adaptación de las
participantes. Los cambios más importantes se produjeron en la escala de
evitación del TEPT, donde se encontraron diferencias significativas en cuanto
a la mejoría. Algo similar ocurrió con las restantes variables postraumáticas,
aunque los resultados fueron significativos en menor medida. Se lograron
cambios menores en el nivel de autoestima, si bien la medida pretratamiento en
esta variable no fue tan baja como en estudios previos.
Para cuantificar el impacto clínico de la intervención se determinó el tamaño
del efecto para cada variable dependiente y se encontraron tamaños del efecto
grandes para todas las medidas que habían
resultado estadísticamente significativas (evitación, depresión e
inadaptación).
Es importante señalar que los cambios se mantuvieron a lo largo de los
seguimientos realizados al mes, a los tres meses y a los seis meses de
finalizar la intervención.
¿Cómo
y durante cuánto tiempo se realizó el seguimiento de las pacientes?
Se llevaron a cabo evaluaciones individuales de seguimiento al cabo de uno,
tres y seis meses. Se contactó telefónicamente a todas las mujeres que habían
participado en el estudio y se las citó para una entrevista que permitiera
valorar aspectos de mejoría subjetivos, así como el resto de las variables
dependientes evaluadas al inicio del tratamiento. En todo momento se evaluaron
los mismos aspectos. Las mujeres recibían, asimismo, la devolución oral de
la información acerca de su estado de bienestar general.
¿Qué
es el “efecto techo”?
En el artículo publicado en Psicología Conductual, donde se incluyen estos
resultados, se alude al fenómeno de efecto
techo al referirse a los cambios obtenidos que no resultan tan marcados
como los que se han alcanzado en estudios previos. Esto se produce así puesto
que se tiene en cuenta que el nivel de patología que presentaban las mujeres
al iniciar el estudio era más leve que el que presentaban las víctimas de
otros estudios similares (véase Kubany y col., 2003, y Labrador y Rincón,
2003), y por tanto, resulta difícil mejorar unos cambios que de por sí son
ya más o menos aceptables. En un lenguaje sencillo, se podría decir que las
mejoras que se producen en los seguimientos alcanzan una medida buena, un efecto
techo que impide que se mejore en la misma medida en evaluaciones
posteriores puesto que ya se ha alcanzado un bienestar.
En
su opinión: ¿cuál es el futuro del tratamiento en las mujeres víctimas de
maltrato doméstico?
Se señalan algunas pautas básicas para guiar el tratamiento de víctimas de
maltrato doméstico donde se tienen en cuenta estudios previos, sus
aportaciones y limitaciones:
Tratamiento de síntomas presentes y no de las categorías diagnósticas. Generalmente
se tiende a apoyar un programa multicomponente que utilice elementos para
tratar los efectos de la violencia, los síntomas depresivos, el TEPT, sin
olvidar otros síntomas presentes en las mujeres maltratadas (Lundy y Grossman,
2001). De esta forma se logra una mejor adaptación de las pacientes en su
medio.
Intervención
grupal. Parece que es más eficaz para lograr los objetivos y para romper
el aislamiento en el que se encuentran las víctimas. Los grupos dan la
oportunidad a las mujeres de hablar sobre sus experiencias, proporcionan apoyo
emocional, constituyen una oportunidad para construir nuevas redes sociales y
les permiten aprender nuevas estrategias que han ayudado a otras participantes
(Lundy y Grossman, 2001).Resick
y Schnicke (1996) señalan la importancia del grupo al facilitar el
procesamiento cognitivo y emocional de la situación, al normalizar su
percepción de sus síntomas, y al permitir la salida del aislamiento en el
que se encuentran habitualmente.
Intervención
breve, no superior a los 2 a 3 meses para lograr los cambios a corto
plazo, teniendo en cuenta, además, la urgencia de los casos y la necesidad de
que las víctimas se reincorporen a su vida cotidiana en el menor periodo de
tiempo.
Las intervenciones multidisciplinarias son
útiles por la necesidad de tratar la globalidad de la realidad de los
pacientes. Así pues, sería muy beneficioso canalizar los esfuerzos de las
diferentes intervenciones (psicológicas, sociales, médicas…) para cubrir
todos los ámbitos afectados y ofrecer intervenciones completas.
¿El
estudio llevado a cabo es aplicable en un ámbito de salud pública?
Por supuesto que sí. El tratamiento diseñado es breve y de bajo costo
personal y económico por lo que resulta óptimo para llevar a cabo en
intervenciones del ámbito de la salud pública. La posibilidad de la
intervención en grupo añade aun más ventajas a ello.
Referencias
bibliográficas:
Asociación Psiquiátrica Americana (1995). DSM-IV
Breviario. Criterios Diagnósticos. Barcelona: Masson (orig. 1994).
Labrador, F. J. y Rincón, P. P. (2003). Trastorno de estrés postraumático
en víctimas de maltrato doméstico: evaluación de un programa de intervención.
Análisis y Modificación de Conducta, 22
(122), 906-932.
Lundy, M. y Grossman, S. (2001). Clinical research and practice with battered
women: what we know, what need to know. Trauma, violence and abuse, 2(2),
120-141.
Kubany, E. S., Hill, E. E., y Owens, J. A. (2003). Cognitive trauma therapy
for battered women with PTSD: preliminary findings. Journal of Traumatic
Stress, 16(1), 81-91.
Resick, P. A., Schnicke, M. K. (1996). Cognitive
processing therapy for rape victims. Newbury Park: Sage Publications.
Walker, L. E. (1979). The Battered Woman. Nueva York: HarperPerennial.
Walker, L. E. (1984). The Battered Woman
Syndrome. New York: Springer.
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