Entrevistas a expertos

838 bytes, 7 x 11 pixeles EFICACIA DEL TRATAMIENTO PSICOLOGICO EN MUJERES VICTIMAS DE MALTRATO DOMESTICO   

 
 

 

Entrevista exclusiva a
294 bytes, 13 x 11 pixeles María Arinero       

Psicóloga Investigadora.
Institución: Universidad Complutense de Madrid. España

" Los resultados indicaron una marcada disminución de la sintomatología postraumática y depresiva y una mejora de la adaptación de las participantes."

 

La Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC) tuvo el agrado de entrevistar a la 
Dra. María
Arineros, en referencia al artículo Evaluación de la Eficacia de un Programa de Tratamiento Cognitivo-Conductual para Mujeres Víctimas de Maltrato Doméstico: Un Estudio Piloto. editado en la Psicología Conductual, 12[2], 233-249. 2005


Preguntas formuladas por los médicos que integran la agencia Sistema de Noticias Científicas (aSNC), brazo periodístico de SIIC.


Madrid, España (especial para SIIC):


¿A qué se denomina síndrome de la mujer maltratada?
Se trata de un término acuñado por Walker en 1979. Este concepto se comenzó a utilizar en los años ’70. Al principio se caracterizó como una manifestación del síndrome de indefensión aprendida, que trataba de explicar la incapacidad de las víctimas para protegerse a sí mismas frente a la violencia doméstica (Walker, 1979). Se caracterizaba por sentimientos de baja autoestima, inhibición, aislamiento, fatalismo, depresión y sensación de desamparo e impotencia. Posteriormente, su propia autora utilizó el término para referirse al ciclo de la violencia (Walker, 1984), la teoría que describe el curso del comportamiento del maltratador, ya que define también exactamente la conducta y consecuencias desadaptativas en las víctimas.



¿En qué consistió el estudio llevado a cabo?
Se evaluó un programa de intervención cognitivo-conductual para mujeres víctimas de maltrato doméstico, que presentaban sintomatología psicológica y malestar emocional sin llegar a cumplir los criterios diagnósticos del trastorno de estrés postraumático (TEPT). El programa constaba de ocho sesiones de tratamiento grupal, con una duración de 90 minutos cada una de ellas, con periodicidad semanal. Las mujeres que participaron fueron evaluadas a través de entrevistas y pruebas de autoinforme, teniendo en cuenta la sintomatología habitualmente descrita por la literatura: síntomas depresivos, síntomas postraumáticos, dificultades de adaptación, déficit de autoestima y cogniciones desadapativas acerca de sí mismas, del mundo y síntomas de culpa.
Una vez pasada la fase de evaluación, que se llevó a cabo de forma individual, las mujeres pasaron a formar parte de grupos terapéuticos de 3 a 5 participantes. Se empleó también un grupo de control en lista de espera.



¿Qué características especiales tiene el trastorno por estrés postraumático en las mujeres víctimas de maltrato doméstico?
Dado que las participantes no presentaban TEPT al inicio de la intervención, resulta arriesgado hacer una descripción de este trastorno en la población concreta de mujeres maltratadas. Sin embargo, cabe señalar que los síntomas encontrados más frecuentemente fueron los relativos a los criterios de reexperimentación (criterio B del DSM-IV; APA, 1995) e hiperactivación (criterio D). Parece que es menos frecuente que las mujeres maltratadas presenten conductas y síntomas de evitación como es habitual en otros tipos de TEPT (i.e. accidentes de tránsito, violación...).



¿Cuáles fueron los principales resultados del estudio?
Los resultados indicaron una marcada disminución de la sintomatología postraumática y depresiva, y una mejora de la adaptación de las participantes. Los cambios más importantes se produjeron en la escala de evitación del TEPT, donde se encontraron diferencias significativas en cuanto a la mejoría. Algo similar ocurrió con las restantes variables postraumáticas, aunque los resultados fueron significativos en menor medida. Se lograron cambios menores en el nivel de autoestima, si bien la medida pretratamiento en esta variable no fue tan baja como en estudios previos.
Para cuantificar el impacto clínico de la intervención se determinó el tamaño del efecto para cada variable dependiente y se encontraron tamaños del efecto grandes para todas las medidas que habían resultado estadísticamente significativas (evitación, depresión e inadaptación).
Es importante señalar que los cambios se mantuvieron a lo largo de los seguimientos realizados al mes, a los tres meses y a los seis meses de finalizar la intervención.



¿Cómo y durante cuánto tiempo se realizó el seguimiento de las pacientes?
Se llevaron a cabo evaluaciones individuales de seguimiento al cabo de uno, tres y seis meses. Se contactó telefónicamente a todas las mujeres que habían participado en el estudio y se las citó para una entrevista que permitiera valorar aspectos de mejoría subjetivos, así como el resto de las variables dependientes evaluadas al inicio del tratamiento. En todo momento se evaluaron los mismos aspectos. Las mujeres recibían, asimismo, la devolución oral de la información acerca de su estado de bienestar general.



¿Qué es el “efecto techo”?
En el artículo publicado en Psicología Conductual, donde se incluyen estos resultados, se alude al fenómeno de efecto techo al referirse a los cambios obtenidos que no resultan tan marcados como los que se han alcanzado en estudios previos. Esto se produce así puesto que se tiene en cuenta que el nivel de patología que presentaban las mujeres al iniciar el estudio era más leve que el que presentaban las víctimas de otros estudios similares (véase Kubany y col., 2003, y Labrador y Rincón, 2003), y por tanto, resulta difícil mejorar unos cambios que de por sí son ya más o menos aceptables. En un lenguaje sencillo, se podría decir que las mejoras que se producen en los seguimientos alcanzan una medida buena, un efecto techo que impide que se mejore en la misma medida en evaluaciones posteriores puesto que ya se ha alcanzado un bienestar.


En su opinión: ¿cuál es el futuro del tratamiento en las mujeres víctimas de maltrato doméstico?
Se señalan algunas pautas básicas para guiar el tratamiento de víctimas de maltrato doméstico donde se tienen en cuenta estudios previos, sus aportaciones y limit
aciones:


Tratamiento de síntomas presentes y no de las categorías diagnósticas.
Generalmente se tiende a apoyar un programa multicomponente que utilice elementos para tratar los efectos de la violencia, los síntomas depresivos, el TEPT, sin olvidar otros síntomas presentes en las mujeres maltratadas (Lundy y Grossman, 2001). De esta forma se logra una mejor adaptación de las pacientes en su medio.


Intervención grupal. Parece que es más eficaz para lograr los objetivos y para romper el aislamiento en el que se encuentran las víctimas. Los grupos dan la oportunidad a las mujeres de hablar sobre sus experiencias, proporcionan apoyo emocional, constituyen una oportunidad para construir nuevas redes sociales y les permiten aprender nuevas estrategias que han ayudado a otras participantes (Lundy y Grossman, 2001).Resick y Schnicke (1996) señalan la importancia del grupo al facilitar el procesamiento cognitivo y emocional de la situación, al normalizar su percepción de sus síntomas, y al permitir la salida del aislamiento en el que se encuentran habitualmente.

Intervención breve, no superior a los 2 a 3 meses para lograr los cambios a corto plazo, teniendo en cuenta, además, la urgencia de los casos y la necesidad de que las víctimas se reincorporen a su vida cotidiana en el menor periodo de tiempo.

Las intervenciones multidisciplinarias son útiles por la necesidad de tratar la globalidad de la realidad de los pacientes. Así pues, sería muy beneficioso canalizar los esfuerzos de las diferentes intervenciones (psicológicas, sociales, médicas…) para cubrir todos los ámbitos afectados y ofrecer intervenciones completas.




¿El estudio llevado a cabo es aplicable en un ámbito de salud pública?
Por supuesto que sí. El tratamiento diseñado es breve y de bajo costo personal y económico por lo que resulta óptimo para llevar a cabo en intervenciones del ámbito de la salud pública. La posibilidad de la intervención en grupo añade aun más ventajas a ello.

Referencias bibliográficas:
Asociación Psiquiátrica Americana (1995). DSM-IV Breviario. Criterios Diagnósticos. Barcelona: Masson (orig. 1994).

Labrador, F. J. y Rincón, P. P. (2003). Trastorno de estrés postraumático en víctimas de maltrato doméstico: evaluación de un programa de intervención. Análisis y Modificación de Conducta, 22 (122), 906-932.

Lundy, M. y Grossman, S. (2001). Clinical research and practice with battered women: what we know, what need to know. Trauma, violence and abuse, 2(2), 120-141.

Kubany, E. S., Hill, E. E., y Owens, J. A. (2003). Cognitive trauma therapy for battered women with PTSD: preliminary findings. Journal of Traumatic Stress, 16(1), 81-91.


Resick, P. A., Schnicke, M. K. (1996). Cognitive processing therapy for rape victims. Newbury Park: Sage Publications.

Walker, L. E. (1979). The Battered Woman. Nueva York: HarperPerennial.

Walker, L. E. (1984). The Battered Woman Syndrome. New York: Springer.

 

 
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