Entrevistas a expertos

838 bytes, 7 x 11 pixeles EFICACIA DE UN PROGRAMA DE ENTRENAMIENTO PARA PADRES CON HIJOS QUE PRESENTAN PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO 

 

 

Entrevista exclusiva a
294 bytes, 13 x 11 pixeles Pedro Solís-Cámara Reséndiz

Investigador Titular. Responsable de Ciencias de la Conducta.
Institución: Centro de Investigación Biomédica de Occidente, Instituto Mexicano del Seguro Social. Jalisco. México

" El estudio de la relación recíproca padres-niños puede identificar factores relevantes para la formación de los niños y puede ofrecer asesoramiento y entrenamiento a los padres de familia como una alternativa preventiva para evitar la negligencia y el abuso hacia los niños. "

 

La Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC) tuvo el agrado de entrevistar al Dr. Pedro Solís-Cámara Reséndiz, en referencia al artículo “ Efectos Multidimensionales de un Programa de Crianza en la Interacción Recíproca entre Padres y sus Niños Pequeños con Problemas de Comportamiento" publicado en la Revista Psicología Conductual 2004, 12 (2):197-231


Preguntas formuladas por los médicos que integran la agencia Sistema de Noticias Científicas (aSNC), brazo periodístico de SIIC.


Jalisco, México (especial para SIIC):


Introducción
Durante los últimos 15 años hemos realizado varios proyectos con el objetivo general de mejorar el conocimiento sobre las actitudes, creencias y comportamientos de los padres, latinoamericanos en general y mexicanos en particular. He confiado en que al estudiar la relación recíproca padres-niños se puedan identificar factores relevantes para la formación de los niños y se pueda ofrecer asesoramiento y entrenamiento a los padres de familia como una alternativa preventiva para evitar la negligencia y el abuso hacia los niños. Gracias a los apoyos recibidos se han desc
rito las actitudes y los comportamientos de padres de varias naciones latinoamericanas, como Guatemala, Bolivia, Puerto Rico y, por supuesto, México.
Una de mis principales preocupaciones ha sido la generalización que se realiza para explicar las actitudes, creencias y comportamientos de los padres latinoamericanos, particularmente mexicanos, a partir de los estudios de padres de origen latino que viven en los EE.UU. En parte por esta preocupación se realizaron estudios comparativos y de intervención con padres de EE.UU. y de México. Gracias también al apoyo nacional y extranjero, se han validado instrumentos de paternidad con más de 3 000 familias. En cuanto al estudio de las actitudes, nuestros resultados muestran su utilidad al publicar el primer índice psicométrico para el diagnóstico de abuso hacia los niños en México; el instrumento fue desarrollado gracias al esfuerzo de muchos brillantes colegas y estudiantes universitarios, y se aplica en países como Colombia, Bolivia y EE.UU., además de México.
Por otra parte, se logró la implementació
n de programas para padres, desarrollados y mejorados gracias a la investigación propia y de otros reconocidos investigadores internacionales. Los productos que se han desarrollado se aplican en EE.UU. y México y hay interés en su aplicación en España. Al avanzar en esta dirección, he insistido en la creación de programas para padres sumamente estructurados y con apego a métodos estrictos, tratando de evitar la superficialidad con la cual se aborda este área de estudio, en algunas ocasiones. Pero, al mismo tiempo, se desarrollaron programas para padres que conservan la sensibilidad de reconocer que cada familia es única; y que nos queda claro que no podemos indicar con certeza ciega “lo que todos los padres deben hacer para ser buenos padres”. Lo que sí podemos hacer por ellos es ayudarles a vivir el proceso de crianza con las estrategias y habilidades que les ayuden a prevenir relaciones disfuncionales con sus niños y que les permitan ajustarlas a sus propios valores y metas. El presente estudio es un resultado de estas ideas y compromiso con las familias.



¿En qué consistió el estudio llevado a cabo?
Se trata de un estudio de entrenamiento para padres, con diseño experimental y rigurosos controles. El objetivo principal fue optimizar las relaciones entre padres y sus niños de hasta 5 años de edad, y así prevenir que los problemas de comportamiento tempranos se conviertan en mayores problemas. El estudio tomó en cuenta los señalamientos de diversos estudiosos para asegurar un impacto positivo en las familias; entre los que sobresale la importancia de entrenar a un número reducido de díadas padres-hijos por taller, para facilitar la cuidadosa atención y seguimiento a cada familia, y la utilización de materiales para padres evaluados con anterioridad.




¿Cuáles fueron los instrumentos empleados en el estudio?
Hoy en día se reconoce que los fenómenos humanos son multifactoriales, razón por la cual la instrumentación elegida para este estudio fue multidimensional; además, los instrumentos fueron elegidos por ser ampliamente reconocidos en la literatura especializada. Con ellos se evaluó a los padres en sus expectativas sobre el desarrollo de sus niños, sus prácticas disciplinarias y de crianza, su irritabilidad-agresión, y su estrés en la crianza; a los niños, en: adaptación psicosocial, su estrés, sus problemas de comportamiento y la intensidad de éstos, el comportamiento problema y el prosocial; también se evaluó el estrés de interacción padres-hijos, se realizaron observaciones de las interacciones (grabadas en video) y se valoró el funcionamiento global de la familia.




¿Cuáles son los principales resultados obtenidos?
La importancia de los resultados se centra en el cambio de los comportamientos de los padres y de los niños, paralelamente a los cambios positivos en los autoinformes. Existen algunos estudios que indican cambios en los autoinformes de los padres, pero es difícil encontrar estudios que al mismo tiempo demuestren el cambio de comportamientos observables. Además, en este estudio los cambios positivos en las actitudes, los comportamientos y las interacciones se conservaron seis meses después de haber terminado los entrenamientos.




¿De qué manera los padres modificaron su conducta con respecto a sus hijos y cómo influyeron esas modificaciones en el comportamiento de los niños a futuro?
L
os padres aprendieron a establecer expectativas justas de acuerdo con el desarrollo actual de sus niños, con lo cual sus comportamientos (prácticas de crianza adecuadas) para favorecer el desarrollo psicosocial se incrementaron, al tiempo que establecieron límites más claros y precisos que fueron dirigidos a conductas específicas, no a interpretaciones de las conductas de sus niños. En otras palabras, los padres sustituyeron las críticas, golpes y gritos por comportamientos físicos y verbales positivos. Según nos informaron los padres en los talleres, primero sus niños experimentan con sorpresa esta nueva forma de interacción con sus padres. Y, más adelante, debido al aprendizaje por observación, los niños también mostraron más comportamientos físicos y verbales positivos, tales como los halagos y los abrazos.



¿Cómo experimentaron los padres del grupo de entrenamiento los cambios positivos ocurridos en ellos y de qué manera lo expresaron en la relación con sus hijos?
Antes de los entrenamientos, los padres caracterizaban su relación con sus niños con comentarios como: el niño es desobediente, nunca me hace caso, le regaño, le pego con la mano, le grito. Después del entrenamiento, los comentarios muestran los cambios positivos que ellos experimentaron: pienso antes de hablarle, no le grito más, tengo paciencia, me acerco a ella, cambié primero mi conducta con él, aprendí a hacer un alto, aprendí a reconocer lo que era justo a su edad, me relacioné de mejor manera.




¿En qué medida es aplicable este estudio y qué familias serían las beneficiadas con el entrenamiento estandarizado?
Por una parte, los materiales desarrollados en varios estudios y en este último están siendo aplicados a familias con niños pequeños que provienen de diferentes estratos socioeconómicos en varias ciudades de México. Por otro lado, las evidencias señalan que la negligencia y el maltrato hacia los niños reflejan reacciones emocionales que no están bajo el control de los padres. El programa les enseña a aceptar esas emociones, no a negarlas por ser inadecuadas, sino a ponerlas bajo control por medio de las estrategias cognitivas que se adaptan a las personalidades de cada madre o padre, y de cada niño o niña. Por lo tanto, adaptar este concepto a otros talleres o cursos para aplicarlo con familias bajo diversas circunstancias es una alternativa viable.




¿Cómo influyó el estrés de los padres en la crianza de los niños?
El estrés que estudiamos lo llamamos focal porque es el estrés específico de la crianza. En contraste, a la irritabilidad-agresión la llamamos no focal porque no está dirigido a sujeto o evento específico; ambos fenómenos están relacionados de tal modo que evaluar sólo uno de ellos no parece tan productivo. Así, encontramos que entre todos los padres, los que tenían estrés de crianza e irritablidad-agresión altos, tenían expectativas muy escasas hacia sus hijos, prácticas disciplinarias severas, la percepción de sus niños como muy difíciles de manejar (estrés del niño), y las interacciones más inadecuadas. Los grupos con calificaciones altas en uno solo de estos factores, mostraron actitudes y comportamientos intermedios. En contraste, los padres con bajas calificaciones en ambos factores calificaron mejor en los autoinformes, y en las observaciones en vivo tuvieron menos comportamientos físicos y verbales negativos, y sus niños tuvieron más comportamientos positivos que los otros niños.



En su opinión, ¿cuáles son las ventajas y las desventajas de los programas de entrenamiento estandarizados?
En primer
lugar, el entrenamiento estandarizado marca una diferencia con otros entrenamientos que toman en cuenta importantes factores sociales y emocionales de los padres, pero que no incluyen en cada sesión metas, objetivos, ejercicios para el control de las emociones con estrategias cognitivo-conductuales, prácticas frente a otros padres y actividades a realizar en el hogar con la niña o el niño. En otras palabras, frecuentemente se olvida de que no sólo se trata de que los padres “digan” que ahora sus actitudes son más positivas y que se sienten bien en las sesiones, sino que adquieran estrategias cognitivas y habilidades específicas para la crianza. El entrenamiento estandarizado toma todos los factores en cuenta y cuenta también con un protocolo para asegurar que todos los temas y actividades sean cumplidos por todos los padres. En contraste con estas ventajas, el entrenamiento estandarizado requiere personal que a su vez haya sido entrenado en lo que va a enseñar, lo cual puede dificultar su implementación.



Si lo desea, puede agregar una opinión final sobre el tema.
Para finalizar, me gustaría llamar la atención de los lectores sobre dos temas. El primero se refiere a la importancia que representa la prevención de problemas en la familia y, por ende, en la sociedad; se requiere mucho más trabajo de intervención sobre las interacciones tempranas entre los niños y sus padres. Una manera de lograrlo es con entrenamientos formales que les faciliten a las familias los medios para lograr el cambio. El otro tema relacionado es referente a que, al parecer, no se le ha dado mucha importancia al entrenamiento de personas que a su vez están en contacto con padres de niños pequeños. Es importante reconocer que en la actualidad las interacciones adultos-niños son más ricas y complejas que hace una década. Por esto mis colegas y yo hemos dedicado una parte sustancial de nuestro tiempo a certificar el entrenamiento de médicos, psicólogos y educadores para que puedan ofrecer entrenamientos estandarizados a padres de niños pequeños.

 

 
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