Entrevistas a expertos

838 bytes, 7 x 11 pixeles IMPORTANCIA DEL DIAGNOSTICO EN LOS CASOS DE ALERGIA ALIMENTARIA

Entrevista exclusiva a
294 bytes, 13 x 11 pixeles Ana María Fernández

Médica especialista en Alergia e Inmunología.
Institución: Clínica Sucre. Córdoba. Argentina

" Para llegar al diagnóstico de alergia alimentaria es muy importante realizar en forma ordenada y precisa todos los estudios con que contamos los especialistas en alergia. La precisión del diagnóstico evitará que el paciente retire de su dieta habitual alimentos que nada tienen que ver con las manifestaciones clínicas de su enfermedad"

 

La Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC) tuvo el agrado de entrevistar a la Dra. Ana María Fernández, en referencia al artículo “Alergia Alimentaria. Estrategias
Diagnósticas y Terapéuticas: Pruebas de Alergia, Dietas de
Exclusión y Pruebas de Provocación"
editado en la Revista Alergia e
Inmunología Clínica;21 (3-4):57-67


Preguntas formuladas por los médicos que integran la agencia Sistema de Noticias Científicas (aSNC), brazo periodístico de SIIC.


Córdoba, Argentina (especial para SIIC):


Introducción
En las manifestaciones clínicas de hipersensibilidad alimentaria mediada por IgE no hay características patognomónicas, por el contrario, los procesos de intoxicación o de intolerancia a los alimentos pueden expresarse con manifestaciones clínicas semejantes tales como urticaria, náuseas, vómitos, diarrea, etc.
Esto nos hace responsables, a los profesionales médicos, de una búsqueda exhaustiva, a través de todas las herramientas con que contamos actualmente tanto por métodos in vivo como in vitro, para llegar al diagnóstico.



¿Cómo se produce la hipersensibilidad alimentaria mediada por IgE?
La hipersensibilidad alimentaria mediada por IgE es una respuesta anormal del sistema inmune mucoso cuando entra en contacto con antígenos que ingresan por vía oral. Hay una alteración de los mecanismos que normalmente hacen al individuo tolerante ante un alimento, es decir que, probablemente, alteraciones genéticas y un desarrollo anormal o por inmadurez de la barrera digestiva favorecen el mecanismo de hipersensibilidad mediado por IgE.
El proceso digestivo comienza su actividad con las enzimas liberadas en la boca durante la masticación, seguido de los movimientos peristálticos que conducen el alimento al estómago, donde la acidez y la actividad enzimática continúan el proceso digestivo y la descomposición de los diferentes antígenos ingeridos. Estos llegan al intestino donde normalmente se encuentran con una barrera mucosa con estrechas uniones celulares cubiertas por una capa mucosa que impide la penetración de gérmenes o producen su destrucción. Las sales biliares y las enzimas pancreáticas también desempeñan un papel significativo en la transformación de los antígenos alimentarios en no inmunogénicos.

El sistema inmune celular y humoral procesa e impide la penetración antigénica, no obstante, algunos antígenos logran atravesar la barrera mucosa sin producir reacción alguna. ¿Por qué no hay reacción? Porque se desarrollan mecanismos aún no bien conocidos de tolerancia. Según sugieren investigacio
nes actuales, el equilibrio de la actividad celular intestinal induce una respuesta inmune local con liberación de interleuquina (IL) 4 e IL-10 que favorece la tolerancia.
La presencia de bacterias como los lactobacilus y bifidobacterias disminuiría la permeabilidad intestinal mejorando su actividad, pero hacen falta mayores evidencias para confirmarlo.



¿Qué es el sindrome de alergia oral?
El síndrome de alergia oral es una de las manifestaciones clínicas de hipersensibilidad mediada por IgE. Clínicamente se manifiesta por edema y prurito de labios, mucosa bucal y faringe minutos después de haber ingerido el alimento ofensor.
La característica estructural de los antígenos alimentarios que producen este síndrome es que son desnaturalizados por acción de los ácidos o el calor, de esta manera, al estar en contacto con las enzimas digestivas los antígenos son destruidos sin poder continuar la vía digestiva. La vía de sensibilización es generalmente la inhalatoria (vía II no clásica), los pacientes son sensibles a pólenes, los cuales tienen reacción cruzada con determinados alimentos, y éstos, al ser ingeridos (frutas o verduras frescas) provocan la reacción inmediata mediada por IgE. Un ejemplo es la reacción cruzada del polen de abedul con la manzana, zanahoria, patata y kiwi.



¿Cuáles son las principales manifestaciones clínicas de la hipersensibilidad alimentaria?
La principal manifestación clínica es el síndrome de alergia oral, aunque los síntomas pueden extenderse al resto del aparato digestivo provocando dolor e irritación gástrica, distensión abdominal, náuseas, vómitos o diarrea. Estos síntomas son producidos por antígenos alimentarios que ingresan por vía digestiva (clase I o clásica), son glucoproteínas solubles en agua.
También pueden presentarse síntomas respiratorios como rinitis o rinoconjuntivitis con broncoespasmos o sin ellos, estos síntomas pueden presentarse por ingestión de alimentos o por inhalación de vapores del alimento ofensor durante su cocción.
Los síntomas más frecuentemente observados son los de piel, la urticaria aguda puede presentarse como única expresión clínica o acompañada de angioedema; también se han descrito el rash y los enrojecimientos.
El cuadro clínico más grave es sin duda el shock anafiláctico, que puede presentarse inmediatamente después de ingerido el alimento específico o bien 2 a 4 horas más tarde, provocado por la realización de ejercicios físicos. Los síntomas pueden presentarse progresiva o simultáneamente, aunque este caso es el menos frecuente.



¿De qué manera la historia clínica contribuye a realizar el diagnóstico de alergia alimentaria?
La historia clínica tiene un papel muy importante para encauzar la búsqueda del diagnóstico de alergia alimentaria. Es necesario orientar al paciente interrogándolo con la mayor precisión posible, ya que en muchos casos concurre a la consulta con el especialista en alergia después del episodio agudo, derivado del servicio de emergencia.
Por ejemplo, acerca de posibles antecedentes familiares de atopia materna; el eccema y la rinitis perenne están asociados con IgE elevada en sangre de cordón. Después del nacimiento, la maduración del sistema inmune Th1 parecería tener un papel de importancia en la prevención de la enfermedad alérgica. Si se consolidara una respuesta Th2 por sobre la Th1 provocaría enfermedad alérgica, aunque las razones aún no están suficientemente establecidas.
Saber cuál o cuáles fueron los órganos implicados en la respuesta clínica nos dará elementos para evaluar su magnitud, el tiempo entre la ingesta y la aparición de los síntomas nos orientará acerce de qué tipo de mecanismo se halla involucrado en la producción de los síntomas. En el caso de las reacciones de tipo inmediatas o producidas por un mecanismo dependiente de IgE, éstas aparecen desde minutos hasta 2 horas después de ingerido el alimento. La cantidad de alimento ingerido nos indicará con cuánta cantidad de alimento iniciaremos la prueba de provocación oral.
Es preciso interrogar minuciosamente sobre la dieta habitual del paciente en busca de la relación entre el alimento causal y las manifestaciones clínicas, auque muchas veces estos datos no son muy claros. La frecuencia y la reproducibilidad de los síntomas demuestran si el alimento causal es de ingesta cotidiana u ocasional; en ambos casos la precisión de los datos contribuirá a la orientación diagnóstica. Indagar sobre alteraciones del crecimiento y del desarrollo durante el primer año de vida llevará a la sospecha de que el principal alimento de la dieta durante ese período es el que genera la enfermedad alérgica. La historia clínica puede ser una herramienta diagnóstica cuando hay relación directa entre causa y efecto, cuando minutos después de ingerir un único alimento hay signos clínicos de respuesta alérgica.



¿En qué pacientes se efectúa el test cutáneo y qué relevancia tiene para el diagnóstico?
Después de la realización de la historia clínica exhaustiva en la que se detecta el alimento ofensor causal de la alergia alimentaria se solicitan las pruebas de laboratorio para contar con más elementos probatorios de nuestra sospecha diagnóstica y luego se realizan los tests cutáneos. Estos pueden ser, de acuerdo con el tipo de alimento a evaluar, el prick test o el prick to prick.
En el primero (prick test) se utilizan extractos glicerinados debidamente estandarizados de huevo, leche, maní, soja y trigo. Estos son los alimentos mejor conocidos, entre otros, para esta técnica. El segundo caso (prick to prick), consiste en la punción del alimento natural y luego la piel del paciente con la misma lanceta. Es usualmente más sensible y reproducible que los productos manufacturados, especialmente con frutas y verduras frescas, ya que estos antígenos se desnaturalizan en el proceso de liofilización, lo que disminuye su capacidad antigénica.

Estas pruebas cutáneas son de alta sensibilidad y baja especificidad, lo que les confiere un alto valor predictivo negativo, es decir que la probabilidad de que estas pruebas identifiquen un paciente no reactivo, es del 95%; así, se confirmaría la ausencia de reactividad mediada por IgE. Las pruebas positivas deberán ser confirmadas con las pruebas de provocación oral controladas. Estudios actuales de prick test para leche, maní o huevo que muestren pápulas mayores de 8 m
m de diámetro para la leche y el maní, así como de 7 mm para el caso del huevo, indicarían un valor predictivo positivo de 100%. En niños menores de 2 años la pápula deberá ser de 6.5 mm y 4 mm, respectivamente.


¿En qué consisten las pruebas de laboratorio y qué sensibilidad y especificidad tienen?
Las pruebas de laboratorio son otra alternativa para una aproximación diagnóstica, cuya fiabilidad es comparable con las pruebas de provocación para evaluar su eficacia. Consisten en confrontar el suero del paciente con el antígeno alimentario sospechoso para determinar luego los valores de IgE específicos para el alergeno.
Las nuevas técnicas en biología molecular abren expectativas en el mejoramiento de la calidad de los antígenos, lo que haría de estas pruebas una opción diagnóstica que podría evitar en un futuro próximo la realización de las pruebas de provocación para llegar al diagnóstico tan sólo con una muestra de sangre.
Con algunos antígenos comerciales como huevo, leche, pescado y maní los resultados de las pruebas de detección de IgE específica in vitro e in vivo son bastante confiables, pero no para otros antígenos alimentarios. El problema es que no se dispone, como en el caso de los alergenos inhalatorios, de otros alergenos alimentarios estandarizados.
Contamos con el método analítico RAST o radioallergosorbenttest; el CAP-FEIA (fluoroinmunoanálisis) es un método semicuantitativo que mide en kilounidades por litro (kUA/l) la cantidad de IgE específico de antígeno en suero (no está disponible en nuestro medio). La determinación de IgE sérica específica para alimentos podría ser un parámetro útil para establecer la probabilidad de que el paciente desencadene una reacción clínica. En este caso no sería el momento adecuado para la reintroducción del alimento a la dieta. Si se consideran todos los alimentos, y para un punto de corte de positividad de 0.35 kU/l para el CAP y de 0.35 PRU/ml para el RAST, ambos muestran una sensibilidad (SE) de 83%.
Por otra parte, el CAP muestra mejor especificidad (ES), valor predictivo positivo (VPP) y valor predictivo negativo (VPN) con respecto al RAST. Los valores de ES alcanzan 58% para el CAP y 18% para el RAST; el VPP llega al 75% para el CAP y al 51% para el RAST, y el VPN alcanza el 70% en el caso del CAP y el 50% para el RAST. 

En general, cuando el valor de IgE específica es de 7 kUA/l para el huevo, el VPP es del 98%. En el caso de niños menores de 2 años el valor de IgE específica es de 2 kUA/l con un VPP de 95%. Cuando la IgE específica para leche alcanza un valor de 15 kUA/l, el VPP llega al 95%. Para niños menores de 2 años, los valores de IgE específica con 5 kUA/l se corresponden a un VPP de 95%. En el caso del maní, con un valor de 14 kUA/l se alcanza un VPP de 100%. La IgE específica para pescado con un valor de 20 kUA/l alcanza un VPP del 100%. La IgE específica para nuez con un valor aproximado de 15 kUA/l da un VPP de aproximadamente el 95%. La IgE específica para soja, con un valor de 30 kUA/l, alcanza un VPP del 73%. Por último, la IgE específica para trigo con un valor de 26 kUA/l da un VPP del 74%.

Cuando se disponga de ale
rgenos mejor caracterizados, determinantes antigénicos o incluso alergenos recombinantes obtenidos por biología molecular, en algunos casos se podrán sustituir las pruebas de provocación.


¿Las pruebas de provocación oral constituyen el diagnóstico de certeza para la hipersensibilidad alimentaria? ¿Cómo se realizan?
Hay diferentes pruebas de provocación oral: la provocación oral abierta, en la cual se administra el alimento sospechoso por vía oral, se realiza en niños pequeños ya que el sesgo de subjetividad no existe, de preferencia no se realiza en adolescentes ni adultos. La prueba de provocación oral a simple ciego, en la cual se administra el alimento ofensor encubierto por otra fórmula, evita el sesgo subjetivo del paciente. La prueba de provocación oral doble ciego controlada se lleva a cabo con alimentos liofilizados en cápsulas o enmascarados en otras fórmulas en caso de ser alimentos frescos. Se denomina así ya que durante el proceso de administración del alimento se emplean dosis de placebo en distintos momentos de la prueba, de manera que el paciente ingiere dicho placebo desconociendo esa situación y la oportunidad en que lo hace.
Las dosis para iniciar la prueba se toman de la historia clínica y, en caso de no tener datos precisos, se siguen protocolos que inician con dosis preestablecidas de acuerdo con el alimento a evaluar. La prueba finaliza cuando hay síntomas referidos en la historia clínica o bien cuando se llegan a dosis elevadas programadas. Esta prueba se realiza por personal médico entrenado y en medios hospitalarios donde se cuenta con equipos técnicos especializados en caso de ser necesario.
La prueba de provocación oral doble ciego controlada es sin duda el procedimiento para confirmar la relación causa-efecto entre alimento y reacción alérgica, sea ésta de causa alérgica o no alérgica. Esta prueba no se realiza cuando en un pasado reciente y en más de una oportunidad la relación causa-efecto ha sido muy clara y la reacción de hipersensibilidad inmediata ha sido de tipo anafiláctica.



¿Cuáles son las normativas de tratamiento de la hipersensibilidad alimentaria?
El tratamiento actual para los casos de hipersensibilidad alimentaria mediada por IgE es la eliminación del alimento ofensor de la dieta habitual. La educación del paciente y de sus familiares en casos de niños pequeños es de vital importancia. También, evitar ingerir alimentos de origen no conocido que puedan enmascarar el alimento ofensor generando riesgos de reacción alérgica.
Los niños menores con reacciones de alergia a los alimentos pueden desarrollar tolerancia si suspenden de su dieta dicho alimento, como ocurre con la leche de vaca, después de tres años de eliminación, el 80% de ellos desarrolla tolerancia. No ocurre así en niños mayores de 5 años que manifiestan alergia al maní, éstos difícilmente desarrollen tolerancia. La reintroducción de los alimentos debe ser evaluada cada dos años bajo control profesional, para evaluar la aparición o no de tolerancia clínica.



¿Cómo se realiza la prevención?
La prevención se realiza estimulando la lactancia materna durante los primeros seis meses de vida en niños con riesgo de enfermedades atópicas. Hasta el momento, los estudios que indican que la exclusión de alimentos alergénicos de la dieta materna durante el embarazo y la lactancia, así como su eliminación de la dieta del niño pueden ser determinantes en la prevención de alergia alimentaria no son concluyentes.
De todas maneras, la American Academy of Pediatrics recomienda actualmente que el niño de riesgo se alimente exclusivamente con leche materna y que durante ese período las madres no ingieran maní, para evitar la probable sensibilización a través de la leche materna. La introducción de los sólidos debe realizarse después de los seis meses de edad; el huevo, después de los dos años, y las nueces y mariscos, después de los tres años.


Si lo desea, puede agregar un comentario final.
Para llegar al diagnóstico de alergia alimentaria es muy importante realizar en forma ordenada y precisa todos los estudios con que contamos los especialistas en alergia. La precisión del diagnóstico evitará que el paciente retire de su dieta habitual alimentos que nada tienen que ver con las manifestaciones clínicas de su enfermedad. La educación del paciente, para una clara comprensión del problema, hará que se sienta comprometido en el cumplimento de todos los pasos a seguir para una evolución favorable de su problemática alimentaria.

 


 

 
© Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de todo o parte de los contenidos de la Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC) S.A. sin previo y expreso consentimiento de SIIC.


anterior.gif (1015 bytes)

 

SIIC Data Bases

 
 

Bienvenidos a siicsalud
[Acerca de SIIC] [Estructura de SIIC]


Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC)
Av. Belgrano 430, (C1092AAR), Buenos Aires, Argentina
atencionlector@siicsalud.com; Tel: +54 11 4342-4901; Fax: +54 11 4331-3305.
Casilla de Correo 2568, (C1000WAZ) Correo Central, Buenos Aires.
Copyright siicsalud© 1997-2005, Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC)