Entrevistas a expertos


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EFICACIA DEL TRATAMIENTO CON ANALOGOS DE LA SOMATOSTATINA EN LOS TUMORES NEUROENDOCRINOS DEL TUBO DIGESTIVO


Entrevista exclusiva a
294 bytes, 13 x 11 pixeles Dr. Enrique Roca 

Jefe de la Sección Oncología. 
Institución: Hospital de Gastroenterología " Dr. Carlos B. Udaondo"
Buenos Aires, Argentina 

" Los pacientes que más se benefician con el tratamiento con octreotide son los que tienen tumores neuroendocrinos gastroenteropancreáticos funcionantes originados en el intestino anterior y medio."

 

La Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC) tuvo el agrado de entrevistar al Dr. Enrique Roca, en referencia al tema : “Análogos de la Somatostatina en tumores neuroendocrinos gastroenteropancreáticos"  


Preguntas formuladas por los médicos que integran la agencia Sistema de Noticias Científicas (aSNC), brazo periodístico de SIIC.


Buenos Aires, Argentina (especial para SIIC):


Introducción 
El manejo de los tumores neuroendocrinos gastroenteropancreáticos (TNE-GEP) constituye un campo en gran expansión, heterogéneo y complejo. Su complejidad se debe al gran abanico de enfermedades tumorales que confluyen en este diagnóstico, con un amplio rango de alteraciones genéticas, conductas biológicas, diferentes pronósticos y evolución, y las muy variadas estrategias terapéuticas posibles. La determinación del grado de malignidad de un TNE-GEP individual puede ser difícil, y requiere un patólogo entrenado, examen inmunohistoquímico y datos de la evolución clínica.
Los TNE-GEP representan menos del 2% de todos los tumores gastrointestinales. El mayor subgrupo, el de los tumores carcinoides del intestino delgado, tiene una incidencia de 2.0 a 2.4 por 100 000 habitantes (se han publicado datos de incidencia, en series basadas en autopsias, de 8.4 por 100 000).
Los aportes científicos recientes para la comprensión y el tratamiento de los TNE-GEP son muy grandes. Quizá su subdivisión –de acuerdo con la reciente clasificación de la OMS– en tumores neuroendocrinos bien diferenciados, carcinomas neuroendocrinos bien diferenciados y tumores escasamente diferenciados sea uno de los pasos más importantes para encontrar un lenguaje común y avanzar con mayor claridad en la investigación de opciones terapéuticas.
Las estrategias diagnóstico-terapéutic
as en estos tumores están variando y variarán mucho más en el futuro próximo. Para el manejo de los pacientes con TNE se hace imprescindible la conformación de equipos multidisciplinarios con endocrinólogos, gastroenterólogos, cirujanos, patólogos, especialistas en medicina nuclear y en medicina paliativa y oncólogos, trabajando juntos en el diagnóstico y tratamiento y expandiendo las áreas de investigación clínica.



¿Cuál es la experiencia en el tratamiento de los tumores neuroendocrinos (TNE) del tracto gastrointestinal con análogos de la somatostatina?
Los análogos de la somatostatina pueden controlar la hipersecreción de los TNE que expresan receptores de la somatostatina. Los síntomas clínicos relacionados con la hipersecreción pueden ser controlados por la administración prolongada de alguno de los análogos de la somatostatina actualmente disponibles. Además, estos agentes pueden ejercer alguna acción antiproliferativa. Los TNE gastroenteropancreáticos (TNE-GEP) pueden expresar múltiples subtipos de los receptores de la somatostatina, pero el subtipo 2 (sst2) del receptor está presente en más del 80% de estos tumores. El octreotide y lanreotide han sido registrados para el control de los síntomas hormonales en pacientes con TNE-GEP en la mayoría de los países. Los pacientes que más se benefician con el tratamiento con octreotide son los que tienen TNE-GEP funcionantes originados en el intestino anterior y medio. Otros TNE funcionantes (glucagonomas, vipomas y, en menor grado, gastrinomas e insulinomas metastásicos) son candidatos a tratamiento con octreotide.

El tratamiento con aná
logos de la somatostatina puede generar efectos adversos: los más comunes son náuseas, dolor abdominal, esteatorrea y flatulencias. Estos síntomas comienzan dentro de las primeras horas luego de la inyección subcutánea inicial, son dependientes de la dosis y usualmente desaparecen espontáneamente dentro de las primeras semanas de tratamiento. El riesgo de desarrollar litiasis vesicular en pacientes con TNE que reciben tratamiento con análogos de la somatostatina es casi del 50%. Sin embargo, sólo el 1% de los pacientes presentan síntomas que requieren colecistectomía.



¿Considera que pueden utilizarse los análogos de la somatostatina en los tumores carcinoides en forma prequirúrgica y posquirúrgica para prevenir crisis carcinoides?
Sí. El uso peroperatorio de los análogos de la somatostatina es crítico para la prevención de la “crisis carcinoide” en pacientes con carcinomas neuroendocrinos bien diferenciados (carcinoides) con metástasis hepáticas (y síndrome carcinoide). En la práctica diaria no se valora adecuadamente el riesgo de crisis carcinoide desencadenada por la inducción anestésica, por la administración de quimioterapia, por el estrés, etc. El uso de octreotide antes de procedimientos invasivos es importante para prevenir la crisis carcinoide. En pacientes que reciben tratamientos con análogos de acción prolongada, una dosis suplementaria de octreotide de 250 a 500 µg debería ser dada una o dos horas antes del procedimiento. En una cirugía de emergencia en pacientes con TNE que nunca recibieron octreotide, 500 a 1 000 µg de octreotide en bolo endovenoso (o 500 µg subcutáneos) deberían ser dados antes del procedimiento. La dosis recomendada de octreotide para la crisis carcinoide con hipotensión es de 500 a 1 000 µg en bolo endovenoso, repetida cada 5 minutos hasta que se logre el control de los síntomas. Una alternativa es administrar una dosis en bolo más una infusión intravenosa continua de octreotide (50 a 200 µg/hora). La dosis posoperatoria debería ser de 50 a 200 µg en 24 horas.




¿Cuál es el esquema terapéutico recomendado en el caso del octreotide y cuáles son los principales efectos adversos?
La forma óptima de usar octreotide es iniciar el tratamiento con inyecciones subcutáneas de octreotide de acción corta por 3 a 7 días, para evaluar la tolerabilidad, antes de administrar octreotide de acción prolongada. Las inyecciones subcutáneas de octreotide de acción corta deberían mantenerse durante 14 días después de la inyección del octreotide de acción prolongada, dado que los niveles terapéuticos de éste no se alcanzan hasta después de ese lapso. Después de comenzar un tratamiento con análogos de acción prolongada, el octreotide de acción corta debería ser evaluado como medicación de rescate para optimizar el control de los síntomas.
La dosis inicial de octreotide de acción corta varía entre 100 y 500 µg subcutáneos, 2 a 4 veces por día. Una manera razonable de comenzar el tratamiento es con octreotide de acción corta subcutáneo 100 a 150 µg tres veces por día. Se puede titular la dosis, para un máximo control de síntomas, duplicándola en intervalos de 3 a 4 días. La mayoría de los pacientes recibirá, entonces, una dosis de 20 µg de análogos de acción prolongada, y se podrá escalar hasta una dosis de 20 a 60 µg cada 8 días.




¿Puede utilizarse el octreotide en todos los pacientes con tumores neuroendocrinos del aparato digestivo? ¿En qué casos está contraindicado su uso?
No es claro el beneficio del octreotide en pacientes con Octreoscan negativo y en aquellos con TNE no funcionantes. En pacientes con TNE que serán sometidos a terapia prolongada con análogos de la somatostatina, una colecistectomía debería hacerse, si el paciente va a cirugía abdominal por algún motivo, dado que se producen cálculos vesiculares, inducidos por los análogos, en 50% de los pacientes.




¿Existen datos del uso de los análogos de la somatostatina en otros tumores del aparato digestivo?
Otra indicación terapéutica estándar para la administración de análogos de la somatostatina en tumores digestivos no TNE consiste en el uso paliativo de estas drogas en obstrucción intestinal tumoral no pasible de cirugía y en el manejo de fístulas digestivas posoperatorias.




¿Cuál es el resultado del tratamiento con octreotide en el síndrome de Zollinger-Ellison?
El 90%
de los pacientes con gastrinomas tratados con octreotide (en la mayoría de los casos, de acción corta, con dosis de 100 a 1 500 µg/día) tuvo una buena respuesta clínica con control de la hipersecreción gástrica del dolor y la diarrea. Se obtuvo, también, una significativa caída en el nivel de gastrina sérica y en la secreción ácida basal. Sin embargo, el octreotide tiene un papel aún indefinido en pacientes con gastrinomas a causa de la eficiencia y de la mayor conveniencia de las drogas inhibidoras de las bombas de protones, de uso oral. El desarrollo de análogos de la somatostatina de acción prolongada y su combinación con interferón y otros tratamientos podría agregar beneficio a este grupo especial de pacientes. 

 

 
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