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Introducción
La automedicación es el uso de medicamentos sin receta, por iniciativa propia
de las personas, y el autocuidado es el conjunto de actividades realizadas por
el paciente, sin la asistencia de profesionales de la salud. El autocuidado
incluye la prevención de los problemas de salud a partir del cumplimiento de
una dieta adecuada, de la realización de ejercicio físico, del consumo
moderado de alcohol, de evitar el tabaco y el abuso de drogas. Cuando estas
medidas preventivas no son suficientes el paciente generalmente decide usar
los medicamentos de venta libre.
Según la Federación Internacional de Farmacia (FIP), “el autocuidado,
incluido el autotratamiento o la automedicación, ha sido por muchos años una
característica de la asistencia sanitaria”.
El papel de los farmacéuticos es relevante para suministrar al paciente
información y asesoramiento acerca de los medicamentos utilizados en la
automedicación. Si bien el público de hoy está mejor informado y acepta
mayor responsabilidad en el cuidado de su propia salud, requiere del médico y
del farmacéutico asesoramiento permanente sobre hábitos higiénico-sanitarios
y uso adecuado de los medicamentos.
¿Considera
que automedicación y autocuidado van siempre juntos?
Durante mucho tiempo, aunque en algunos casos aún persiste, existió un
modelo médico-paciente en donde “todo lo que afecta a la salud y a la
enfermedad pertenece por completo al médico, la capacidad de autonomía y de
decisión del propio enfermo está anulada”. Con este planteamiento, tomar
un medicamento por propia iniciativa para buscar el alivio de una enfermedad o
de un síntoma (automedicación), es calificado de erróneo y peligroso para
la salud del individuo.
Para que automedicación y autocuidado puedan ir juntos es necesario cambiar
este modelo, el médico debe informar, aconsejar y educar. Aquí, la figura
del farmacéutico cobra un especial interés. Su formación académica, su
información como profesional sanitario, incluyendo el uso correcto de los
medicamentos, y en múltiples ocasiones su conocimiento del paciente por
razones de proximidad, lo convierten en un consejero insustituible y en un
eficaz colaborador en el equipo primario de salud.
¿Cuál
es el papel de los medios de comunicación en la incentivación de la
automedicación?
La
publicidad juega un papel muy importante en la automedicación, es útil para
informar a las personas sobre los medicamentos disponibles para la venta sin
receta. Deberá ser, en todo momento, responsable y no disuadir a la persona
de buscar el asesoramiento del farmacéutico o del médico.
También podría constituir un riesgo, tanto para el profesional, si se lo
convierte en sujeto de recepción de publicidad en vez de información, con lo
que en lugar de actuar de acuerdo con su saber actuaría respondiendo a las
campañas programadas por otros, como un riesgo para el usuario, en detrimento
de su salud, si no existe el cuidado de los pacientes por los profesionales
sanitarios y organismos reguladores eficientes.
¿Qué
características deben tener los medicamentos de venta libre?
Según
la OMS
(1986) los medicamentos de venta libre tienen características de menor riesgo
y deben ser:
eficaces: sobre los síntomas
que motivan su empleo, que en general deben ser de naturaleza autolimitada;
fiables: deben dar una respuesta consistente y suficientemente rápida
para que el paciente note sus efectos beneficiosos;
seguros: deben emplearse en situaciones de buen pronóstico y cuya
identificación no sea difícil para el profano;
de fácil y cómodo empleo: para que el usuario no requiera
precauciones complejas o poco habituales;
de amplio margen terapéutico: para que los errores de dosificación no
tengan repercusiones graves; y
contener un prospecto: con especificaciones de consulta al médico.
¿Cómo
se promueve la automedicación responsable?
La cooperación entre médicos y farmacéuticos es tan importante en el campo
de la automedicación como en relación con los medicamentos de venta bajo
receta. En ambos casos el profesional tratante debe educar a su paciente
acerca del uso adecuado de los medicamentos que prescribe o dispensa, se trate
del médico o farmacéutico, respectivamente.
En la Argentina las personas acceden fácilmente a la farmacia donde se cuenta
con la presencia de un farmacéutico y no se requiere una cita previa para
consultarlo. Este tiene la responsabilidad profesional de suministrar
información imparcial sobre los medicamentos que dispensa asegurándose de
que las personas que recurran a la automedicación lo hagan sólo cuando éste
sea un método seguro y apropiado, derivando al médico cuando sea necesario.
¿Qué
papel debe ejercer el farmacéutico en el tema de la automedicación, es
posible indicar medicación sin hacer un diagnóstico?
Para alcanzar los objetivos propuestos en la automedicación responsable y
lograr la correcta atención y contención de los pacientes frente a una
determinada situación de no salud o síntoma informado, los farmacéuticos
deben procurar:
- ofrecer
a los pacientes un establecimiento digno que refleje el carácter profesional
a fin de inspirar confianza en el tipo de cuidado sanitario que se brinda;
- disponer
de un lugar tranquilo donde el paciente pueda preguntar y el farmacéutico
suministrar recomendaciones sin que la conversación sea escuchada por otras
personas presentes en la farmacia;
- reflejar
en todo momento la profesionalidad del acto farmacéutico y la necesidad de
mantener la confianza adquirida del público en los conocimientos,
capacidades, juicio y posición del farmacéutico en cuidar los intereses de
los pacientes en relación con la calidad, seguridad y eficacia de los
medicamentos;
- respetar
en todo momento el código de ética profesional, no inducir al público al
consumo o la compra de medicamentos en cantidades mayores a las necesarias;
- no
emitir juicios sobre colegas ni otros actores del equipo de salud que
debiliten el ejercicio del criterio profesional del farmacéutico o médico
interviniente.
La indicación de medicamentos de venta libre es posible. Actualmente están
trabajando en nuestro país grupos especializados en el uso racional del
medicamento, en la redacción de protocolos de síntomas menores para
normalizar las actuaciones de los farmacéuticos. Asimismo contamos con un número
cada vez mayor de farmacéuticos especialistas en Atención Farmacéutica,
metodología que aporta las herramientas necesarias para realizar una correcta
evaluación y seguimiento de los pacientes. Esta permite identificar y
resolver problemas relacionados con los hábitos higiénicos sanitarios y con
los medicamentos, ya sea dentro del ámbito de la farmacia o mediante la
derivación al médico. Esta escuela aporta capacitación al farmacéutico y
educación sanitaria consensuada al paciente y reúne nuevamente al equipo de
salud.
¿Cuáles
son los errores más habituales y frecuentes de la automedicación?
Los medicamentos
disponibles para la automedicación en nuestro país (venta libre) constituyen
una pequeña porción de los medicamentos consumidos con este fin. La
automedicación con fármacos que requieren receta médica es habitual, sea
por reutilización de una prescripción previa o adquirida directamente en la
oficina de farmacia.
El tratamiento no supervisado del dolor se ha complicado al extenderse el uso
de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) para esta indicación. Su consumo
creciente aumenta los riesgos de efectos adversos, tanto en prescripción médica
como en automedicación, observándose cifras muy altas de hemorragia
digestiva alta por el uso excesivo del ácido acetil salicílico y otros AINE.
Los antibióticos son solicitados al médico en la consulta aunque el
tratamiento correcto para su diagnóstico no los contemple, la mayoría de los
pacientes tiene en su botiquín un antibiótico guardado de la anterior
consulta médica, y por supuesto estaría dispuesto a consumirlo sin previa
visita médica si así lo considerara. En otras oportunidades concurren a la
farmacia y solicitan “una marca conocida” para autoadministrárselo.
En este grupo terapéutico se halla un problema
quizá más grave, que es la suspensión de la administración del antibiótico
antes del tiempo de finalización del tratamiento correcto, lo cual conduce
directamente al gravísimo problema de generación de resistencias
bacterianas.
¿Cuál
es el futuro de la automedicación en Latinoamérica?
En el año 2000, en el marco de la XI Reunión de Ministros de Salud del
Mercosur, se definieron Políticas de Medicamentos para el Mercosur, Bolivia y
Chile. En este sentido se orientó a fomentar realizaciones educativas
continuas incluyendo a las asociaciones de consumidores y de la sociedad en
relación con los riesgos de la automedicación irresponsable, en procura de
una gradual reducción de esta práctica.
Se hace imprescindible la existencia de un mayor número de profesionales del
equipo de salud comprometidos con la educación del paciente, de farmacéuticos
que apliquen Atención Farmacéutica y que respeten los protocolos de indicación
de medicamentos de venta libre, y de médicos que informen a sus pacientes
acerca de las expectativas de un tratamiento prescrito.
Sólo generando conciencia acerca de la importancia del educador sanitario, en
cada eslabón de la cadena –médico, farmacéutico e incluso agente promotor
de la salud– avanzaremos en este campo. El futuro de la automedicación
responsable y segura en América latina dependerá de nuestra capacidad de
formación y aceptación de esta necesidad y de la transferencia de educación
a cada paciente que tengamos la oportunidad de asistir.
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