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¿Cuáles
son las indicaciones para efectuar mamografía en pacientes embarazadas?
Lo ideal es evitar la mastografía durante el embarazo, debido a la
proliferación glandular y a los cambios previos a la lactancia que la glándula
sufre, la sensibilidad de la mastografía disminuye de tal manera que no debe
de ser considerada un procedimiento de detección durante el embarazo.
La detección de un tumor mamario, la descarga sanguinolenta por el pezón o
los cambios en el pezón o la piel sugestivos de un proceso neoplásico son
indicaciones para realizar mastografía.
Se estima que la dosis a que es expuesto el feto en una mastografía con
cobertura del vientre materno es de 500 mGy, dosis insignificante y segura
para el producto.
¿Cuál
es el diagnóstico diferencial del cáncer de mama en el embarazo?
La mayoría de las lesiones mamarias benignas en la mujer no embarazada se
presentan también en el embarazo, como fibroadenomas, lipomas, papilomas,
etc.; estas lesiones pueden estar alteradas en su consistencia y arquitectura
por los cambios glandulares.
Se estima que aproximadamente 30% de las lesiones benignas en la mujer
embarazada se presentan únicamente en este estado, como adenoma de la lactación,
galactocele, mastitis e infartos glandulares.
¿Por
qué se considera que la interrupción de la gestación favorece la progresión
de la neoplasia?
La interpretación de la información que relaciona la interrupción del
embarazo con el peor pronóstico es difícil de hacer, la causa no es conocida
y probablemente sean sesgos o desviaciones en la interpretación estadística;
probablemente el aborto se efectuó en poblaciones con tumores más agresivos
y fueron éstos los que marcaron el peor pronóstico y no necesariamente el
aborto per se.
Independientemente de ello la literatura menciona que la interrupción del
embarazo pude asociarse a peor pronóstico de la paciente y también existen
datos epidemiológicos que muestran que mujeres con historia de abortos
inducidos tienen mayor riesgo de cáncer de mama y de diagnóstico en etapas más
avanzadas; no hay una relación causa-efecto.
¿Cuál
es la conducta terapéutica a adoptar en una paciente embarazada de 20 semanas
a quien se le diagnostica un adenocarcinoma de mama?
El principio fundamental es “tratar el cáncer de mama como está indicado
para cada etapa y permitir que el embarazo continúe”. Hay excepciones que
deben ser individualizadas en cada paciente. Los estudios de extensión deben
hacerse de acuerdo con la etapa; la cirugía a efectuar es segura a partir del
segundo semestre; probablemente se debería discutir la cirugía conservadora,
ya que este procedimiento requiere radioterapia, lo cual es una contraindicación
relativa, sin embargo, en pacientes candidatas a mastectomía, a las 20
semanas podría iniciarse el tratamiento con quimioterapia para intentar la
cirugía con intento conservador al fin del embarazo. El
tratamiento depende de la etapa de la neoplasia y no del embarazo propiamente
dicho.
¿Cuáles
son las principales diferencias de presentación y de pronóstico del cáncer
de mama en mujeres embarazadas y no embarazadas?
La característica más importante es la dificultad de identificar un tumor
mamario durante el embarazo o la lactancia debido a los cambios fisiológicos
de la glándula, por ello la etapa suele estar más avanzada, no es debido a
que la neoplasia sea más agresiva.
El pronóstico depende de la etapa y los factores pronósticos conocidos
(estado de receptores, metástasis ganglionares, etc.) y no del embarazo.
Si
lo desea puede agregar una opinión.
El embarazo y la lactancia
dificultan el diagnóstico de cáncer, se debe de identificar a las pacientes
con alto riesgo de tener cáncer mamario y pensar que el embarazo no hace que
no pudiese cursar con él. La meta en el tratamiento es la curación y la
preservación del embarazo hasta su término. El tratamiento deberá de ser
elegido de acuerdo con la etapa y características propias de la paciente y no
con base en el embarazo.
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