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¿Cuál fue el estudio llevado a cabo y sobre qué población se realizó? Nuestras historias clínicas son ricas en información tanto en lo referente a orientación familiar y social, como a prácticas sexuales y métodos anticonceptivos y su uso adecuado o inadecuado, y sobre la información que recibieron sobre esto y sobre enfermedades de transmisión sexual. Realizamos una revisión de 296 historias clínicas de adolescentes entre 13 y 19 años, nulíparas, con inicio de relaciones sexuales, y que acudieron a nuestro consultorio de Ginecología Infanto Juvenil del Hospital Durand en el período comprendido entre enero de 2002, y diciembre de 2003. Las pacientes estudiadas fueron derivadas de otros consultorios como Adolescencia, Ginecología, Area Programática, o bien por demanda espontánea.
¿Los resultados obtenidos son reflejo de los que acontece a nivel mundial? Los resultado obtenidos coinciden, lamentablemente, con la bibliografía mundial; esto puede deberse a las características innatas del adolescente, impulsividad, rebeldía, etc. El promedio de inicio de relaciones sexuales fue de 15.3 años y, a pesar de la información recibida a través de técnicas usadas para educación sexual, el 78% de nuestras pacientes utilizó métodos anticonceptivos en forma inadecuada. La mayoría de las pacientes conocía el condón como método anticonceptivo y método de protección contra ETS, sin embargo, las pacientes con mayor riesgo para el contagio de ETS no utilizaban la protección adecuada para evitarlas.
¿Cuál es el impacto de un programa de planificación familiar en la población adolescente? El impacto de un programa de planificación familiar en la población adolescente es muy positivo en un grupo reducido de dicha población. Las pacientes que reciben información dada por médicos tocoginecólogos utilizan correctamente los métodos anticonceptivos, no así aquellas que recibieron información en el colegio, a través de amigas o familiares. Nuestro grupo de trabajo asesora a esta población adolescente, tratando de realzar su autoestima y de crear conciencia de autocuidado. En mi opinión, esta labor no es fácil, pero sumamente satisfactoria cuando a través del tiempo vemos cómo estas adolescentes de hoy utilizan las herramientas que les damos frente a distintas situaciones. La mujer argentina aun se rige por códigos de esta sociedad todavía machista en materia de relaciones sexuales, donde el hombre maneja la situación, el no uso del preservativo es habitual, alegando distintos motivos como “no me excito, no siento nada” o bien lo usan, pero en forma inadecuada utilizándolo sólo en el momento de eyacular. En nuestro consultorio instruimos a la paciente en cuanto a que el preservativo “debe estar colocado siempre desde el inicio de la relación sexual”, de otra manera se estaría predisponiendo no solo a un embarazo sino también a contagio de ETS. Por otro lado, todavía hoy existen prejuicios respecto de los métodos anticonceptivos, lo que es aprovechado por un sector religioso que permanentemente pone trabas morales para el impulso de normas y leyes nacionales que respalden el accionar médico al respecto.
¿Qué características distinguen a las adolescentes del resto de las mujeres en la toma de decisiones de los métodos anticonceptivos? Las características que distinguen a las adolescentes del resto de las mujeres acerca de la decisión de emplear algún método anticonceptivo son del tipo psicológico, como por ejemplo el “pensamiento mágico” de esta etapa de la vida, el cual gobierna sobre la toma de decisiones; el “a mí no me va a pasar”, “seguramente yo no puedo tener hijos”, son algunos ejemplos, sumados a un adolescente varón que se caracteriza por manejar la situación por su experiencia anterior, el “no pasa nada”. Por otro lado existen en nuestra población argentina “mitos y creencias” sobre los anticonceptivos orales, como sus efectos adversos y la creencia de que son cancerígenos, razón por la cual muchas de ellas abandonan la toma.
¿Cuál es el grado de información que las adolescentes tenían previamente sobre anticoncepción? El grado de información que tenían las pacientes eran el 63.5% de ellas tenían mayor nivel de instrucción con colegio secundario finalizado. El 83.3% había recibido información sobre métodos anticonceptivos, coincidiendo con el mayor nivel de instrucción, a través de distintos organismos, como charlas en las escuelas dadas por profesoras, por transmisión oral de generación en generación, amigas, medios de comunicación, médicos de adolescencia, médicos de otras especialidades, charlas dadas en la sala de espera del consultorio de Adolescencia.
¿Qué papel ejercen instituciones como la escuela, en la información que se brinda sobre sexualidad a los adolescentes? En nuestro país la información sobre anticoncepción brindada en instituciones como la escuela, no es fidedigna; los maestros no están bien informados sobre el tema y transmiten su propia experiencia, aun con métodos naturales en desuso por los ginecólogos desde hace tiempo. Las adolescentes toman la información sin concentrarse y, como despiertan al saber sexual, quieren experimentar, haciendo propias las experiencias ajenas. Y en este país, donde la violencia prepondera y la “adrenalina” aflora permanentemente, donde la pobreza es un factor imperante para no planificar una primera vez –motivo por el cual muchos de nuestros adolescentes inician sus relaciones sexuales en una plaza, un boliche bailable o en la calle–, sin aportar interés por el otro ni cuidado personal, y de esta manera la adolescente no se siente ni respetada ni cuidada. Por otro lado, en muchos colegios religiosos (católicos) esa información está vedada.
¿Considera que los adolescentes tienen igual información acerca de la prevención de un embarazo no deseado que del contagio de enfermedades de transmisión sexual? Parecería que el “cuco” de las relaciones sexuales es el embarazo no deseado; el miedo a la concepción y a “arruinarse la vida”; pero el verdadero sentido de la anticoncepción como método de cuidado, no se explica habitualmente en forma completa. Se cree que la única enfermedad de transmisión sexual que existe en nuestros días, es el HIV-sida, de la cual aun no todos conocen las vías de contagio, olvidándonos de la hepatitis B y su mayor porcentaje de frecuencia en contagio respecto del HIV-sida. No se habla sobre sífilis, gonorrea, clamidiasis, entre otras, y por lo tanto no se crea conciencia de enfermedad.
Si lo desea puede agregar una opinión personal. En mi opinión, la problemática sobre salud sexual y reproductiva en nuestro país es más profunda de lo que parece. En los tiempos que vivimos, a la pobreza y la ignorancia se agrega la apatía generalizada de una sociedad golpeada y agredida. Nuestros adolescentes están inmersos en esta realidad y la padecen. Creo que es ardua la labor y fuerte el compromiso que nuestro grupo de trabajo ejerce para salvar a estos jóvenes de tanta agresión social y psicológica. Es nuestro deber, como ginecólogos con orientación infantojuvenil, acompañar este crecimiento en forma personalizada y asesorar sobre métodos anticonceptivos y enfermedades de transmisión sexual creando, como dije anteriormente, conciencia de autocuidado, respeto a su persona y a su pareja para que así, con dignidad, los adolescentes forjen las bases de futuro sobre cimientos fuertes.
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