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EL TRATAMIENTO CLÍNICO DE LA HIPERPLASIA PROSTÁTICA BENIGNA PUEDE COMPLICAR LA CIRUGÍA DE CATARATAS



San José do Rio Preto, Brasil


La tamsulosina es un antagonista de los receptores alfa 1 adrenérgicos que se utiliza en el tratamiento de la hiperplasia prostática benigna. El iris cuenta con receptores alfa 1 adrenérgicos, por lo que esta droga actúa sobre el músculo iridiano y es capaz de generar una complicación durante la cirugía de cataratas conocida como síndrome del iris fláccido intraoperatorio.

 Fuente científica:  International Brazilian Journal of Urology 36(5):563-570 aSNC

 Autores:  Facio F, Kashiwabuschi R, Burnett A

 Palabras clave:  hiperplasia prostática benigna, síndrome del iris fláccido, antagonista alfa adrenérgico, cirugía de cataratas, tamsulosín

 Key Words:  benign prostatic hyperplasia, alpha-blocker, floppy iris syndrome, cataract complication, tamsulosin

flecha azul.gif (828 bytes) Institución principal:  Faculty of Medicine of Sao Jose do Rio Preto
flecha azul.gif (828 bytes) Correspondencia:  F Facio, Department of Urology (FAMERP), 15015-040, San José do Rio Preto Brasil
flecha azul.gif (828 bytes) Patrocinio:  The National Council for Scientific and Technological Development.
flecha azul.gif (828 bytes) Conflicto de interés:  No se declara.
flecha azul.gif (828 bytes) Agradecimientos:  The National Council for Scientific and Technological Development.


Los antagonistas de los receptores alfa adrenérgicos se utilizan en el tratamiento de la hiperplasia prostática benigna (HPB). Los pacientes que reciben este tipo de tratamiento tienen el riesgo potencial de sufrir complicaciones en la cirugía de cataratas.
La HPB y las cataratas son entidades comunes en los hombres de edad avanzada. La HPB afecta a casi 3 de cada 4 hombres mayores de 70 años. Con frecuencia, se prefiere el manejo clínico de esta afección, dado que la cirugía no está exenta de complicaciones. Actualmente, los antagonistas de los receptores adrenérgicos (ARA) alfa 1 son un tratamiento efectivo y que se utiliza habitualmente para la HPB. Estos fármacos mejoran la emisión de orina ya que relajan el músculo liso prostático y el cuello vesical. El tamsulosín es un ARA alfa 1 selectivo, mientras que el alfuzosín, el doxazosín y el terazosín son antagonistas no selectivos.
Por su parte, las cataratas generan una opacidad del cristalino capaz de disminuir la agudeza visual e, incluso, llevar a la ceguera en estadios avanzados. La extracción y el reemplazo del cristalino opacificado con una lente intraocular permite restaurar la agudeza visual a 20/40 o más en al menos el 90% de los pacientes. La cirugía de cataratas es el procedimiento quirúrgico más común en los Estados Unidos y en la mayoría de los países desarrollados.
Existen receptores adrenérgicos alfa 1 en el músculo liso del iris, por lo que el tamsulosín, al actuar sobre estos receptores, podría dificultar la midriasis durante la cirugía de cataratas y generar el síndrome del iris fláccido intraoperatorio (SIFI).
Con esta información, se propuso llevar a cabo una revisión de la literatura sobre este tema disponible en MEDLINE; se revisaron, además, los listados de referencia de publicaciones de interés entre 2001 y 2009.
Durante la cirugía de cataratas se requiere una dilatación pupilar adecuada, a fin de lograr la estabilidad del iris necesaria para una facoemulsificación del cristalino segura y exitosa. En la literatura encontrada, se describe que el 63% de los pacientes que estaban bajo tratamiento con tamsulosín manifestaron un SIFI durante la cirugía de cataratas. La descripción de este síndrome incluye la siguiente triada: flaccidez del estroma del iris, prolapso de iris por la incisión quirúrgica y miosis intraoperatoria progresiva. También se han observado complicaciones en el período de seguimiento postquirúrgico que incluyen ruptura capsular, pérdida de fragmentos de la lente en el vítreo, pérdida de vítreo e, incluso, desprendimiento de retina.
Se ha sugerido que el tamsulosín de acción prolongada conduce a atrofia de los músculos del iris con pobre dilatación pupilar, lo cual explicaría la naturaleza fláccida del tejido durante la cirugía de cataratas. El tamsulosín se encuentra en el humor acuoso hasta 28 días después de haber interrumpido su uso, por lo que esta droga sería capaz de generar cambios a largo plazo o, tal vez, permanentes en la función del iris. Se ha observado el SIFI en pacientes que habían interrumpido el tratamiento con tamsulosín un año antes de la cirugía. Si bien la discontinuación de la droga al menos dos semanas antes de la intervención es una recomendación que aparece en varios estudios, el resultado de esta estrategia como modo de prevenir el SIFI parece ser impredecible y no reduciría su gravedad.
Si se planea una cirugía de cataratas en un futuro cercano podría considerarse demorar el tratamiento médico de la HPB. En cada caso, deben tenerse en cuenta, por un lado, la gravedad de los síntomas de la HPB y, por el otro, las complicaciones potenciales de una cirugía de cataratas. En la decisión que se tome deben considerarse todos los factores involucrados, por lo que tanto urólogos como oftalmólogos deben tener presente la posibilidad del SIFI en pacientes que están tomando tamsulosín.
En conclusión, la bibliografía disponible demuestra una fuerte asociación entre el SIFI y el uso sistemático de tamsulosín en el tratamiento de la HPB. Sin embargo, se requieren nuevos estudios prospectivos, aleatorizados y controlados con placebo para determinar la forma más efectiva de manejar este tipo de pacientes. Es necesario comprender y reconocer este síndrome a fin de lograr una menor incidencia de complicaciones quirúrgicas en pacientes con HPB tratados con tamsulosín a los que se somete a cirugía de cataratas.
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