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El erotico error de mis padres,
me dio luz, yo me llamo fracaso,
es mentira que tengo otro nombre,
por más que lo diga, lo grite o lo ladre,
el severo y absurdo papel de un juzgado...
Fui el orgasmo fatal de un momento,
fui un instinto morboso y malsano,
que pase de mi padre a mi madre,
por un tubo convulso y enfermo,
una noche, hace ya treinta años...
Pude estar encerrado en el vidrio,
de la feria brutal de algun sabio,
por error he nacido y existo,
sin poder ayudar a la ciencia,
conservado en el fondo de un frasco...
Pude ser una obra suprema,
de monstruosa feldad, una bestia,
pero tengo un defecto que impide,
consumar tan macabra belleza...
Y es que en mi, tan deforme y enfermo,
puso dios con crueldad manifiesta,
la espantosa salud de un cerebro...
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Luis Hermano, «Cédula de nacimiento», agua fuerte y agua tinta, 1980.
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