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Fume, compadre;
fume y charlemos,
y mientras fuma recordaremos
que con el humo del cigarrillo,
ya se nos va la juventud.
Fume, compadre;
fume y recuerde
que yo también recordaré...
Con el alma la quería
y un negro día
la abandoné!
Voy, sin poderla olvidar,
atormentado por la pena.
Ella juró que era buena
y no la quise escuchar.
De nada sirve el guapear
cuando es honda la metida.
Pobrecita, mi querida!
Toda la vida
la he de llorar!
Y ahora, compadre,
arrepentido,
quiero olvidarla y no la olvido.
Si hasta parece
que ella se mece
entre las nubes de humo azul.
Fume, compadre;
fume y soñemos.
Quiero olvidar mi ingratitud
al ver hoy que, como el humo,
se desvanece la juventud. |

Ricardo
Carpani «Tiempos difíciles», grafito sobre
papel, 1991.
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