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LA EDUCACIÓN PARA LA SALUD Y LA PRÁCTICA CLÍNICA ASISTENCIAL EN LA ATENCIÓN PERINATAL - Red Científica Iberoamericana (RedCIbe)

Red Científica Iberoamericana

LA EDUCACIÓN PARA LA SALUD Y LA PRÁCTICA CLÍNICA ASISTENCIAL EN LA ATENCIÓN PERINATAL

Juan Miguel Martinez Galiano
ProfesorProfesor, Universidad De Jaén, Jaén, España

Jaén, España (SIIC)

La falta de información de las mujeres conlleva a una vulnerabilidad de estas frente a prácticas clínicas rutinarias en el parto. La evidencia apoya la humanización de la atención perinatal con prácticas como la participación activa en el parto, entre otras. La educación para la salud demuestra ser útil para conseguirlo sin un aumento de la morbimortalidad materno-infantil.

La educación para la salud es reconocida como una de las estrategias básicas en la que se debe de sustentar el cambio en los sistemas sanitarios para poder conseguir el gran objetivo de salud para todos. A pesar de ello, la educación para la salud es uno de los recursos en los que menos se invierte, tanto desde el punto de vista humano como desde el punto de vista económico y material. La educación para la salud tiene numerosas definiciones, pero todas persiguen el objetivo de la modificación de los conocimientos, actitudes y comportamientos de salud de los individuos.
La educación para la salud ha demostrado numerosos beneficios. Existen programas de educación para la salud relacionados con la atención perinatal en Japón, Estados Unidos, China, Brasil, Finlandia, México, Alemania y otros países. Los beneficios que la educación para la salud aporta al proceso de embarazo, parto, puerperio y crianza están bien fundamentados. A pesar de ello y de las recomendaciones de sociedades científicas como la Academy of Pediatrics y el American College of Obstetricians and Gynecologists, en España, las mujeres no acuden de forma mayoritaria a este programa de educación sanitaria durante el embarazo.
También habría que tener en cuenta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda seguir una pauta de atención a la asistencia al parto de forma más humanizada, no medicalizada ni intervencionista, respetando los derechos de la mujer en la que se produzca un empoderamiento de ésta.
Por todo ello se planteó este estudio, es decir con la finalidad de obtener datos que confirmen la influencia que tiene la asistencia de la mujer gestante a este tipo de programas sobre el proceso de embarazo, parto, puerperio y crianza, así como en la humanización de dicho proceso, de tal modo que se pueda utilizar dicha información como factor motivador para que acudan las mujeres a este programa realizando una promoción adecuada de éste.
La investigación se llevo a cabo sobre mujeres primíparas para evitar el efecto de la experiencia del parto anterior, a través de un estudio observacional multicéntrico, en cuatro hospitales del sistema sanitario público andaluz del sureste de España, en 2011. Se recogieron y analizaron datos relacionados con el embarazo, parto, puerperio y del recién nacido, así como prácticas que son consideradas “buenas prácticas clínicas” y que formarían parte de lo que se ha denominado humanización de la atención perinatal, una estrategia impulsada por la Organización Mundial de la Salud y secundada por las administraciones sanitarias nacionales y regionales de España.
Participaron en el estudio 520 mujeres. La asistencia de la gestante al programa de educación sanitaria especifico del embarazo, parto, puerperio y crianza mostró una asociación positiva con diferentes parámetros obstétricos, tales como el establecimiento temprano piel con piel entre la madre y el recién nacido, es decir el contacto directo entre la piel de la madre y el hijo en los primeros momentos de la vida de éste, sin que se produjese la separación del binomio madre-hijo por motivos que pueden ser aplazados, como la administración de vacunas, el primer pesaje del neonato, etcétera, y que de forma rutinaria se lleva a cabo en muchos centros de nuestro entorno. Esta práctica, el contacto temprano piel con piel, ha demostrado múltiples beneficios para él recién nacido, tanto a mediano como a largo plazo.
La participación activa de la madre y el padre en el proceso de parto en el que estos toman decisiones consensuadas con el profesional de la salud que está asistiendo al nacimiento, así como la expresión por parte de los futuros padres de su punto de vista, sus deseos, su opinión, etcétera, fue llevada a cabo en mayor parte, de manera significativa, por las madres que habían asistido al programa de educación sanitaria durante el embarazo. Sin embargo, no se observó una asociación estadísticamente significativa entre la realización del programa de educación para la salud en el embarazo y el tipo de parto (eutócico, instrumental o cesárea), ni en la utilización de medidas analgésicas no farmacológicas durante el proceso de parto, ni en el modo de inicio del parto (espontáneo, inducido o estimulado). Tampoco tuvo influencia sobre la duración de ninguno de los diferentes períodos del parto (dilatación, expulsivo y alumbramiento). En ninguno de los parámetros obstétricos y de salud que fueron estudiados se detectó que la asistencia de la mujer al programa de educación sanitaria que se lleva a cabo durante el embarazo tuviese un efecto que supusiese un aumento de la morbimortalidad de ella o del recién nacido.
Tal y como se desprende de nuestros resultados, el programa de educación para la salud específico del proceso de embarazo incrementa la implementación de prácticas clínicas que llevan a la humanización de la atención perinatal sin que suponga una aumento de la morbimortalidad materno-infantil. Este programa favorece el papel cada vez más central y protagonista de la ciudadanía en los sistemas de salud modernos, originando la aparición de un nuevo modelo de atención a la salud centrado en los usuarios, aspecto que resulta la base para el desarrollo de las nuevas estrategias de salud, por lo que se debería fomentar activamente la participación en este programa.

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