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VULNERABILIDAD DE LOS INMIGRANTES VENEZOLANOS CON VIH/SIDA QUE RESIDEN EN COLOMBIA - Red Científica Iberoamericana (RedCIbe)

Red Científica Iberoamericana

VULNERABILIDAD DE LOS INMIGRANTES VENEZOLANOS CON VIH/SIDA QUE RESIDEN EN COLOMBIA

Jair Eduardo Restrepo Pineda1 y Soraya Villegas Rojas2
1Biólogo, Profesor, Corporación Universitaria Minuto de Dios UNIMINUTO, Bello, Colombia
2Médica, Profesora, Universidad Tecnológica de Pereira UTP, Colombia

Bello, Colombia (SIIC)

La vulnerabilidad del migrante no le es innata y, por esta razón, su gestión debe considerarlo en una relación permanente con el contexto y las situaciones que afronta, considerando los factores de precariedad en la calidad de vida en Venezuela que dieron origen a su proceso migratorio, pero también las condiciones de inserción laboral, sociales y culturales en Colombia que determinan el grado de vulnerabilidad frente al VIH de los varones homosexuales y bisexuales inmigrantes.

La migración internacional de las personas gays, lesbianas, bisexuales y transgénero (LGBT) provenientes de Venezuela es un hecho que se registra en los diferentes países de América latina, pero que puede tener en Colombia un impacto mucho mayor debido a la cantidad de migrantes que residen tanto de manera regular como irregular en este país: 770 975 y 489 619, respectivamente, para un total de 1 260 594 inmigrantes venezolanos.1 Las personas de diversa orientación sexual e identidad de género pueden verse afectadas por una triple discriminación: por su orientación sexual e identidad de género, por su nacionalidad, y por su estatus social.2,3 En este sentido, la Organización Internacional de las Migraciones hace un llamado para “desarrollar investigaciones en materia de migración de personas LGBTI que brinden información de base para el desarrollo de protocolos de atención, campañas de sensibilización y mecanismos de protección”.4

Organizaciones colombianas como Caribe Afirmativo sostienen que “la complejidad del fenómeno migratorio y de refugiados provenientes de Venezuela exige documentar y visibilizar las particularidades y vulnerabilidades específicas de las personas LGBTI en el contexto de esta crisis, así como identificar las acciones específicas requeridas para responder a esta situación con un enfoque centrado en la dignidad de la persona humana, de acuerdo con los roles de los diferentes actores involucrados”.5

Datos del Registro Administrativo de Migrantes Venezolanos (RAMV) identificaron la presencia de 333 migrantes transgénero; sin embargo, estos datos siguen siendo marginales para determinar acciones de protección o atención porque no hay información suficiente que muestre las condiciones de vida de la población LGBT. Su vulnerabilidad también está dada por la limitada presencia institucional en zonas de frontera, lo que ha generado estructuras paraestatales que regulan la presencia y comportamiento de los migrantes, exigiendo que poblaciones particulares abandonen las zonas que controlan, como es el caso de la población LGBT.6

Este artículo pretende realizar una aproximación a la vulnerabilidad individual frente al VIH/sida de los migrantes gays y bisexuales provenientes de Venezuela, entendiendo la vulnerabilidad como la “fragilidad e indefensión ante cambios originados en el entorno, como desamparo institucional desde el Estado que no contribuye a fortalecer ni cuida sistemáticamente de sus ciudadanos; como debilidad interna para afrontar concretamente los cambios necesarios del individuo u hogar para aprovechar el conjunto de oportunidades que se le presentan; como inseguridad permanente que paraliza, incapacita y desmotiva la posibilidad de pensar estrategias y actuar a futuro para lograr mejores niveles de bienestar”.7

Los inmigrantes se enfrentan a un tipo de vulnerabilidad muy específica en los países de acogida referida a su carácter cultural, la cual se “deriva del conjunto de elementos culturales (estereotipos, prejuicios, racismo, xenofobia, ignorancia y discriminación institucional) con significados despectivos,”8 que justifican las desigualdades entre los autóctonos y los inmigrantes. Así mismo, “la vulnerabilidad no es una condición que lleve consigo un inmigrante al país de destino, independientemente de la legalidad de su entrada o estancia en un país determinado”,9 sin embargo, su aumento o disminución está condicionado por las situaciones y los contextos en los que los inmigrantes se incorporan en el país de destino, sin ser estos aleatorios.

Los países de origen y de destino se encuentran interrelacionados, y las formas en las que se integran los inmigrantes en los nuevos contextos sexuales, sociales y culturales están determinadas por sus vivencias y experiencias en su país de origen. Estas moldean sus expectativas y su comprensión cultural en el país de destino, pues “la vulnerabilidad es una situación que surge como consecuencia de la interacción social de los extranjeros que entran en un país con los «nacionales»”10 y, por lo tanto, la vulnerabilidad es un proceso endógeno.

Por otra parte, la vulnerabilidad también está referida al VIH/sida como “los diferentes grados y naturalezas de la susceptibilidad de los individuos y las colectividades a infectarse, enfermarse o morir a causa del VIH/sida, los cuales dependen de la situación frente al conjunto integrado de aspectos culturales, sociales, políticos y económicos que los ubican en relación con el problema y con los recursos para enfrentarlo”.11

El estudio es de carácter cualitativo, con un enfoque hermenéutico interpretativo, en tanto permitió aproximarse a los sujetos de estudio para comprenderlos dentro de sus propios marcos de referencia.
La población objetivo fueron varones mayores de 18 años que se autoidentificaban como homosexuales o bisexuales, y cuyo lugar de origen era Venezuela, pero que se encontraban residiendo en Colombia al momento de la entrevista. El instrumento de recolección de información utilizado fue la entrevista en profundidad.12






Es evidente el hecho de que la movilidad es mucho mayor entre los adultos jóvenes, pues 9 de los 13 entrevistados tienen edades comprendidas entre los 18 y los 29 años. La edad promedio de los migrantes es de 28 años, quienes en la mayoría de los casos han migrado debido a las condiciones de precariedad en la calidad de vida en Venezuela, referida a la inseguridad, el desempleo, la escasez de alimentos y medicamentos, entre otros aspectos; entonces “lo precario se compone de inseguridad y vulnerabilidad, de incertidumbre y amenaza”.13

Vulnerabilidad individual del inmigrante venezolano homosexual y bisexual frente al VIH/sida

Numerosas investigaciones14 relacionadas con la vulnerabilidad frente al VIH/sida por parte de los varones homosexuales y bisexuales hacen referencia a la existencia de diversos factores individuales que contribuyen a su aumento, entre ellos, los niveles de autoestima, la homofobia internalizada y las dificultades para establecer intimidad.

Por tanto, “existe una correlación entre los niveles de autorrechazo del hombre homosexual y sus niveles de conducta sexual arriesgada”,15. Los niveles de homofobia internalizada pueden estar relacionados con la comodidad con que la persona maneje su sexualidad y establezca relaciones adecuadas.16-18
Otros factores vinculados a la vulnerabilidad individual están referidos a la educación, el trabajo, las relaciones sociales y el proceso de autoidentificación.19 Todos ellos afectan de forma conjunta el grado de vulnerabilidad de los individuos en diversos aspectos de su vida y, en consecuencia, esta puede acumularse e incrementarse con el tiempo si no se toman las medidas necesarias para mitigar sus causas.





Factores educativos

Aunque todos los entrevistados han concluido sus estudios de bachillerato y en algunos casos los estudios universitarios, se evidenciaron en sus discursos creencias y mitos sobre la infección por VIH y sus modos de transmisión, situación que podría tener su origen en falencias del sistema educativo del país de origen, relacionadas con la educación en salud sexual y reproductiva. Un testimonio muestra esta situación: “Me falta todavía un poquito de orientación, sí, porque yo pienso que, a través de un beso o una cosa, me toco, me voy a contagiar”, Jared, 18 años, homosexual.

Para el caso de los migrantes venezolanos este factor de vulnerabilidad no estaría relacionado con el nivel educativo alcanzado, sino con la calidad de la educación que han recibido estos ciudadanos en su país de origen; entonces, la precariedad de la educación está vinculada con “el alto y progresivo deterioro del sistema educativo, en términos de infraestructura, servicios básicos, equipamiento, y recursos pedagógicos y materiales”.20


Factores de inserción laboral

De los casos estudiados ninguno cuenta con prestaciones sociales, debido a que trabajan de manera informal o están desempleados, lo que aumenta su vulnerabilidad. Situación que se incrementa en el caso de aquellos que se dedican al trabajo sexual, así: “Imagínate, yo prefiero ser escort aquí con todos los riesgos, prefiero comer una vez al día aquí que devolverme a Venezuela”, Josué, 28 años, homosexual.

De nuevo aparece la precariedad de la calidad de vida en Venezuela como un factor que motiva al migrante no solo a salir de su país de origen, sino a insertarse laboralmente en el trabajo sexual, definiéndose a sí mismos como escort, es decir aquel “hombre que ofrece servicios sexuales, bien sea de distinto o del mismo sexo, a cambio de una transacción económica. Mediante el pacto entre ambas partes se acuerda la relación sexual y la tarifa, además de otras cuestiones como puede ser el consumo de sustancias”.21 Esta labor es considerada por algunos entrevistados como la única solución para satisfacer sus necesidades básicas.22 “La paga cuando uno migra es muy difícil y me tocó […] y me tocó hacer de escort, me salen algunos clientes y hago algo, resuelvo con eso”, Uriel, 29 años, bisexual.

En el caso de Uriel, la vulnerabilidad aumenta no solo por el hecho de dedicarse al trabajo sexual, sino por su estatus migratorio, ya que al encontrase de manera irregular en Colombia no puede acceder a los servicios sociales básicos. Así, Uriel sostiene que: “Sí, estoy infectado con el VIH; pero no, no puedo recibir el tratamiento, ya que no tengo el permiso acá y no me atienden sin eso”.

Si bien la inserción laboral es un factor de vulnerabilidad, también lo son las restricciones legales en materia migratoria que impiden a estos varones acceder a los servicios sociales para prevenir o tratar las infecciones de trasmisión sexual, lo que aumentaría la probabilidad de morbimortalidad por VIH/sida y la posible transmisión de la infección a otras personas.

Además, factores como el económico aumentan la vulnerabilidad frente al VIH/sida y otras infecciones de transmisión sexual, ya que algunas veces los clientes solicitan a los trabajadores sexuales prácticas sexuales sin protección a cambio de una mayor retribución económica, las cuales en algunos casos son aceptadas por estos debido a las necesidades económicas que enfrentan ellos y sus familias.


Factores sociales y culturales

Ninguno de los entrevistados está vinculado o participa en organizaciones sociales, ya sean estas del colectivo LGBT o de otro tipo en Colombia, lo que limita su acceso a las redes sociales que les puedan brindar apoyo material, económico, cognitivo o emocional. La única red de apoyo con la cual cuentan estos inmigrantes es la vinculación con sus pares, en todos los casos representados por amigos venezolanos que también residen en Colombia.

En este sentido, cuando requieren algún tipo de ayuda recurren a sus amigos, al carecer de otra red de apoyo formal, situación que podría originar mayores niveles de vulnerabilidad, tal como se evidencia en el siguiente caso: “Me empezaron a salir unas manchitas en las manos y le comenté a un amigo y me estuvo orientando, entonces busqué por internet”, Uriel, 29 años, bisexual.

Por lo tanto, se acude a fuentes de información que no necesariamente cuentan con los conocimientos necesarios para dar solución a determinados problemas, en este caso de salud, lo que podría traer mayores complicaciones para los sujetos involucrados.


Consumo de sustancias psicoactivas

En cuanto al consumo de sustancias psicoactivas (SPA) solo uno de los entrevistados manifestó que las consumía de manera regular, y en ocasiones para mantener relaciones sexuales. Esta situación podría aumentar la vulnerabilidad del entrevistado frente al VIH/sida, ya que la influencia de las SPA podría conducirlo a asumir prácticas de riesgo, teniendo en cuenta además que esta persona presta servicios sexuales. De igual manera, el consumo de SPA está vinculado con el trabajo sexual, en algunas ocasiones el entrevistado las consume por decisión propia para preparase física y emocionalmente para dicha labor, pero en otras porque los clientes lo piden como parte del intercambio sexual.

De manera general, los entrevistados coinciden en manifestar que el consumo de sustancias psicoactivas en Colombia, y en especial en los contextos de homosocialización y en los espacios públicos, es mucho más elevado que el que se presenta en Venezuela, lo que para ellos es una cuestión difícil de asimilar debido a la poca o nula experiencia con este tipo de sustancias en su país de origen. “Aquí tú ves que ese poco de gay, porque yo obviamente he conocido muchos gays, todos solteros, todos los que están es consumiendo droga, emborrachándose”, Josué, 28 años, homosexual.

En este sentido, se debe reconocer que el consumo de SPA dentro de la población inmigrante debe ser considerado como prioritario dentro de los programas de prevención del VIH, pues “se ha demostrado que el uso de drogas y alcohol interfiere con el juicio de la persona en cuanto a su conducta sexual (u otra), lo que hace que sea más probable que los usuarios tengan relaciones sexuales sin protección y sin haberlo planeado, son propensos a tener sexo con muchas parejas así como hacerlo por drogas o dinero”.23


Prácticas afectivo-sexuales

En cuanto a las prácticas afectivo-sexuales se observa entre los inmigrantes venezolanos una serie de aspectos que los llevan a asumir conductas sexuales de riesgo, aspectos que se encuentran vinculados con sentimientos de placer, satisfacción, comodidad, salud y respeto. En palabras de un migrante: “Porque teníamos mucho tiempo de pareja entonces debíamos confiar el uno al otro y entonces es más rico… por consolidar la confianza en la pareja y eso”, Isaías, 31 años, homosexual.

Dichas situaciones se presentan tanto en el país de origen como en el de destino, y están condicionadas por el acervo cultural y social vinculado con las relaciones de pareja donde la confianza y la fidelidad funcionan como determinantes de la estabilidad de estas relaciones. Situación que, si bien puede convertirse en un factor de vulnerabilidad, también puede analizarse como una potencial estrategia de prevención del VIH, siempre y cuando las condiciones emocionales de los individuos así lo permitan.


Autoidentificación y discriminación

En cuanto a la autoidentificación, en general los entrevistados hicieron referencia a la “promiscuidad” como un elemento vinculado directamente al hecho de ser varón y a la orientación sexual, en palabras de un participante: “Nosotros somos hombres y los hombres son promiscuos, cierto, y obviamente entre más VIH haya entre los gays más VIH se va a seguir transmitiendo, o sea que mayormente los casos del VIH se encuentran en los gays”, Jared, 18 años, homosexual.

Este tipo de percepciones sigue perpetuando la idea del imperativo biológico del desahogo sexual en los varones,24 y por otro lado, la vinculación directa entre VIH y orientación sexual, lo que facilita la consolidación de un prejuicio sobre esta población, que a su vez fomenta el estigma y la discriminación.

Además, en cualquier caso, la definición de promiscuidad es ineficaz para prevenir el VIH/sida, ya que con una sola relación sexual de riesgo es posible contraer la infección; al respecto, un entrevistado manifiesta que: “No utilicé el condón, porque de pronto me inspiró mucha confianza, me gusta mucho el chico”, Jared, 18 años, homosexual.

Aquí intervienen otros elementos subjetivos del migrante, relacionados con las relaciones de pareja, tales como el amor, la confianza y la fidelidad, factores que son valorados culturalmente como esenciales para la prevención del VIH.25

Los factores descritos afectan tanto la vulnerabilidad frente al VIH/sida como frente a la exclusión social de los inmigrantes, ya que ambas situaciones pueden estar interrelacionadas o ser causa y efecto una de la otra.26 En este sentido, se debe profundizar en el análisis de la vulnerabilidad individual de los migrantes homosexuales y bisexuales que respondan a sus realidades particulares y sobre todo que reconozcan que estas se hallan determinadas por los contextos sociales y culturales de los países de origen y de destino en los que se han desarrollado sus vidas.


Conclusiones

Es necesario reconocer al migrante dentro de un contexto social y sexual desconocido para él, el que en algunos casos puede favorecer el riesgo para adquirir la infección por VIH. Es decir, la vulnerabilidad del migrante no le es innata y, por esta razón, su gestión debe considerarlo en una relación permanente con el contexto y las situaciones que afronta. Teniendo en cuenta los factores de precariedad en la calidad de vida en Venezuela que dieron origen a su proceso migratorio, pero también las condiciones de inserción laboral, sociales y culturales en Colombia que van a determinar el grado de vulnerabilidad frente al VIH de los varones homosexuales y bisexuales inmigrantes.

El reconocimiento de las especificidades de los inmigrantes LGBT deberá permitir que las campañas de educación y sensibilización sobre el VIH/sida no están diseñadas y destinadas a un público objetivo que se considere uniforme, con las mismas percepciones y conocimientos sobre el tema, dejando de lado las diferencias culturales y sociales que generarían mayor vulnerabilidad en los inmigrantes. Por ende, las dudas no se resuelven, y solo se mantienen en el marco de un contexto social, cultural y sexual diferente.



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