Red Científica Iberoamericana

MEDIDAS Y DISPOSITIVOS DE SEGURIDAD Y ACCESIBILIDAD INDEPENDIENTE PARA NIÑOS Y ADOLESCENTES CON DISCAPACIDAD MOTORA

Trixia Aresti
Licenciada en kinesiología, Instituto Médico de Especialistas y Rehabilitación, Posadas, Argentina

Posadas, Argentina (SIIC)

El uso de barandas en los pasillos, reduce las caídas en personas con discapacidad motriz, sobre todo aquellas que necesitan de soporte externo para el traslado independiente, permitiendo neutralizar las desventajas que la discapacidad les provoca. Este estudio demostró lo beneficioso para las personas con discapacidad motriz el uso de barandas de accesibilidad en los pasillos de circulación en la institución IME Rehabilitación. Se demostró también que las barandas de accesibilidad son una inversión.

La humanidad se desarrolla en un entorno físico y social regulado por normas derivadas de criterios de normalidad que permiten identificar a la mayoría de los individuos que conviven en él. Las conductas o rasgos que se desvían de dichos criterios suelen ser percibidos como anómalos, diferentes o discrepantes. La adopción de prácticas orientadas a la inclusión exige concebir la discapacidad no como una categoría ajena, sino como una característica más de la persona, entre las múltiples que distinguen y enriquecen la diversidad humana.1

Las discapacidades motoras surgen ante alteraciones en músculos, huesos, articulaciones, médula espinal o en el área motriz del sistema nervioso central, repercutiendo principalmente en la movilidad. En la mayor parte de los casos, el rendimiento intelectual no se ve afectado.2


Discapacidad motriz

La discapacidad motriz comprende una población considerablemente heterogénea e incluye diagnósticos diversos que obedecen a distintas etiologías. Esta condición puede ir acompañada o no de trastornos sensoriales, cognitivos, lingüísticos o conductuales.3

Se define como una condición que restringe principalmente las capacidades físicas de la persona. Quien presenta una discapacidad motriz exhibe de forma transitoria o permanente alteraciones en el aparato motor atribuibles a un funcionamiento anómalo del sistema nervioso central, integrado por la neurofisiología craneal y la musculoesquelética, lo que limita, en mayor o menor grado, las actividades propias de su grupo etario.4

Estas alteraciones conllevan una desventaja locomotora, evidenciada en restricciones posturales, deambulación, coordinación y manejo de objetos.5


Características

Las manifestaciones son diversas, varían en intensidad e incluyen:
• Sistema osteoarticular: malformaciones congénitas como artrogriphosis, acondroplasia y agenesias; o condiciones adquiridas como reumatismos y traumatismos.6,7

• Sistema muscular: miopatías, que implican debilidad y degeneración progresiva de la musculatura esquelética, de origen congénito.6-8

• Sistema nervioso: lesiones del sistema nervioso central o periférico, pueden ser permanentes (irreversibles) o transitorias, afectando postura, tono y movimiento. Pueden asociarse a dificultades en atención, percepción, memoria, lenguaje y razonamiento, según la localización, extensión y maduración neurológica de la lesión.6-9


La gravedad de la discapacidad se clasifica según los parámetros de:
• Leve: limitación menor en actividades o coordinación, con supervisión o asistencia mínima.

• Moderada: afectaciones que pueden comprometer deambulación, autocuidado y comunicación; requiere asistencia moderada.

• Grave: discapacidades principalmente totales e irreversibles; demandan cuidados y apoyos permanentes.10,11


Clasificación según la CIF IA y CIE 11

En la práctica clínica y social conviven términos como deficiencia, discapacidad y minusvalía. Es crucial clarificar su significado conforme a la Clasificación Internacional de Enfermedades-11 (CIE-11) y a la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (CIF), promovidas por la Organización Mundial de la Salud. Estas guías se utilizan ampliamente en Europa y América Latina, incluido su anexo para infancia y adolescencia (CIF IA).


Deficiencia

Conforme a la CIE-11, la deficiencia alude a la pérdida o anormalidad de una estructura anatómica o de una función fisiológica o psicológica.12,13 La CIE-11 clasifica las deficiencias en áreas como:
• Trastornos físicos: deficiencias visuales (p. ej., ceguera), sordera y otras alteraciones sensoriales.

• Deficiencia del sistema nervioso: parálisis cerebral infantil, problemas motores, entre otros.

• Trastornos mentales y del comportamiento: más frecuentes en adultos; en la infancia y adolescencia pueden verse retraso mental y trastornos del desarrollo emocional y conductual.14,15
Las deficiencias pueden ser temporales o permanentes, progresivas o estáticas, con gravedad variable a lo largo del tiempo. En la CIF IA, la deficiencia se agrupa mediante categorías y criterios bien definidos, evaluando pérdida/ausencia, reducción, aumento/exceso y desviación, con graduación de gravedad.16


Discapacidad

Según la CIE-11, la discapacidad consiste en cualquier restricción o falta de capacidad para realizar una actividad de la manera o al nivel considerado normal para una persona en su contexto sociocultural.17 En la niñez, las discapacidades pueden modificarse mediante intervención temprana que estimule capacidades emergentes y minimice limitaciones.18,19

Los factores ambientales involucrados en este contexto se agrupan en productos y tecnología; entorno natural y cambios derivados de la actividad humana; apoyo social, actitudes, servicios, sistemas y políticas.16-20


Minusvalía/restricción de participación

La CIE-11 define la minusvalía como un obstáculo para cumplir roles sociales habituales debido a una deficiencia o discapacidad.21,22 En la CIF, este constructo se denomina restricción de la participación y describe la dificultad para involucrarse en situaciones de la vida cotidiana, evaluada mediante una comparación con la participación de una persona sin discapacidad en la misma cultura o sociedad.16-23


Metodología
Diseño y alcance

La presente investigación adopta un enfoque observacional, descriptivo, transversal y retrospectivo, fundamentado en una metodología de triangulación de datos (mixta: cualitativa y cuantitativa).24,25 El estudio se llevó a cabo en el Instituto Médico de Especialistas y Rehabilitación (IME) de Posadas, Argentina, durante el período 2021-2022.


Población y muestra

La unidad de análisis estuvo constituida por niños y adolescentes con discapacidad motora que accedieron a las prestaciones terapéuticas del centro a través de los circuitos de circulación principal. El universo de estudio comprendió 1060 individuos con niveles de compromiso motor variables, desde requerimientos asistenciales mínimos hasta dependencia total. Para la determinación del tamaño muestral, se aplicó un muestreo probabilístico con un intervalo de confianza (IC) del 95%, una proporción esperada (p) de 0.5 y un margen de error del 4%, resultando en una muestra final de n = 384 participantes.


Procedimientos de recolección de datos

La fase cualitativa se centró en la elaboración de una planilla observacional empírica, orientada a identificar la disponibilidad de elementos de asistencia (barandas de accesibilidad) en la infraestructura de edificios públicos y privados de Posadas, Misiones, los cuales facilitan el traslado autónomo de personas con discapacidad motriz.

Tras la autorización institucional del IME, se procedió a la recuperación de datos retrospectivos mediante un cuestionario ad hoc tipo Likert. Este instrumento se fundamentó en el cuestionario de análisis de movilidad del Gillette Health Care, validado en Saint Paul, Minnesota (2009), el cual consta de 28 ítems que permiten a los tutores legales evaluar las capacidades de transferencia y locomoción de los pacientes. Dicha información, aunada a la observación clínica, permitió categorizar el nivel de funcionalidad motora gruesa de los sujetos de estudio.

Respecto a la ética de la investigación, se abordaron las restricciones impuestas por los tutores legales respecto al uso de registros fotográficos, los cuales fueron desestimados para preservar la privacidad frente a las expectativas de normalidad hegemónica. Se garantizó la confidencialidad y el manejo ético de los datos personales mediante un consentimiento informado, el cual fue debidamente explicado y firmado por los padres o tutores, quienes expresaron su voluntad de participar. La recolección de datos se llevó a cabo entre el 1 de noviembre y el 30 de diciembre de 2022, completando el registro de los 384 participantes.


Clasificación funcional y escalas estandarizadas

Una vez recabada la información, se categorizó el estado funcional de los niños y adolescentes mediante dos instrumentos internacionales 26-27:
Gross Motor Function Classification System (GMFCS): Sistema de cinco niveles que estratifica las necesidades asistenciales basado en el movimiento autoiniciado, las transferencias y la sedestación (Nivel I: sin limitaciones; Nivel V: dependencia total con silla de ruedas).

Functional Mobility Scale (FMS): Escala de movilidad funcional (v.2) que evalúa la asistencia requerida en distancias de 5, 50 y 500 metros, mediante una categorización del 1 al 6.26,27
Los datos resultantes fueron sistematizados mediante tablas de frecuencia absoluta y relativa.


Procedimiento estadístico y análisis de campo

El estudio retrospectivo se estructuró en dos etapas observacionales de seis meses y 18 meses, respectivamente, enfocadas en la circulación lineal de pacientes de 2 a 18 años en el acceso principal del IME (pasillos de 5 metros):
1. Etapa basal: enero a julio de 2021 (26 semanas), analizando la circulación en áreas desprovistas de soporte lateral.

2. Etapa de seguimiento: julio de 2021 a diciembre de 2022 (78 semanas), evaluando el tránsito en zonas equipadas con barandas.

El registro de incidencias, específicamente caídas y gravedad de las lesiones, se documentó mediante planillas en Microsoft Excel 2023. Para el procesamiento, reducción y presentación de resultados, se empleó el software InfoStat 2020. El análisis estadístico incluyó la construcción de tablas de contingencia y el cálculo de medidas de tendencia central y dispersión, frecuencia absoluta (FA), relativa (FR), media, moda, mediana, varianza (n-1), desviación estándar (DS).28,29


Resultados

Los datos obtenidos mediante la metodología descrita fueron procesados a través del software InfoStat 2020. A continuación, se presenta el análisis estadístico de las variables demográficas, clínicas y de seguridad arquitectónica.


Caracterización demográfica y clínica

La muestra total consistió en 384 niños y adolescentes (de entre 2 y 18 años). La distribución por sexo evidenció un predominio masculino (64.58%; n = 248) frente al femenino (35.42%; n = 136). En cuanto al perfil socio-residencial, el 79.4% de los sujetos residía en zonas urbanas, el 14.32% en áreas conurbanas y el 6.28% en el interior de la provincia. Respecto al estrato socioeconómico, el 84.63% pertenecía a la clase media y el 15.37% a estratos de menores ingresos.





Perfil de asistencia funcional

El nivel de apoyo requerido varió según el entorno y la actividad:
• Tareas domésticas: El 12.76% requirió asistencia total; el 34.37%, moderada; el 33.07%, mínima; y el 19.8% resultó independiente.

• Traslado externo (vecindario/escuela): El 25.52% empleó silla de ruedas; el 21.09%, andador/bastones/doble baranda; el 32.03%, un bastón o baranda simple; y el 21.36% fue autónomo.

• Actividades recreativas/deportivas: Se identificó una alta demanda asistencial. En actividades individuales, el 26% requirió asistencia total, el 21% moderada, el 32% mínima y el 21% independencia. En deportes grupales, la dependencia alcanzó el 47%, con nula independencia observada.

• Infraestructura: La totalidad de la muestra (n = 384, FR = 1.0) reportó carencia de dispositivos de apoyo (barandas) en sus entornos habituales.


Clasificación funcional (GMFCS y FMS)

La evaluación clínica mediante escalas estandarizadas arrojó los siguientes resultados volcados en la Tabla 2.





En la escala FMS, se observó la siguiente distribución: FMS-C (18.75%), FMS-1 (7.03%), FMS-2 (16.93%), FMS-3 (2.60%), FMS-4 (1.30%), FMS-5 (32.03%) y FMS-6 (21.35%).


Análisis de siniestralidad en pasillos de circulación

El estudio comparativo de los pasajes de 5 metros reveló una correlación significativa entre la ausencia de barandas y la incidencia de caídas. Durante la etapa basal (sin barandas, n = 26 semanas), se registraron 40 accidentes (Tabla 3).





Los accidentes afectaron principalmente al nivel GMFCS II (FR=0,57) y III (FR=0,43). La severidad de las lesiones se estratificó en: sin efecto lesional (42%), golpe agudo sin excoriación/hematoma (32%) y golpe agudo con excoriación/hematoma (25%).

En la etapa de seguimiento (78 semanas, con barandas instaladas), se observó una tasa de incidencia de accidentes de cero (0), lo cual demuestra la eficacia del equipamiento arquitectónico en la prevención de riesgos dentro del centro de salud.


Análisis de accidentes según la FMS

Durante la etapa basal (pasillos desprovistos de barandas), se registraron 40 eventos accidentales. La distribución de estos incidentes según la clasificación FMS se detalla en la Tabla 4.





Análisis estadístico del riesgo

En este primer periodo, la tasa de incidencia de caídas fue del 10.42% (n = 40), mientras que el 89.58% de la muestra (n = 344) no registró eventos de esta naturaleza. El grupo con mayor vulnerabilidad correspondió al nivel FMS 5 (FR = 0.50; M = 0.16; DE = 0.37), seguido por el nivel FMS 2 (FR = 0.25; M = 0.17; DE = 0.38). En menor medida, se reportaron eventos en los niveles FMS 3 (FR = 0.15; M = 0.50; DE = 0.53) y FMS 4 (FR = 0.10; M = 0.80; DE = 0.45).

Respecto a la gravedad de las lesiones producidas por las caídas, se clasificaron de la siguiente manera:
• Sin efecto lesional: 17 casos (42.50% de las caídas; 4.43% del total de la muestra).

• Golpe agudo sin daño cutáneo (excoriación/hematoma): 13 casos (32.50% de las caídas; 3.39% del total de la muestra).

• Golpe agudo con daño cutáneo: 10 casos (25.00% de las caídas; 2.60% del total de la muestra).


Evaluación de la intervención arquitectónica

En la segunda fase del estudio (julio 2021 – diciembre 2022), se realizó un seguimiento longitudinal durante 78 semanas tras la instalación de barandas fijas en los pasillos de circulación. Durante este periodo, la incidencia de eventos accidentológicos fue nula, lo cual permite inferir una correlación directa entre la implementación de medidas de accesibilidad física y la mitigación de riesgos de caídas en esta población.


Conclusión

El primer objetivo específico de esta investigación consistió en caracterizar las necesidades de una población de niños y adolescentes (2 a 18 años) con discapacidad motora, cuyas limitaciones anatómicas y funcionales restringen su autonomía en el desplazamiento dentro del IME de Posadas, Misiones, durante el bienio 2021-2022.

Los hallazgos permiten determinar que la movilidad de este grupo etario está intrínsecamente supeditada al uso de ortesis y ayudas técnicas. Dichos recursos representan indicaciones clínicas específicas, ajustadas al perfil motor y al grado de compromiso de la función motora global. No obstante, la eficacia de estas ayudas técnicas es condicional; su máxima utilidad se alcanza únicamente cuando interactúan con entornos arquitectónicos diseñados bajo criterios de accesibilidad universal y ambientes protegidos.

Se procedió a identificar los elementos de infraestructura capaces de mitigar las barreras físicas que obstaculizan la accesibilidad de los pacientes en el IME. La evidencia recolectada durante el periodo 2021-2022 demuestra que la integración de recursos arquitectónicos específicos resulta determinante para garantizar la seguridad y la autonomía en la circulación.

Los elementos críticos para la reducción de riesgos incluyen:
• Sistemas de sujeción: instalación de barandas ergonómicas en pasillos de circulación y ascensores adaptados, los cuales actúan como puntos de apoyo fundamentales para el control postural.

• Flujos de circulación: diseño de rampas de acceso con sistemas de puertas de doble apertura (bidireccional), garantizando una transición fluida entre espacios.

• Áreas de soporte: inclusión de zonas de descanso estratégicamente ubicadas, dotadas de mobiliario adaptado para el reposo del paciente.

• Infraestructura complementaria: adaptación integral de núcleos sanitarios y escaleras interiores equipadas con pasamanos continuos.

• Comunicación visual: implementación de señalética inclusiva y normativa, que facilita la orientación y el reconocimiento de entornos seguros.

Estos recursos, operando de manera sinérgica, disminuyen la carga de dependencia y reducen sustancialmente el riesgo de incidentes accidentológicos durante el traslado, las transferencias y el uso de apoyos externos.



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