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Informe
Autor del artículo original
José Luis Jimenez López
Columnista Experto de SIIC
Institución:
México D.F. México

Diferencias entre síntomas de depresión y trastorno depresivo en médicos residentes
Las exigencias de la residencia producen manifestaciones de malestar emocional más evidentes en individuos predispuestos.


Publicación en siicsalud
Artículos originales > Expertos de Iberoamérica >
http://www.siicsalud.com/acise_viaje/ensiicas-profundo.php?id=152635

Comentario
Autor del comentario
Patricio Cristóbal Rey 
Médico psiquiatra, Hospital de Clínicas José de San Martín, Buenos Aires, Argentina


Los médicos en formación intensa de posgrado, ya sea en régimen de concurrencia, y más aun de residencia, están expuestos a exigencias que van desde la carga asistencial hasta la presión académica en un lapso de tiempo compacto e intenso que en la Argentina es de aproximadamente 4 a 5 años.
En dicho período y, por distintas circunstancias de exposición al estrés, en los sujetos predispuestos se producen manifestaciones sintomáticas, tanto físicas, emocionales y psíquicas, que son la expresión directa de algún tipo de trastorno psicofísico.1,5
Surge como reflexión de muchos estudios que la elevada demanda asistencial y la carga académica de los cursos de especialización en medicina afectarían la salud mental de los médicos en formación, produciendo síntomas que van desde el simple malestar
emocional hasta la aparición de trastornos afectivos, conductuales e incluso suicidio, por lo que son motivo de estudio y preocupación por las repercusiones que tienen en el ámbito profesional y personal, y por ser a su vez prevenibles y tratables, como lo son todos los trastornos de ansiedad y la depresión.1,2
En relación con esto podríamos realizar la siguiente inferencia clínica: que en los seres humanos en general, a altos niveles de exigencia y presión laboral y académica en condiciones que muchas veces no son favorables, como sucede dentro del sistema sanitario, se corresponde algún tipo de manifestación sintomática por hiperreactividad del eje de estrés y su consecuente activación neurovegetativa.3,5
En función de esto, en sujetos vulnerables tendremos, desde el punto de vista médicopsiquiátrico, desde somatizaciones esporádicas, hasta el desarrollo de algún tipo de trastorno de ansiedad y/o depresión con su diferente variabilidad de presentación clínica.3-5
Los trastornos de ansiedad comparten síntomas somáticos como manifestación de la activación neurovegetativa. Dichos síntomas físicos pueden ser gastrointestinales (diarreas, gastritis, dispepsias, náuseas, vómitos), cardiovasculares (palpitaciones, taquicardia, angor, síncopes), neurológicas (cefaleas, migrañas, mareos, vértigos), somatosensoriales (ahogos, sudoración, parestesias, acúfenos). Todas estas manifestaciones somáticas, producto de la activación del sistema nervioso autónomo, tanto simpático como parasimpático, se corresponden a un eje de estrés hiperreactivo, que se desencadena por el sistema del miedo inconsciente perteneciente al sistema límbico. Este sistema, como parte del mecanismo de supervivencia del individuo, reacciona siempre de manera autónoma e inconsciente en situaciones de amenaza, tanto objetiva o consciente como subjetiva o inconsciente, dependiendo de la historia de cada persona y el tipo de personalidad.5
En la clínica de los trastornos de ansiedad se debe tener en cuenta la patología afectiva, ya que siempre coexisten síntomas depresivos por dos vías fundamentales: según la epidemiología psiquiátrica tendremos en un 80% sujetos que manifiestan síntomas depresivos secundarios de claudicación que no llegan a configurar un trastorno depresivo y que se producen por la activación crónica del eje de estrés, y en un 20%, individuos que comienzan manifestando la clínica de un trastorno de ansiedad como fachada, pero en realidad subyacen depresiones enmascaradas. Este último caso es el que conlleva mayor gravedad debido a que la depresión puede conducir a complicaciones más graves como conflictos interpersonales recurrentes, errores médicos frecuentes y graves e incluso discapacidad permanente y suicidio.1,2,5
Por todo esto es importante realizar el diagnóstico diferencial entre estos diferentes casos y monitorear a todos los médicos que, en proceso de formación intensiva, puedan estar desarrollando alguno de estos trastornos. Esto servirá no solo para mejorar el desempeño laboral y el cuidado de los pacientes, sino que se debe poder ayudar a los médicos en su propio tratamiento y en el desarrollo de una vida y una carrera profesional exitosa.4
Copyright © SIIC, 2018

1. Robins LN, Regier DA. Psychiatric disorders in America: the Epidemiologic Catchment Area Study. New York, The Free Press, 1991. 2. Consorcio Internacional en Epidemiología Psiquiátrica. Comparación transnacional de la prevalencia de los trastornos mentales y los factores con ellos correlacionados, 2004. 3. Summerfield D. The invention of post-traumatic stress disorder and the social usefulness of a psychiatric category. British Medical Journal, 2001. 4. Kessler RC et al. The effects of chronic medical conditions on work impairment. In: Rossi AS, ed. Caring and doing for others: social responsibility in the domains of family, work, and community. Chicago, University of Chicago Press, 2000. 5. Vallejo Ruiloba J, Gastó C. Trastornos afectivos, ansiedad y depresión. Barcelona, España, Ed. Masson, 1999.

Palabras Clave
educación médica, trastorno depresivo, formación académica, suicidio
Especialidades
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