Conceptos Categóricos

INFECCIONES POR CORONAVIRUS EN LOS SERES HUMANOS

INFECCIONES POR CORONAVIRUS EN LOS SERES HUMANOS


Bethesda, EE.UU.
El 31 de diciembre de 2019, las autoridades de la China refirieron un grupo de casos de enfermedad respiratoria en Wuhan, la mayoría en los cuales tenía antecedente de exposición en un mercado mayorista de mariscos. Por ese entonces se sospechó acerca de la aparición de un nuevo coronavirus zoonótico y, el 10 de enero de 2020, investigadores del Shanghai Public Health Clinical Center & School of Public Health identificaron la secuencia genómica global de 2019-nCoV.

JAMA 323(8):707-708

Autores:
Fauci AS

Institución/es participante/s en la investigación:
National Institute of Allergy and Infectious Diseases

Título original:
Coronavirus Infections—More Than Just the Common Cold

Título en castellano:
Infecciones por Coronavirus – Más que el Simple Resfrío

Extensión del  Resumen-SIIC en castellano:
2.07 páginas impresas en papel A4
Introducción
Los coronavirus humanos (HCoV) son causa de infecciones leves del tracto respiratorio (resfríos comunes) en las personas sanas. Sin embargo, en el siglo XXI surgieron, a partir de reservorios animales, dos HCoV asociados con enfermedades respiratorias graves, con importante morbilidad y mortalidad: el Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus (SARS-CoV) y el Middle East Respiratory Syndrome Coronavirus (MERS-CoV). En diciembre de 2019 se reconoció otro HCoV, denominado nuevo coronavirus (2019-nCoV), en Wuhan, China, causa de enfermedad respiratoria grave e, incluso, muerte. Los coronavirus son virus ARN de gran tamaño, con envoltura; se dividen en 4 géneros - alfa, beta, delta y gamma - los dos primeros asociados con enfermedad en los seres humanos. Cuatro coronavirus (HCoV 229E, NL63, OC43, and HKU1) son globalmente endémicos y causan alrededor del 10% al 30% de las infecciones del tracto respiratorio superior en los adultos. Los coronavirus son ecológicamente muy diversos; la variedad más amplia se observa en los murciélagos, posibles reservorios de la mayoría de estos virus. Los mamíferos peridomésticos podrían ser huéspedes intermediarios, con lo cual se facilita la recombinación y la aparición de mutaciones; el resultado final es la expansión de la diversidad genética.

Características del virus
La glicoproteína de superficie (spike – S) es esencial para la unión del virus a los receptores de las células del hospedero. Hasta ahora, los coronavirus recibieron poca atención porque se los asociaba con fenotipos de enfermedad leve en los seres humanos. Este concepto, sin embargo, se modificó en 2002, cuando se reconocieron casos de neumonía atípica grave en la Provincia de Guangdong, China. Se reconoció que esta nueva enfermedad, SARS, era causada por un beta-HCoV, el SARS-CoV. Debido a que los primeros casos compartían el antecedente de contacto con animales, se sospechó fuertemente la transmisión zoonótica; los estudios de secuenciación genética confirmaron que los murciélagos son los huéspedes naturales de este virus. El SARS se caracteriza por fiebre, tos, disnea y, ocasionalmente, diarrea acuosa. El 20% al 30% de los enfermos requiere asistencia ventilatoria mecánica y el 10% fallece; los índices de mortalidad son más altos en los pacientes de edad avanzada y en los enfermos con patologías subyacentes. La transmisión entre los seres humanos se documentó, sobre todo en los ámbitos de atención médica. El receptor predominante para la glicoproteína del virus, la enzima convertidora de angiotensina 2 (ECA2), se localiza esencialmente en el tracto respiratorio inferior. Casi 20 después, los factores asociados con la transmisión de SARS-CoV siguen sin conocerse con precisión. En 2012 se reconoció otro beta-CoV altamente patogénico, causa del Middle East Respiratory Syndrome (MERS), a partir de una muestra de esputo en un hombre de Arabia Saudita que falleció como consecuencia de insuficiencia respiratoria aguda. Este virus todavía no se ha diseminado en la comunidad, pero ha sido causa de transmisión intrahospilataria. Según los datos de la World Health Organization (WHO), hasta noviembre de 2019, MERS-CoV ocasionó un total de 2494 casos y 858 decesos, la mayoría de ellos en Arabia Saudita. Se estima que los murciélagos son el reservorio natural de este coronavirus, pero la transmisión a los seres humanos ha sido fundamentalmente atribuida al huésped intermediario, el camello. Si bien el MERS se asocia con manifestaciones respiratorias similares a las de SARS, los pacientes con MERS suelen presentar, también, síntomas gastrointestinales e insuficiencia renal aguda, posiblemente como resultado de la unión de la glicoproteína S de MERS-CoV a la dipeptidil-peptidasa 4, presente en las vías aéreas inferiores, en el tracto gastrointestinal y en los riñones. Entre el 50% y el 89% de los pacientes con infección por MERS-CoV requiere asistencia ventilatoria mecánica; los índices de mortalidad han sido del 36%. En 2017, la OMS colocó a estos dos tipos de coronavirus en la lista de patógenos prioritarios, en términos de investigación. Esta actitud pareció ser premonitoria. El 31 de diciembre de 2019, las autoridades de la China refirieron un grupo de casos de enfermedad respiratoria en Wuhan, la mayoría en los cuales tenía antecedente de exposición en un mercado mayorista de mariscos. Por ese entonces se sospechó acerca de la aparición de un nuevo coronavirus zoonótico y, el 10 de enero de 2020, investigadores del Shanghai Public Health Clinical Center & School of Public Health identificaron la secuencia genómica global de 2019-nCoV. Los análisis preliminares indicaron que 2019-nCoV tiene homología con SARS-CoV y que sería capaz de utilizar como receptor a la ECA2. Rápidamente se reconoció la transmisión entre los seres humanos: 15 profesionales de la salud del Wuhan Hospital se infectaron. Aunque las consecuencias epidemiológicas de este nuevo brote por coronavirus todavía no pueden conocerse con precisión, los índices de mortalidad asociados con este nuevo virus son más bajos que los referidos con SARS-CoV y MERS-CoV. Los antivirales de amplio espectro, como remdesivir, un inhibidor de polimerasa, como también lopinavir y ritonavir, y el interferón beta son algunos de los agentes que mostraron resultados promisorios contra MERS-CoV en modelos con animales. Se iniciaron estudios para determinar la eficacia de estos agentes en la infección por el nuevo coronavirus. También se desarrollan investigaciones para la creación de vacunas. Científicos del National Institute of Allergy and Infectious Diseases Vaccine Research Center han utilizado plataformas de vacunas de ácidos nucleicos, con la esperanza de generar una vacuna eficaz, en tiempo récord. Si bien la trayectoria de esta nueva pandemia es imposible de anticipar, es indudable que las respuestas, en términos de salud pública, deben ser sumamente rápidas.
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