Conceptos Categóricos

CALIDAD DE SUEÑO Y ANTOJO POR AZÚCARES EN MÉDICOS RESIDENTES DURANTE LA PANDEMIA DE COVID-19

CALIDAD DE SUEÑO Y ANTOJO POR AZÚCARES EN MÉDICOS RESIDENTES DURANTE LA PANDEMIA DE COVID-19


Apurímac, Perú
Los resultados del presente estudio realizado en Perú indican que los médicos residentes tienen, con elevada frecuencia, trastornos del sueño en el contexto de la pandemia de enfermedad por coronavirus 2019. Este fenómeno se relaciona con la necesidad de realizar tareas diferentes a las de su especialidad y se vincula con una mayor necesidad de ingerir alimentos, especialmente azúcares simples.

Neurología Argentina 13(1):7-13

Autores:
Arriola Torres LF

Institución/es participante/s en la investigación:
Hospital Sub Regional de Andahuaylas

Título original:
Calidad de Sueño y Antojo por Azúcares en Médicos Residentes durante la Pandemia de COVID-19 en el Perú

Título en castellano:
Calidad de Sueño y Antojo por Azúcares en Médicos Residentes durante la Pandemia de COVID-19 en el Perú

Extensión del  Resumen-SIIC en castellano:
1.99 páginas impresas en papel A4
Introducción
La pandemia actual de enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19 por su sigla en inglés), causada por coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (Severe Acute Respiratory Syndrome [SARS]-CoV-2), surgió en la ciudad de Wuhan, China, en diciembre de 2019, con rápida propagación al resto del mundo y con consecuencias muy desfavorables, médicas, sociales y económicas. Hasta el 18 de junio de 2020 se comunicaron 8 565 345 casos y 455 481 decesos por COVID-19. Los trabajadores de la salud, especialmente los médicos, refieren niveles elevados de presión emocional, en relación con la carga laboral, el riesgo de contagio, el aislamiento familiar y el cansancio físico. Como consecuencia de la pandemia de COVID-19, y al igual que en otros países del mundo, en Perú se ha suspendido la atención médica presencial en el ámbito externo. Los médicos con factores de riesgo, entre ellos adultos mayores y aquellos con enfermedades crónicas, se aislaron en sus domicilios, de modo que los médicos más jóvenes quedaron en la primera línea de atención de pacientes durante la pandemia. Estudios previos a la pandemia de COVID-19 refirieron que los médicos experimentan altos niveles de estrés, con horarios de trabajo irregulares y turnos de trabajo frecuentes; los trastornos del sueño son habituales en este escenario. Durante la pandemia de COVID-19 muchos médicos residentes han sido designados a actividades que no tienen que ver con su programa de especialización, especialmente a la atención de pacientes con COVID-19. Esta labor, en muchos casos, se realiza en ausencia de supervisión. Asimismo, las condiciones de aprendizaje y trabajo durante esta etapa de formación clínica no siempre son las óptimas. Un estudio descriptivo demuestra que los médicos residentes están sometidos a largas jornadas laborales, en algunas ocasiones sin el equipo de bioseguridad completo, por lo cual tienen mayor riesgo de adquirir infecciones intrahospitalarias. Los trastornos del sueño pueden ocasionar compromiso del funcionamiento físico y mental, interrupción del ritmo circadiano y afectación de la función del sistema inmune que aumentaría la susceptibilidad a infecciones, especialmente durante la pandemia de COVID-19; las alteraciones del sueño podrían motivar, incluso, consecuencias fatales, por suicidio. El objetivo del presente estudio fue describir la calidad de sueño en médicos residentes de diferentes hospitales del Perú durante la pandemia de COVID-19.  

Métodos El ensayo analítico tuvo un diseño de observación, prospectivo y transversal; se llevó a cabo entre 1 y 11 de julio de 2020, en 111 médicos residentes de hospitales de referencia nacional, de los tres subsistemas de salud en el Perú (Seguridad Social, Ministerio de Salud y Sanidad de las Fuerzas Armadas y Policiales). Se evaluaron médicos residentes del primero al quinto año de formación académica de especialidades clínicas y quirúrgicas. La calidad de sueño se valoró con el índice de Pittsburgh (IP) en español, previamente validado en una muestra peruana; además, se incluyeron preguntas sobre la necesidad de comer más o la presencia de antojos por alimentos, especialmente antojo de ingerir azúcares simples. El IP incluye preguntas sobre la calidad del sueño, la duración del sueño, la latencia del sueño, la eficiencia habitual del sueño, los trastornos del sueño, el uso de fármacos para dormir y la disfunción diurna. Se consideró que los pacientes con más de 4 puntos en la escala presentan trastornos del sueño, en tanto que una puntuación mayor a 7 se considera indicador de necesidad de tratamiento médico. El análisis final se realizó con 107 participantes.

Resultados
Los médicos evaluados en el presente estudio tenían 32.37 años en promedio y el 54.6% fueron mujeres. El 52.3% trabajaba en áreas para la atención de pacientes con COVID-19, el 55.1% había sido desplazado a áreas ajenas a las de su especialidad, el 13.1% había padecido COVID-19, y el 11.2% había estado en confinamiento domiciliario. El 68.2% de los participantes refirieron mayor necesidad de comer. La duración promedio del sueño fue de 5.90 horas, en tanto que el puntaje promedio del índice de Pittsburgh (IP) fue de 8.03. El 89.71% presentó problemas de sueño (IP > 4). Se observaron asociaciones entre los trastornos del sueño (IP > 4), la necesidad de comer más (p < 0.001, odds ratio [OR]: 12.78; intervalo de confianza del 95% [IC 95%]: 2.58 a 63.21) y la realización de otras actividades ajenas a la especialidad (IP > 4; p = 0.037; OR = 4.34).

Conclusión
Los resultados del presente estudio realizado en Perú indican que los médicos residentes tienen, con elevada frecuencia, trastornos del sueño durante la pandemia de COVID-19.

El realizar actividades diferentes de las habituales para la formación médica es un factor asociado con los trastornos de sueño.

Los problemas de sueño en los médicos residentes se asocian con una mayor necesidad de comer, sobre todo de ingerir azúcares simples. En los estudios futuros se deberán evaluar también la somnolencia diurna, los niveles de ansiedad, la depresión, la ideación suicida, los malos hábitos alimenticios, y el sobrepeso y obesidad, entre otros, especialmente en los profesionales de primera línea para la atención de pacientes con COVID-19.

 

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