LOS SÍNTOMAS QUE CARACTERIZAN LA INFECCIÓN POR ÓMICRON DIFIEREN DE FORMA MODERADA DE LOS DE LA VARIANTE DELTA

LOS SÍNTOMAS QUE CARACTERIZAN LA INFECCIÓN POR ÓMICRON DIFIEREN DE FORMA MODERADA DE LOS DE LA VARIANTE DELTA


Londres, Reino Unido
Las mutaciones detectadas en la variante ómicron podrían afectar la transmisión, la presentación de la enfermedad y la inmunidad protectora natural o inducida por la vacuna.

The Lancet 399(10335):1618-1624

Autores:
Menni C, Menni C

Institución/es participante/s en la investigación:
Kings College London

Título original:
More Data Suggests the Omicron Variant Causes Milder Disease Compared to the Delta Variant.

Título en castellano:
Prevalencia de los Síntomas, Duración y Riesgo de Ingreso Hospitalario en Personas Infectadas por SARS-CoV-2 Durante los Períodos de Dominancia de la Variante Ómicron y Delta: Un Estudio Observacional Prospectivo del Estudio ZOE COVID

Extensión del  Resumen-SIIC en castellano:
1.92 páginas impresas en papel A4
 

Introducción
El 26 de noviembre de 2021, se designó a la variante B.1.1.529 (ómicron) de Coronavirus 2 asociado con el síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2, por sus siglas en inglés) como una nueva variante preocupante. De las numerosas mutaciones detectadas en ómicron, más de 30 se encuentran en la proteína espiga y 15 en el dominio de unión al receptor, lo que podría afectar la transmisión, la presentación de la enfermedad y la inmunidad protectora natural o inducida por la vacuna. En las semanas posteriores, ómicron se extendió a más de 80 países y se convirtió en la variante dominante de SARS-CoV-2 en el Reino Unido, superando a la variante delta previamente dominante (B.1.617.2) el 20 de diciembre de 2021. Los primeros informes indicaron que la infección con ómicron era menos grave que con las variantes anteriores. Sin embargo, ningún informe detallado publicado ha investigado la prevalencia de los síntomas y la duración de los síntomas agudos, y cómo se comparan con la variante delta. El objetivo de la presente investigación fue cuantificar las diferencias en la prevalencia de los síntomas, el riesgo de ingreso hospitalario y la duración de los síntomas después de la infección con las variantes ómicron o delta entre las personas vacunadas (dos o tres dosis).

Métodos
En el estudio observacional longitudinal prospectivo, se recopilaron datos de los participantes que autoinformaron los resultados de las pruebas y los síntomas en la aplicación ZOE COVID (anteriormente conocida como la aplicación de estudio de síntomas COVID). Los participantes elegibles tenían entre 16 y 99 años, residían en el Reino Unido, tenían un índice de masa corporal entre 15 y 55 kg/m2, habían recibido al menos dos dosis de cualquier vacuna contra SARS-CoV-2, presentaban síntomas y registraban una prueba de laboratorio positiva para SARS-CoV-2 entre el 1° de junio de 2021 y el 17 de enero de 2022. El criterio principal de valoración fue la probabilidad de presentar un síntoma dado (de los 32 monitoreados en la aplicación) o la hospitalización dentro de los 7 días antes o después de la prueba positiva en los participantes infectados durante la prevalencia de la variante ómicron en comparación con los infectados durante la prevalencia de la variante delta. El criterio secundario de valoración fue la duración de los síntomas para ómicron frente a delta. Mediante un algoritmo basado en la distancia euclidiana, los participantes infectados durante la prevalencia de la variante ómicron se emparejaron en proporción 1:1 con los participantes infectados durante la prevalencia de la variante delta en edad, sexo y dosis de vacunación.

Resultados
Entre el 1° de junio de 2021 y el 17 de enero de 2022, se identificaron a 63 002 participantes que dieron positivo para SARS-CoV-2 y reportaron síntomas en la aplicación ZOE. Estos pacientes se emparejaron 1:1 por edad, sexo y dosis de vacunación, en dos períodos (del 1° de junio al 27 de noviembre de 2021, delta prevalente en > 70%; n: 4990 y del 20 de diciembre de 2021 al 17 de enero de 2022, ómicron prevalente en > 70%; n: 4990). Entre los participantes que informaron uno o más síntomas potenciales de COVID-19 en el grupo emparejado y dieron positivo cuando la variante delta era dominante, los síntomas informados con mayor frecuencia de 4990 individuos fueron secreción nasal (4073 [81.6%]), dolor de cabeza (3888 [77.9%]), estornudos (3529 [70.7%]), dolor de garganta (3033 [60.8%]) y pérdida del olfato (2631 [52.7%]). Entre los que dieron positivo cuando la variante ómicron era dominante, los síntomas informados con mayor frecuencia fueron secreción nasal (3818 [76.5%] de 4990 personas), dolor de cabeza (3729 [74.7%]), dolor de garganta (3517 [70.5%]), estornudos (3143 [63.0%]), tos persistente (2486 [49.8%]) y voz ronca (2145 [42.6%]). En la muestra emparejada, la mediana del número de síntomas fue menor en el grupo con prevalencia de la variante ómicron que en el grupo con prevalencia de la variante delta. De los 32 síntomas evaluados, 12 fueron significativamente menos prevalentes entre los individuos infectados durante la prevalencia de ómicron que entre los infectados durante la prevalencia de delta. La pérdida del olfato fue menos frecuente en los participantes infectados durante la prevalencia de ómicron que durante la prevalencia de delta (16.7% frente a 52.7%, odds ratio [OR]: 0.17; intervalo de confianza del 95% [IC 95%]: 0.16 a 0.19, p < 0.001). El dolor de garganta fue más prevalente durante la prevalencia de ómicron que durante la prevalencia de delta (70.5% frente a 60.8%, OR: 1.55; IC 95%: 1.43 a 1.69, p < 0.001). Hubo una menor tasa de ingreso hospitalario durante la prevalencia de ómicron que durante la prevalencia de delta (1.9% frente a 2.6%, OR: 0.75; IC 95%: 0.57 a 0.98, p: 0.03).

Conclusiones
  La prevalencia de los síntomas que caracterizan a la infección por ómicron difiere de los de la variante delta del SARS-CoV-2, aparentemente con menor afectación de las vías respiratorias inferiores y menor probabilidad de ingreso hospitalario. Estos datos indican un período más corto de enfermedad y potencialmente de infecciosidad que debería afectar las políticas de salud laboral y los consejos de salud pública. 
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