EL EMBARAZO Y LA SUSCEPTIBILIDAD A LA COVID-19

Se revisa la asociación entre embarazo y la enfermedad causada por el coronavirus-2 (COVID-19), para intentar dilucidar las consecuencias fetales a largo plazo y la mejor manera de seguimiento y abordaje terapéutico para la embarazada.

Science

Autores:
Wadman M

Institución/es participante/s en la investigación:
Science

Título original:
Why Pregnant Women Face Special Risks from COVID-19

Título en castellano:
Por qué las Embarazadas Enfrentan Riesgos Especiales ante la COVID-19

Extensión del  Resumen-SIIC en castellano:
1.96 páginas impresas en papel A4
Se realizó una revisión acerca de datos sobre el embarazo y la enfermedad causada por coronavirus-2 (COVID-19). Se cree que las infecciones fetales en el embarazo avanzado son raras, y que no alterarían el desarrollo fetal temprano. Sin embargo, los datos emergentes sugieren que durante el embarazo las mujeres son más vulnerables a contraer el síndrome respiratorio agudo grave causado por el coronavirus tipo 2 (SARS-CoV-2, por su sigla en inglés). Eso se debe a las adaptaciones fisiológicas del sistema inmunitario en las embarazadas, y al estrés causado por el coronavirus en los pulmones y el sistema cardiovascular durante el embarazo. Por consiguiente, se debe proteger a las embarazadas, quienes deben utilizar mascarillas y mantener un aislamiento apropiado.   Es bien sabido que el embarazo aumenta el riesgo de enfermedades graves por infecciones virales respiratorias. Durante la epidemia de la gripe por H1N1 del año 2009, las embarazadas representaron el 5% de las muertes en los Estados Unidos, aunque constituyeron alrededor del 1% de la población. Un estudio encontró que las embarazadas con SARS (severe acute respiratory syndrome), tenían una probabilidad significativamente mayor de ser admitidas en la unidad de cuidados intensivos (UCI) y morir que sus pares no embarazadas. Las infecciones virales pueden ser más graves en las embarazadas, en parte porque todo el sistema inmunitario está orientado a no generar ninguna respuesta inmunitaria contra el feto; esto quiere decir que la madre tiene que comprometer su propia defensa inmunológica para preservar la salud fetal. No obstante, el sistema inmunitario está lejos de estar inactivo durante el embarazo, ya que genera una respuesta inmune realmente significativa a la infección, que tiene el potencial de causar complicaciones.  Por otro lado, el SARS-CoV-2 compromete los pulmones y el sistema cardiovascular, que se encuentran bajo mayor tensión durante el embarazo a medida que el útero crece, dejando menos espacio para los pulmones, lo cual se manifiesta con disnea y cambios en la función pulmonar. A su vez, para suministrar la oxigenación adecuada al feto, las embarazadas necesitan transportar hasta un 50% de oxígeno adicional en su torrente sanguíneo. Por consiguiente, se multiplica el estrés que ejerce la COVID-19 sobre el sistema cardiovascular. Asimismo, la hipervolemia fisiológica del embarazo y el hipermetabolismo pueden causar que se acumule líquido de más en lugares donde no debería estar, como en los pulmones. Por último, la sangre de las embarazadas tiene mayor tendencia a coagularse, lo que se cree que se debe a su necesidad de detener rápidamente el sangrado después del parto. De manera análoga, el coronavirus en sí aumenta la probabilidad de coagulación.  Cabe destacar que los mejores datos de EE. UU. disponibles hasta ahora fueron publicados por los Centers for Diseases Control and Prevention (CDC) a fines de junio. Estos han revelado que, de las 91 412 mujeres en edad reproductiva infectadas por el coronavirus, 8207 estaban embarazadas y tenían un 50% más de probabilidades de ingresar a UCI que las no embarazadas. Las embarazadas también tenían un 70% más de probabilidades de necesitar ventiladores mecánicos.  Un artículo publicado el mes pasado por la Agencia de Salud Pública de Suecia en Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica, calculó la tasa de ingreso en las UCI suecas, en las que solo 13 embarazadas infectadas por coronavirus y 40 mujeres no embarazadas infectadas fueron admitidas en 4 semanas entre marzo y abril. Si bien la casuística era escasa, los datos fueron aleccionadores. Se advirtió que las embarazadas o las mujeres en el posparto inmediato que presentaban COVID-19, tenían casi seis veces más probabilidades de ingresar en la UCI que sus pares no embarazadas con el mismo padecimiento.  Un estudio de caso publicado el mes pasado demostró, de manera concluyente, que los fetos pueden infectarse al final del embarazo, aunque es extremadamente raro. De igual manera, aún es demasiado pronto para tener la certeza de que los fetos no se dañarán si se infectan durante el primer trimestre, cuando los tejidos y órganos están en formación. Al contrario, se estima que, en caso de ser este virus un patógeno devastador, que causara malformaciones fetales al principio del embarazo, se hubieran revelado casos muy claros en China, donde aún no hubo casos de anomalías congénitas, aunque la casuística es escasa para formular conclusiones firmes.  En un estudio llevado a cabo en Nueva York, se examinaron placentas de un subconjunto de mujeres, se encontraron coágulos en los vasos sanguíneos del lado fetal de la placenta en casi la mitad (14 de 29) de las madres infectadas con COVID-19. En otra investigación, se hallaron significativamente más lesiones en los vasos sanguíneos y coágulos en el lado materno de la placenta en 15 de 16 mujeres infectadas que en los controles. En efecto, los coágulos sanguíneos podrían limitar el suministro de oxígeno y nutrientes al feto. Estos estudios sugieren la necesidad de monitorizar de cerca el crecimiento fetal durante la segunda mitad de un embarazo de una mujer afectada por COVID-19.   Para concluir, se necesita invertir en un sistema de vigilancia a largo plazo y bien financiado que registre los resultados del embarazo. Se pretende responder a interrogantes, tales como el impacto que generan los fármacos para combatir esta enfermedad en la madre y el feto, la forma en que influye la infección en el estado inmunológico de la madre, y si se deben usar agentes anticoagulantes en las embarazadas con COVID-19 y de qué manera. 
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