VIABILIDAD EN LA ATENCION MEDICA VIRTUAL EN LA ARGENTINA EN EPOCA DE PANDEMIA


Ciudad de Buenos Aires, Argentina
Con la implementación de la cuarentena, se dificultó la asistencia a las instalaciones sanitarias y esto repercutió en el seguimiento de los pacientes. La telesalud constituye una herramienta esencial, especialmente en entornos donde la infraestructura permanece intacta y los médicos están disponibles. La atención virtual es factible y con alta aceptabilidad, por lo cual esta modalidad es una herramienta valiosa que complementa la atención presencial.

International Journal of Heart Failure 2(4):247-253

Autores:
Burgos LM

Institución/es participante/s en la investigación:
Instituto Cardiovascular de Buenos Aires

Título original:
Telehealth in Heart Failure Care during COVID-19 Pandemic Lockdown in Argentina

Título en castellano:
Telesalud en la Atención de la Insuficiencia Cardíaca Durante la Cuarentena por COVID-19 en la Argentina

Extensión del  Resumen-SIIC en castellano:
2.14 páginas impresas en papel A4
Introducción
El coronavirus 2019 (COVID-19) provocó una crisis sin precedentes en pacientes, médicos y sistemas de salud en diferentes regiones del mundo. Argentina declaró el aislamiento social preventivo y obligatorio con el objetivo de frenar la progresión de la enfermedad. Sin embargo, la consecuencia adversa del cierre fue el acceso limitado a las instalaciones sanitarias, que afectó el control de las enfermedades cardiovasculares. La alta adherencia poblacional a la medida disminuyó el número de consultas médicas. Además, muchos hospitales redujeron o cancelaron las consultas ambulatorias. Se sugirió que las consultas virtuales podrían constituirse como alternativas innovadoras y necesarias a la atención presencial. En la Argentina, el 19 de marzo se estableció un cierre a nivel nacional. El objetivo del presente estudio fue evaluar la viabilidad y aceptabilidad de las consultas virtuales en pacientes con insuficiencia cardiaca (IC), hipertensión pulmonar (HP) y trasplante cardiaco (TC) en un centro cardiovascular especializado de la Argentina. Los estudios de diagnóstico, la evaluación médica presencial y la internación se evaluaron a los 30 días durante la pandemia.  

Métodos
Se trató de un estudio de cohorte de un único centro; se realizó un análisis retrospectivo de los datos recopilados de forma prospectiva. Se comparó el número de consultas virtuales realizadas entre el 1 de enero y el 19 de marzo (antes del COVID-19) con el monto realizado durante el 20 de marzo y el 30 de junio (durante el COVID-19). En el caso de los pacientes con TC, una enfermera especializada en IC también realizó un seguimiento telefónico. El sistema de consultas virtuales se basó en videollamadas. Durante la pandemia, se envió una encuesta que realiza el paciente después de realizada la consulta. El cuestionario incluía consultas con varias opciones de respuesta. Se investigó la facilidad en la realización de la consulta virtual, si ésta permitió solucionar el problema por el que consultó, el interés demostrado por el médico en el problema, un espacio para que el paciente califique su experiencia general y agregue comentarios y observaciones adicionales. Se comparó la proporción de pacientes que requirieron exámenes complementarios durante el primer mes después de la consulta virtual, así como el número de pacientes que requirieron evaluación presencial e internación en el intervalo de 30 días durante cada período analizado.  

Resultados 
Los médicos de la unidad de IC realizaron 22 consultas virtuales (0.28 por día) y 416 (4.16 por día) antes y durante el período COVID-19, respectivamente. Esto representó un incremento del 2.077% en el grupo de pacientes con IC como diagnóstico principal, 1.4% en los pacientes con HP y 200% en los pacientes con TC. La consulta en modalidad virtual se pudo realizar en todos los pacientes programados para ella. Se encontró una diferencia estadística en el diagnóstico principal de los pacientes asistidos durante la pandemia, encontrándose un aumento en aquellos con IC (81.8% frente a 94.2%; p = 0.005). De 313 pacientes evaluados durante la pandemia, el 44% respondió la encuesta. El 90% de los pacientes que respondieron estuvieron “totalmente de acuerdo” o “de acuerdo” en que la consulta virtual fue fácil de realizar. Todos estuvieron “muy de acuerdo” o “de acuerdo” en que su problema de salud pudo resolverse, y que el médico mostró interés por su problema de salud. La gran mayoría (95%) calificaron la experiencia como “muy buena” o “excelente” (9 o 10 puntos), con una tasa promedio general de 9.76 ± 0.5 sobre 10. No se encontró diferencias en cuanto a la solicitud de estudios diagnósticos, evaluación médica presencial e internación durante el primer mes posterior a la consulta virtual entre ambos períodos.  

Discusión
En un hospital especializado en enfermedades cardiovasculares de la Argentina se produjo una migración masiva a las consultas virtuales en la unidad de IC. Esta modalidad rápidamente estuvo a la vanguardia de la práctica médica debido a la necesidad de estrategias de prevención y mitigación para continuar con el cuidado de los pacientes con IC. Las consultas en modalidad virtual fueron factibles y con alta aceptabilidad entre los pacientes. En general, la experiencia fue positiva, con alta capacidad para solucionar los problemas por los que consultaron los pacientes. La tasa de solicitud de estudios complementarios, evaluación médica presencial e internación fue similar en ambos períodos evaluados. Es importante mencionar que más de una cuarta parte de los enfermos requirió evaluación médica presencial, lo que refleja que las consultas virtuales son una modalidad complementaria para este grupo. Si bien la atención médica presencial no puede ser reemplazada por completo por la atención médica remota, en el contexto de pandemia, la consulta en modalidad virtual minimiza el riesgo de infección en los pacientes, sus familiares y el personal. La modalidad virtual fue particularmente útil para monitorear a los pacientes que no pudieron viajar a la Ciudad de Buenos Aires debido a la cuarentena nacional, y permitió una atención ininterrumpida. También fue especialmente útil en pacientes con TC, en combinación con el seguimiento telefónico de enfermeras, debido a su mayor riesgo debido a la inmunosupresión. Los autores consideran demostrado el papel de la telesalud en una unidad de IC durante la cuarentena. Las consultas virtuales son una herramienta esencial, especialmente en entornos donde la infraestructura permanece intacta y los médicos están disponibles, lo que permite un seguimiento continuo de los pacientes con IC en el curso de una emergencia de salud pública.  

Conclusión
Una pandemia constituye un desafío para continuar la atención médica de los pacientes con enfermedades crónicas, lo que hace que el establecimiento de sistemas de telesalud sea una estrategia vital para garantizar la prestación continua de atención médica. Las consultas virtuales fueron factibles, presentaron alta aceptabilidad y la experiencia global fue positiva en pacientes con IC, HP y TC, por lo cual esta modalidad es una valiosa herramienta que complementa la atención presencial.
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