MANIFESTACIONES CLINICAS DEL SINDROME POSCOVID EN PACIENTES CON ANTECEDENTE DE COVID-19 LEVE


Colonia, Alemania
A los 4 y 7 meses de la infección aguda por coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave, un porcentaje considerable de pacientes sin antecedente de internación presenta síntomas persistentes, como dificultad para respirar, anosmia, ageusia y fatiga. Se requiere seguimiento a más largo plazo para conocer las características del síndrome pos-COVID y para definir y mitigar las consecuencias de largo plazo de la enfermedad, en términos clínicos y socioeconómicos.

The Lancet Regional Health - Europe 6(100122):1-8

Autores:
Lehmann C

Institución/es participante/s en la investigación:
University Hospital of Cologne

Título original:
Post-COVID Syndrome in Non-hospitalised Patients with COVID-19: a Longitudinal Prospective Cohort Study

Título en castellano:
Síndrome PosCOVID en Pacientes con COVID-19 no Internados: Estudio Prospectivo Longitudinal de Cohorte

Extensión del  Resumen-SIIC en castellano:
2.21 páginas impresas en papel A4


Introducción
En el contexto del incremento pronunciado de casos de infección por coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (Severe Acute Respiratory Syndrome [SARS]-CoV-2) se estableció un centro ambulatorio para el cuidado de pacientes con antecedente de enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) en el Hospital Universitario de Colonia, Alemania. Desde 6 de abril de 2020, los pacientes que habían presentado infección por SARS-CoV-2 fueron invitados a realizar controles regulares, con la finalidad de determinar de manera longitudinal la aparición de inmunidad contra la infección, identificar dadores potenciales de suero de convalecientes y controlar el curso clínico de COVID-19. En junio de ese mismo año se tornó evidente que un número considerable de pacientes con antecedente de infección por SARS-CoV-2 presentaba síntomas, meses después de la infección aguda, y que no habían recuperado el estado de bienestar, previo a la aparición de COVID-19; estos hallazgos motivaron la sospecha de que se estaría en presencia de un posible síndrome pos-COVID (SPC). La información relacionada con el SPC es escasa y en la mayoría de los casos deriva de pacientes con antecedente de COVID-19 con necesidad de internación. Sin embargo, sólo 5% a 10% de los enfermos deben ser internados por COVID-19, de modo que en los estudios no se analizó la amplia mayoría de enfermos que sufren COVID-19 en el entorno ambulatorio, con puntajes de 1 a 3 de la escala de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En este escenario, el objetivo del presente estudio fue determinar la incidencia, los criterios diagnósticos y el tratamiento del SPC a los 4 y 7 meses, en pacientes con antecedente de formas más leves de COVID-19.

Pacientes y métodos
Se incluyeron pacientes de más de 18 años, con antecedente de infección por SARS-CoV-2 confirmada por reacción en cadena de la polimerasa (PCR por su sigla en inglés) en hisopado nasofaríngeo o esputo. La consulta inicial se planificó 6 semanas después del inicio de los síntomas o de la obtención de pruebas positivas para SARS-CoV-2, en los pacientes asintomáticos. Los pacientes fueron invitados a realizar visitas de seguimiento a los 4 y 7 meses, de manera independiente de los síntomas y la serología. En cada control se analizaron las manifestaciones clínicas y se tomaron muestras de sangre para la determinación de los niveles de IgG anti SARS-CoV-2. Se crearon cuestionarios específicos para la primera consulta (20 secciones) y las consultas de seguimiento (10 secciones), con la finalidad de recoger la información de manera sistemática. Los pacientes fueron sometidos a examen físico en todos los controles. El SPC se definió en presencia de los síntomas persistentes más frecuentes, en los controles de los meses 4 y 7 - anosmia, ageusia, fatiga o dificultad para respirar. Los factores predictivos de la persistencia de los síntomas se identificaron por medio de modelos de regresión logística univariados y multivariados.

Resultados
Entre 6 de abril y 2 de diciembre de 2020 se evaluaron 958 pacientes con antecedente de COVID-19; 442 y 353 fueron controlados en las visitas del cuarto mes (4.3 meses en promedio, a una mediana de 131 días [rango intercuartílico de 112 a 149 días) y del séptimo mes (6.8 meses en promedio, a una mediana de 207 días [rango intercuartílico de de 187 a 234), respectivamente. Según la escala de progresión de la OMS, el 97.1% de los pacientes (930 de 958) presentaron inicialmente enfermedad leve (1 a 3 puntos en la escala). Sólo el 2.2% (21 de 958) y el 0.7% de todos los pacientes (7 de 958) presentaron enfermedad moderada (4 y 5 puntos) o enfermedad grave (6 a 9 puntos), respectivamente. Los porcentajes de hombres (46.5%; 445 de 958) y de mujeres (53.5%; 513 de 958) estuvieron bien equilibrados. La mediana de edad en el momento de la primera consulta fue de 42 años (31 a 54 años). Se comprobaron enfermedades previas a la infección por SARS-CoV-2 en el 23.7% de los enfermos (227 de 958); las comorbilidades más frecuentes fueron la hipertensión arterial (8.0%), la enfermedad pulmonar crónica (2.7%) y los tumores (2.4%). El 1.7% y 1.8% de los enfermos referían diabetes y enfermedades autoinmunes, respectivamente. La mayoría de los pacientes (97.1%; 930 de 958) no debieron ser internados por COVID-19; sólo el 2.9% requirió internación y únicamente el 0.7% y 0.2% debió ser internado en unidades de cuidados intensivos y requirió asistencia ventilatoria mecánica en ese orden. Los títulos de IgG disminuyeron de manera gradual entre la primera y la tercera consultas; para los análisis, los pacientes se clasificaron en tres grupos según los títulos de IgG en la primera visita (bajos, ≤ 1.1; intermedios, 1.2 a 4.0, y altos, > 4.0). La presencia de síntomas en la tercera visita se asoció con el título bajo de anticuerpos de tipo IgG en la primera consulta. Los síntomas más comunes al inicio de la enfermedad fueron la tos (64.4%), la ageusia (59.1%), la anosmia (54.3%), los dolores corporales (53.2%), las cefaleas (53.1%) y la fiebre (44.6%). El 4.5% de los enfermos infectados fueron incialmente asintomáticos. En cambio, los síntomas más frecuentes a una mediana de seguimiento de 4 meses (3 a 5 meses) fueron la anosmia (12.4%), la ageusia (11.1%), la fatiga (9.7%), y la dificultad para respirar (8.6%). Luego de una mediana de seguimiento de 7 meses (6 a 8 meses), los síntomas persistentes permanecieron casi sin cambios: anosmia (14.7%), falta de aire (13.6%), fatiga (14.7%) y ageusia (11.0%). Sin embargo, en el control del séptimo mes también se observaron cefaleas (3.7%), alopecia (2.5%) y diarrea (1.1%). Se comprobó, por lo menos, un síntoma característico (falta de aire, anosmia, ageusia y fatiga) en el 27.8% de los pacientes durante la consulta del cuarto mes y en el 34.8% de los enfermos durante la consulta del séptimo mes. Un título bajo de IgG contra SARS-CoV-2, la anosmia y la diarrea durante la fase aguda de COVID-19 fueron factores predictivos de aparición de síntomas a largo plazo.

Conclusión
Los hallazgos tienen relevancia clínica y desde la perspectiva de salud pública, ya que se comprobó que incluso los pacientes con antecedente de COVID-19 leve pueden tener síntomas persistentes a largo plazo. Si se tiene en cuenta que más del 80% de los pacientes con infección por SARS-CoV-2 tiene enfermedad leve, es de esperar que el SPC afecte a un número más alto de pacientes, en comparación con lo estimado inicialmente, con consecuencias clínicas, sociales y económicas muy desfavorables.


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