COVID-19 Y CONTAMINACION ATMOSFERICA


Philadelphia, EE.UU.
El presente análisis sugiere que incluso reducciones relativamente pequeñas en la contaminación atmosférica pueden brindar beneficios a la salud pública y disminuir las desigualdades sanitarias.

Journal of Urban Health: Bulletin of the New York Academy of Medicine 98(3):428-432

Autores:
Kephart JL, Avila-Palencia I, Diez Roux AV

Institución/es participante/s en la investigación:
Drexel Dornsife School of Public Health

Título original:
COVID-19, Ambient Air Pollution, and Environmental Health Inequities in Latin American Cities

Título en castellano:
COVID-19, Contaminación Atmosférica y Desigualdades de la Salud Ambiental en Ciudades Latinoamericanas

Extensión del  Resumen-SIIC en castellano:
2.32 páginas impresas en papel A4
Las infecciones producidas por el virus SARS-CoV-2 (COVID-19) continúan en aumento en Latinoamérica en los inicios de 2021. El 80% de la población latinoamericana vive en áreas urbanas, que albergan, a su vez, las desigualdades sociales más marcadas de todo el mundo. Varios estados nacionales de la región han respondido a la amenaza de la COVID-19 con prohibiciones de circulación, indicaciones de aislamiento domiciliario, cierre de escuelas y medidas restrictivas sobre gran parte de la economía.  Se especula que los altos niveles de contaminación atmosférica en muchas ciudades latinoamericanas pueden haber inducido infecciones por SARS-CoV-2 más graves y mayor mortalidad por COVID-19, debido a la preexistencia de enfermedades crónicas relacionadas con esa contaminación. Muchos de estos trastornos crónicos están directamente asociados con la exposición acumulada a la contaminación atmosférica y con la mayor vulnerabilidad para la COVID-19 grave, incluidos el requerimiento de internación, la necesidad de cuidados intensivos y la mortalidad. Un estudio reciente de los Estados Unidos informó que el incremento de tan solo 1 µg/m3 de materia particulada de 2.5 µm (MP2.5) en el aire atmosférico se asociaba con un aumento del 8% en la tasa de mortalidad de la COVID-19. Además del efecto de la exposición acumulada, es probable que la exposición por períodos cortos también interactúe con la infección por SARS-CoV-2, posiblemente a través de la influencia de la contaminación atmosférica sobre los procesos inflamatorios. Esta hipótesis no ha sido aún comprobada en lo referente a la asociación entre cambios agudos en las concentraciones de contaminantes atmosféricos y la mortalidad por COVID-19.  Así como la contaminación atmosférica impacta sobre la morbimortalidad de la COVID-19, las medidas de aislamiento domiciliario preventivo han impactado sobre los niveles de contaminación atmosférica en algunas ciudades latinoamericanas. Los autores de esta publicación tuvieron como objetivo la caracterización de las reducciones atmosféricas de MP2.5 relacionadas con la COVID-2 en 4 grandes ciudades latinoamericanas, para estimar la magnitud de la reducción de la mortalidad en adultos, bajo el supuesto que la exposición a largo plazo disminuyera en una proporción acorde con los niveles de contaminación registrados durante las restricciones impuestas por la COVID-19. Para ello, fueron comparadas en cada ciudad las concentraciones atmosféricas de MP2.5 durante la primera semana de cierre de escuelas con los valores promedio para el mismo período entre 2017 y 2019. Se utilizaron mediciones directas obtenidas por las redes gubernamentales de monitoreo atmosférico en cada ciudad. Los datos horarios fueron promediados para el día, siempre que se hubieran registrado correctamente por al menos 8 horas en esa misma jornada. Se calculó luego una media diaria para toda la ciudad.  Se proyectó la reducción de la mortalidad por todas las causas entre los adultos mayores de 30 años bajo el supuesto de que la concentración de MP2.5 atmosférica anual se redujera en forma proporcional a la reducción registrada durante la pandemia de COVID-19. Los investigadores utilizaron un modelo estimativo validado del valor de MP2.5 en 2016 como la concentración basal para cada ciudad, para equiparar las diferencias geográficas de exposición dentro de una misma ciudad. Las estimaciones poblacionales y de mortalidad fueron obtenidas de los registros nacionales correspondientes. Fueron aplicados los métodos de evaluación del riesgo en salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS), asumiendo una exposición prolongada a MP2.5, una relación logarítmico-lineal de exposición y respuesta, y un exceso de riesgo de mortalidad por todas las causas ante un aumento de 10 µg/m3 de MP2.5 del 6% (intervalo de confianza del 95% [IC 95%]: 4 a 8).  En la ciudad de Lima, las concentraciones semanales promedio de MP2.5 fueron 41% más bajas durante la primera semana de cierre de escuelas por la COVID-19, en comparación con los 3 años previos (17 µg/m3 frente a 29 µg/m3). En San Pablo se registraron valores un 31% menores (9 µg/m3 frente a 13 µg/m3). En Santiago de Chile los valores fueron un 21% menores (15 µg/m3 frente a 19 µg/m3), mientras que en Ciudad de México las diferencias fueron mínimas (5% más bajas: 21 µg/m3 frente a 22 µg/m3).  En el escenario planteado (contrafáctico) de disminución de la MP2.5, la estimación de la reducción de la mortalidad por todas las causas en adultos mayores de 30 años sería del 7% en Lima (IC 95%: 4% a 9%), con 2522 muertes prematuras anuales menos (IC 95%: 1666 a 3304). En San Pablo, la reducción de la mortalidad sería del 3% (IC 95%: 2% a 4%), con 3573 muertes prematuras anuales menos (IC 95%: 2341 a 4712). Santiago de Chile experimentaría una disminución del 3% de la mortalidad (IC 95%: 2% a 4%), con 930 muertes prematuras anuales menos (IC 95%: 610 a 1228), mientras que en la Ciudad de México, donde las reducciones en la MP2.5 atmosférica durante la COVID-19 fueron mínimas, la reducción de la mortalidad sería del 0.6% (IC 95%: 0.4% a 0.8%), con 730 muertes preamaturas anuales menos (IC 95%: 476 a 966).  Las recientes reducciones en la contaminación atmosférica en ciudades latinoamericanas son indudablemente beneficiosas, y pueden tener efectos significativos a corto plazo en la mortalidad por causas diferentes a la COVID-19, aunque el impacto de las políticas de restricción ciudadana sobre la mortalidad es más difícil de evaluar. En las ciudades latinoamericanas, las enfermedades crónicas y la mortalidad se distribuyen en forma desigual en los estratos sociales, donde puede observarse que la pobreza está asociada con la mayor carga de morbimortalidad. Del mismo modo, el riesgo de exposición al SARS-CoV-2 es mayor en la población de bajos ingresos, debido al hacinamiento domiciliario y a la mayor frecuencia de ocupaciones con alta exposición. La exposición a contaminantes atmosféricos sigue también un patrón social y puede contribuir a las altas tasas de COVID-19 grave y fatal en la población de bajos ingresos. La hipótesis de los autores es que las ciudades con alta contaminación atmosférica deben esperar brotes de COVID-19 más intensos en los barrios de bajos ingresos.  Las medidas de aislamiento social durante la pandemia de COVID-19 han significado reducciones en las tasas de contaminación atmosférica. En Latinoamérica, estas políticas han enfrentado resistencias por los costos económicos inherentes, aunque los autores observaron una tendencia a aceptar las medidas restrictivas para enfrentar problemas graves de salud pública. La reducción de la contaminación atmosférica es un resultado indirecto de los aislamientos sociales preventivos. Se cree que los factores más importantes que contribuyen a la disminución de la contaminación atmosférica son el recorte de las fuentes de emisión y la reducción del tráfico vehicular. Los autores enfatizan que la circulación de vehículos es el área crítica para una reducción rentable de la contaminación atmosférica en la región. La transición de la infraestructura urbana hacia un entorno favorable al uso de bicicletas y al caminar puede ser una intervención rentable, tanto para reducir la contaminación atmosférica como la transmisión de la COVID-19. Los resultados de estas medidas han demostrado ser efectivos en ciudades de alto poder adquisitivo en Europa y Estados Unidos.  En conclusión, el presente análisis sugiere que incluso reducciones relativamente pequeñas en la contaminación atmosférica pueden brindar beneficios a la salud pública y disminuir las desigualdades sanitarias.
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