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ESTUDIO DE LOS TÓXICOS EN LAS MUESTRAS REMITIDAS AL SERVICIO DE ATENCIÓN TOXICOLÓGICA VETERINARIA EN EL PERÍODO 2003-2007
(especial para SIIC © Derechos reservados)
Autor:
María Ángeles García Fernández
Columnista Experta de SIIC

Institución:
Universidad De Santiago De Compostela

Artículos publicados por María Ángeles García Fernández 
Coautores
Marcos Pérez López* Carmen Nóvoa Valiñas** María Julia Melgar Riol*** Julián Alonso Diaz**** 
Veterinario, Universidad de Extremadura, Badajoz, España*
Veterinaria, Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, Madrid, España**
Farmacéutica, Universidad De Santiago De Compostela, Lugo, España***
Veterinario, Universidad De Santiago De Compostela, Lugo, España****

Recepción del artículo: 13 de diciembre, 2016

Aprobación: 23 de agosto, 2017

Primera edición: 7 de junio, 2021

Segunda edición, ampliada y corregida 7 de junio, 2021

Conclusión breve
De este estudio se deduce que los pesticidas son los agentes tóxicos más destacados, tanto en las analíticas como en las consultas, seguidos de los fármacos. A continuación se sitúa el grupo de otros tóxicos, con bastantes análisis positivos pero con un alto número de consultas. Los cánidos y los cebos representaron el mayor número de analíticas positivas para los tres grupos de tóxicos, y la mayoría de las consultas fue realizada por profesionales veterinarios.

Resumen

En este trabajo se analiza, durante el período 2003-2007, la problemática toxicológica recogida en el Servicio de Atención Toxicológica Veterinaria (SATVe), localizado en la Facultad de Veterinaria de Lugo, Universidad de Santiago de Compostela, en relación con tres grandes grupos de tóxicos: pesticidas, fármacos y otros tóxicos, teniendo en cuenta diversos ítems: origen geográfico de la demanda, tipo de solicitud efectuada, usuarios solicitantes y especies animales afectadas. Se establecieron tres grupos según la importancia o el número de casos remitidos, así los pesticidas suponen el principal objeto tanto de las analíticas como de las consultas (57.6% del total de tóxicos, 55% de las analíticas y 60.7% de las consultas), seguido de los fármacos (13% del total de tóxicos, 22.5% de las analíticas y sólo un 7% de consultas). A continuación se sitúa el grupo de otros tóxicos, también con un 22.5% de los análisis positivos, pero con un alto número de consultas (32.6%). De las especies implicadas, los cánidos y los cebos representaron el mayor número de analíticas positivas para los tres grupos de tóxicos en general (69% y 81.3% para pesticidas, 23.8% y 18.8% para fármacos, y 7.14% para otros tóxicos, en cebos no se detectaron). Asimismo, la mayoría de las consultas tuvieron su origen en profesionales veterinarios, representando 77.6% para fármacos y otros tóxicos, y algo inferior para los pesticidas, que supuso un 58.4%. Conviene señala que la distribución geográfica de las intoxicaciones confirmadas sigue una distribución aleatoria.

Palabras clave
toxicología, clínica, tóxicos, usuarios, especie animal

Clasificación en siicsalud
Artículos originales> Expertos del Mundo>
página www.siicsalud.com/des/expertos.php/153398

Especialidades
Principal: Medicina VeterinariaToxicología
Relacionadas: Diagnóstico por LaboratorioSalud Pública

Enviar correspondencia a:
MA Garcia Fernandez, 27002, Lugo, España

Study of toxics in referred samples to the Service of Veterinary Toxicology in the period 2003-2007

Abstract
At the present paper, the toxicological problems identified at the Veterinary Toxicology Service (SATVe) of the Faculty of Veterinary Medicine of Lugo (USC, Spain), during the period 2003-2007, were analyzed in relation to three major groups of toxic substances: pesticides, drugs and other toxic substances. Moreover, it was determined the influence of different factors: geographical origin of the demand, type of clinical consultation, customers and affected animal species. Three groups were established according to the relevance by number of cases referred, and pesticides were the main group, both analysis and consultations (57.6% of total toxics, 55% of analysis and 60.7% of consultations). The second group was represented by drugs (13% of total toxics, 22.5% of analysis, and only 7% of consultations). The third group was constituted by "other toxics", being a 22.5% of the positive analysis, but with a high number of clinical consultations (32.6%). When considering the involved species and suspicious samples, canids and baits represented the highest number of positive analysis for the three toxic groups, in general (69% and 81.3% for pesticides, 23.8% and 18.8% for drugs, and 7.14% for other toxicants, in baits were not detected). Likewise, most of clinical consultations had their origin in veterinary professionals, 77.6% for drugs and other toxic, being somewhat lower for pesticides (58.4%). It should be emphasized, that the geographical distribution of confirmed intoxications had a completely random distribution.


Key words
animal species, clinic, toxicology, toxics, consumers

ESTUDIO DE LOS TÓXICOS EN LAS MUESTRAS REMITIDAS AL SERVICIO DE ATENCIÓN TOXICOLÓGICA VETERINARIA EN EL PERÍODO 2003-2007

(especial para SIIC © Derechos reservados)

Artículo completo
Introducción

La función principal de los Servicios de Toxicología Veterinaria es la prevención y el tratamiento de las intoxicaciones en animales, aunque tradicionalmente el hombre se ha interesado, fundamentalmente, por sus repercusiones económicas.1 Sin embargo, los efectos de las sustancias tóxicas en los animales adquieren a menudo características excepcionales; así, los casos de exposición de los animales a sustancias químicas del entorno ayudan al abordaje de las intoxicaciones, ya que pueden servir de señal de alarma para prevenir una posible exposición humana. En la mayor parte de los países, los servicios de toxicología se ocupan tanto de los problemas que afectan a los seres humanos como a los animales.2

La exposición a sustancias químicas sin riesgo de intoxicación son diagnosticadas fundamentalmente por los servicios de toxicología así como aquellas intoxicaciones leves que sólo requieren primeros auxilios y pueden atenderse fuera del hospital, pero además, el Servicio de Toxicología realiza una evaluación activa de los riesgos para la comunidad, contribuyendo a prevenir las intoxicaciones masivas.3,4 En el plano internacional, el problema de las intoxicaciones por sustancias químicas ha estado íntimamente vinculado a las condiciones geográficas, climáticas, demográficas, económicas y socioculturales. Sin embargo, hoy en día es posible encontrar las mismas sustancias químicas, drogas o toxinas naturales en lugares muy alejados geográficamente del origen de emisión, tanto en forma de contaminantes de la atmósfera como del suelo y del agua.5 Así, la cooperación entre los diferentes servicios de toxicología nacionales y las diferentes organizaciones internacionales puede ser de gran utilidad para los responsables de los programas nacionales o internacionales de toxicovigilancia y prevención de intoxicaciones.

Considerando que la patología ocasionada por una sustancia potencialmente tóxica adquiere cada vez más importancia en la ciencia veterinaria, tanto desde un aspecto eminentemente clínico como desde las perspectivas medioambientales y alimentarias, en las que el profesional veterinario puede y debe sentirse implicado, se deriva el enorme interés por la creación del Servicio de Atención Toxicológica Veterinaria (SATVe) en la Facultad de Veterinaria de Lugo de la Universidad de Santiago de Compostela, Fundación Hospital Clínico Veterinario Rof Codina. Con esta idea se promovió un servicio de información accesible de forma inmediata (teléfono, fax o correo electrónico) en el campo de la toxicología clínica veterinaria.6 Por lo que el objetivo de este estudio es evaluar la información toxicológica completa (consultas y analíticas toxicológicas) recabada a través del SATVe durante el período 2003-2007 sobre las principales intoxicaciones animales, atendiendo a tres grandes grupos de tóxicos: plaguicidas, fármacos y otros tóxicos.


Metodología

El SATVe presenta dos modalidades de trabajo, por un lado la sección de apoyo informativo toxicológico con metodología clínica, y por otra parte, la sección con metodología de analítica química. Por ello, el estudio de los resultados obtenidos mediante la metodología de analítica química durante el período 2003-2007 se ha llevado a cabo atendiendo a esa estructura.

En la metodología analítica química hay que diferenciar varias etapas: pretratamiento de las muestras, extracción/purificación y análisis, mediante técnicas de cribado o aproximación o técnicas analíticas confirmatorias. Además estas etapas serán diferentes según la naturaleza del tóxico a analizar.


Tóxicos orgánicos (plaguicidas, medicamentos, micotoxinas)
La preparación de la muestra consiste en extraer los compuestos orgánicos de las muestras biológicas mediante un procedimiento estandarizado. La muestra es troceada y sometida a la acción de sulfato amónico a saturación, en baño termostatizado (calor moderado) con agitación; a continuación se decanta con la ayuda de un embudo de vidrio y papel de filtro. El líquido obtenido se trasvasa a un tubo “Toxitube A”, donde se mantiene en agitación durante 5 minutos. Pasado este tiempo se desgasifica el tubo y se centrifuga a 4000 rpm durante 6 minutos. Así se obtienen dos fases, de las cuales se extrae la superior, depositándola en un tubo cónico, y se concentra a sequedad en baño de vapor (puede acelerarse con corriente de nitrógeno). El producto, desecado, se redisuelve en metanol para la detección cromatográfica.

La cromatografía de gases se realiza mediante un cromatógrafo de gases Hewlett Packard, HP, 6890 series GC system, equipado con un autoinyector HP 7683. El sistema de detección empleado es un detector de espectrometría de masas HP 5973, que opera en el modo de impacto electrónico. La columna capilar es de sílice fundida Ultra 2 (5% de fenilmetilsiloxano) de dimensiones 12 m x 0.25 µm x 0.25 mm d.i. El programa de temperaturas del cromatógrafo se inicia a 100°C durante dos minutos, seguido de una primera rampa de temperaturas de 10°C/min hasta 200°C, y una segunda rampa de 24°C/min hasta alcanzar 270°C, manteniendo esta temperatura durante dos minutos. El tiempo total de duración del cromatograma es de 17.92 min. La temperatura del inyector es de 240°C, y se trabaja en modo splitless. El helio es utilizado como gas portador, con un flujo constante de 1 ml/min. Para el detector de masas (MS), las temperaturas de la línea de transferencia, fuente de iones y quadrupolo son 280, 230 y 150°C, respectivamente. La corriente del filamento es de 300 µA con una energía de 70 eV. El análisis se realiza en modalidad SCAN.


Tóxicos inorgánicos (metales, metaloides)
La preparación de la muestra para la determinación de elementos inorgánicos se lleva a cabo mediante su digestión por medio de dos procedimientos: vía seca, en horno mufla, o vía húmeda, en estación de microondas.

La muestra es troceada y homogeneizada; posteriormente se toma una porción entre 0.6 y 0.7 g en un crisol de porcelana, de peso conocido, que se va a emplear para mineralizarla en el horno de mufla, o entre 0.5 y 1.05 g en uno de los vasos de teflón que se van a emplear para la digestión en el microondas.

Para la mineralización en horno de mufla se deseca la muestra en estufa a 110°C, hasta peso constante del homogeneizado, y posterior mineralización a 450°C hasta obtener cenizas blancas en el horno de mufla (con incremento progresivo de la temperatura: 30 min a 150°C y 30 min a 250°C). Una vez enfriado el crisol (en desecador), se recoge la muestra en 25 ml de HCl 0.5 N y se conserva en refrigeración hasta su análisis.

La digestión por vía húmeda se realiza en una estación de microondas que consigue una potencia de 1000 W, equipada con 10 vasos de teflón, capaces de resistir hasta 100 bar de presión (1500 psi) y 280°C de temperatura con una capacidad de 100 ml totales. En los vasos (9 iguales y uno diferente en el que se coloca la sonda de temperatura) se introduce una cantidad igual o inferior a 0.5 g de muestra, referida a peso seco, y 10 ml de ácido nítrico y clorhídrico concentrados, en proporción 3:2 y diluidos al 50% en agua milli-Q. El proceso de digestión se completa en 28 minutos divididos en etapas de diferente duración e intensidad. Finalizado dicho proceso, y enfriadas las muestras, se traspasan a un matraz aforado y se enrasan a 50 ml, quedando listas para el análisis.7

Las muestras, una vez preparadas, son analizadas mediante las técnicas analíticas de espectrometría de emisión óptica con plasma acoplado inductivamente (ICP-OES) o de voltamperometría.


ICP-OES

Esta técnica consiste en una atomización de alta temperatura generada por un plasma (gas ionizado). El tipo más comúnmente utilizado para emisiones atómicas es la antorcha de plasma de acoplamiento inductivo (ICP), que la convierte en un potente instrumento en el análisis de trazas multielemental. Destacan, además, como ventajas analíticas, por una parte, la obtención de una matriz libre de interferencias debido a la eficiencia de ionización del plasma de argón, y por otra parte, la alta relación señal/ruido característica en las técnicas de espectrometría de masas.

Con esta metodología se analizan fundamentalmente metales, y para ello se utilizan los equipos disponibles en la Red de Infraestruturas de Apoyo a la Investigación y al Desarrollo Tecnológico (RIAIDT) (servicios para la comunidad universitaria en el Campus de Lugo de la Universidad de Santiago de Compostela), que son: Espectrómetro ICP-OES marca Perkin Elmer, modelo Optima 4300 DV que permite la medida simultánea de los elementos con lectura axial o radial intercambiables, nebulizadores: ultrasónico (para agua) y low flow (para muestras en general), cámara de spray: ciclónica y Scott e inyectores de alúmina y de cuarzo de diferentes diámetros.


Resultados y discusión

Los resultados obtenidos en este estudio se muestran, teniendo en cuenta los diversos aspectos, anteriormente mencionados.


Las grandes categorías de tóxicos sospechados

Para llevar a cabo el estudio, atendiendo a criterios de importancia o del número de casos remitidos, se establecieron tres grandes bloques para el abordaje de los tóxicos: pesticidas, fármacos y principios activos de fármacos, y el resto de tóxicos se incluyeron en un tercer bloque, como un cajón de sastre en el que se englobaron tóxicos tales como alcoholes y glicoles, gases, metahemoglobinizantes, metales, setas, micotoxinas, plantas, animales, etcétera (Figura 1).






En el SATVe, los pesticidas suponen el principal objeto, tanto de las analíticas como de las consultas: 57.6% del total de tóxicos, 60.7% de las consultas y 55% del total de los tóxicos identificados en análisis, con resultados similares a otros estudios9 en intoxicaciones por pesticidas en Inglaterra durante 30 años, donde la mitad de los tóxicos identificados en fauna salvaje (mamíferos y aves) fueron pesticidas, y a los estudios llevados a cabo con un tipo de plaguicidas, concretamente los anticolinesterásicos, en Barcelona,10 Cáceres,11 y en otros centros europeos.1,12-13

Los fármacos constituyen una parte importante del conjunto de agentes químicos identificados en los análisis realizados en el SATVe, y suponen un 22.5% de las analíticas positivas pero sólo un 7% de los motivos de consulta (13% del total de tóxicos), debido a que en el HCVFRC existe un Servicio de Información de Fármacos (SIRFA), que asume la mayoría de las cuestiones referentes a ellos (vida media, eliminación, etcétera), excepto las estrictamente toxicológicas. En el total de analíticas positivas están equiparados, en importancia, con el grupo de tóxicos diversos, constituyendo un alto porcentaje de las intoxicaciones confirmadas, y relacionándose tanto con accidentes o errores en la dosificación, como con su uso con fines criminales.

Finalmente, el conjunto de tóxicos diversos representa, también, un 22.5% de los análisis positivos, debido a que los análisis toxicológicos son generalmente motivados por la muerte del animal, y los tóxicos incluidos en esta categoría son a menudo menos peligrosos que los pesticidas, y no suelen originar la muerte del animal. Además, para esos otros tóxicos, frecuentemente, la intoxicación está confirmada desde el principio, al haberse visto al animal en contacto con medicamentos o plantas. En cualquier caso, el resultado analítico es meramente confirmativo. Este tercer bloque justifica su existencia por el alto número de consultas que genera, 33.9%.

Las diferentes categorías de tóxicos que han sido objeto de las consultas telefónicas son muy diversas, por lo que la importancia de cada uno de los subgrupos que componen este bloque es baja. El número de consultas por vegetales (8.9%) tiene una importancia relativamente alta con respecto al total de casos. A continuación se sitúan las micotoxinas, que representan un 3.7% de las consultas y un 3.8% de los análisis, y por último, los metales: cadmio, cobre, plomo y cinc, que equivalen a un 8.8% de las analíticas, en conjunto.


Principales tóxicos sospechosos (consultas)

De los tóxicos que son motivo de consulta, sólo algunos (17 de 135) suponen más del 1% de las consultas, ocurre algo similar en el CNITV francés, ya que son pocos los tóxicos que representan más del 0.5% de las consultas.14,15 Los rodenticidas (en general, anticoagulantes y estricnina) son los que generan un mayor número de consultas (31.9%, en conjunto). A continuación se sitúan micotoxinas, carbofurano, insecticidas en general, y por último, nitratos y nitritos. Los otros tóxicos que superan el 1% de las consultas son muy variados, incluyen: antiparasitarios externos, monóxido de carbono, plantas (estramonio), animales (oruga procesionaria), herbicidas bipiridílicos (paraquat), insecticidas organofosforados (coumafós), carbamatos (carbofurano, aldicarb, metiocarb) y productos de limpieza.

En el servicio francés, los más demandados, para perros y gatos, son los inhibidores de la colinesterasa, seguidos de diferentes biocidas y del lindano y también son estos los pesticidas más demandados en análisis.14


Las grandes categorías de tóxicos implicados (análisis)

Solo se referirán las intoxicaciones realmente confirmadas por las analíticas correspondientes.


Distribución según la especie implicada

Plaguicidas: En los análisis realizados en el SATVe, la proporción concerniente a los pesticidas es mayoritaria, confirmándose en un 55% de los análisis para todas las especies, y destacando en la especie canina y en los cebos sospechosos.

Por especie (Figura 2), los pesticidas suponen la única intoxicación confirmada en caballos y en ginetas (aldicarb), y una de las dos confirmadas en zorros, representando el 81.3% de los tóxicos detectados en los cebos y el 69.0% de los casos de intoxicación confirmada en perros (Figura 2).






El porcentaje de análisis positivos para pesticidas en la especie canina es ligeramente superior al que reflejan los datos de CNITV (55.5%); sin embargo, en Francia se confirma la intoxicación por plaguicidas en gatos en un 43.4% de los casos,14 no se encontró ningún caso positivo para esta especie en el SATVe.

En un estudio realizado16 durante un año acerca de la descontaminación gastrointestinal de los perros intoxicados que fueron llevados al Portland Veterinary Emergency Center en el estado de Oregón (Estados Unidos), destaca una gran variedad de productos que se vieron involucrados en las intoxicaciones de los cánidos, los pesticidas fueron los más frecuentemente encontrados (36.3% del total de casos), seguidos del chocolate (25.5%) y finalmente los fármacos antiinflamatorios no esteroideos (10.4%).

En otro estudio se recogen17 las diez principales intoxicaciones en perros, en orden decreciente, que fueron producidas por: fármacos antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno), chocolate, trampas para hormigas y cucarachas (ácido bórico, ivermectina, friponil, propoxur), rodenticidas (warfarina, brodifacoum, difacinona o colecalciferol), acetaminofeno, seudoefedrina, hormonas tiroideas, productos blanqueadores, fertilizantes e hidrocarburos.

La base de datos de ASPCANAPCC (The American Society for the Prevention of Cruelty to Animals-National Animal Poison Control Center) incluye sustancias de uso doméstico (limpiadores, etcétera), pesticidas, plantas, medicamentos humanos, entre otros,18 y a partir de estas informaciones, se observa que los perros fueron los que originaron un mayor número de casos [116 364 (88.6%)], seguidos de gatos [13 132 (10%)], pájaros [481 (0.4%)], roedores y lagomorfos [429 (0.3%)], caballos [369 (0.3%)], ovejas y cabras [93 (0.1%)], animales acuáticos (35) y vacas (33).19

Fármacos: En el SATVe, los fármacos son los responsables del 100% (n = 2) de los casos de intoxicación confirmada en gatos. Los cánidos supusieron un 23.8% con 10 casos, seguidos de cebos, un 18.8% con tres casos, y bóvidos, óvidos y zorro, un 11.1%, 33.3% y 50%, respectivamente, con un caso.

Otros tóxicos: Fueron detectados en los análisis realizados en aves (un análisis de plomo, 100%), cánidos (tres casos, 7.1%), óvidos (dos análisis, cobre y micotoxinas, 66.7%), y muestras inespecíficas (análisis de metales: cadmio, plomo y Cinc, 100%), aunque fue en los bóvidos donde se identificaron un mayor número de los tóxicos englobados en esta categoría, con ocho análisis: dos de nitratos y nitritos, uno de cobre y uno de plomo, dos de micotoxinas, y dos de plantas, lo que supuso el 88.9% de los análisis positivos en esta especie.


Distribución según demandante

Pesticidas: Los pesticidas fueron detectados fundamentalmente en perros y cebos (Figura 3a).

Para el conjunto de pesticidas, el 58.5% de las solicitudes de análisis que resultaron positivos fueron formuladas por profesionales clínicos veterinarios (PCV), el 39% fueron solicitadas por las administraciones, mientras que el 0.02% restante, fue solicitado por particulares.

La mayoría de los análisis positivos en cebos fueron solicitados por la Administración (75%), mientras que en el perro, lo fueron por PCV (77.8%), debido a que los propietarios de los animales suelen acudir al PCV ante una sospecha o un cuadro clínico compatible con una intoxicación y, sólo esporádicamente ante algún que otro material sospechoso, mientras que la administración remite mayoritariamente supuestos cebos envenenados encontrados en el medio ambiente y, sólo si aparecen animales muertos en las inmediaciones, envía los cadáveres o las muestras de éstos [Figura 3 (a) y (b)].






Fármacos: Los fármacos fueron detectados, fundamentalmente, en perros y cebos (Figura 3b). En esta figura no se incluyen los demandantes de las otras especies en las que se detectaron estos compuestos, y que son una solicitud para bóvido realizada por una cooperativa, dos para félidos hechos por PCV (uno de ejercicio libre y otro del HCV-FRC), uno para óvidos hecha por PCV de ejercicio libre y uno para zorro hecha por un PCV del HCVFRC.

Teniendo en cuenta todas las solicitudes, el 77.8% de las que resultarían positivas a fármacos fue realizada por los profesionales clínicos veterinarios, siendo el segundo grupo de demandantes la Administración, con el 11.1%. Finalmente, con un 5.6% de las solicitudes, se sitúan los particulares y las cooperativas.

El principal demandante para los fármacos, tanto en perros como en cebos, se corresponde con el PCV, debido fundamentalmente a la baja cantidad de cebos en los que aparecen, ya que los compuestos farmacológicos no suelen emplearse para su realización y uso con fines criminales. De esta forma, los positivos para fármacos se deberían, sobre todo, a errores de dosificación.

Si bien es cierto que para la mayoría de los fármacos los datos apuntarían a esta etiología, llama la atención el caso del zorro, al que se supone que el fármaco (fenobarbital) llegó a través de un cebo, y cuya analítica fue solicitada por un PCV. Este hecho, junto con la gran cantidad de barbitúricos detectados tanto en los otros animales, como en los tres cebos de este grupo, haría sospechar que, aunque esporádica, existe una intencionalidad criminal creciente en el uso de este tipo de agentes farmacológicos.

Otros tóxicos: Los demandantes de análisis de tóxicos diversos positivos fueron PCV, particulares, cooperativa y zoológico, pero ninguna solicitud positiva fue realizada por la Administración.

Si se considera el grupo de “otros tóxicos” en conjunto, el mayor grupo de demandantes corresponde, otra vez y con la misma importancia, a los PCV (77.8% de las demandas), seguidos de los particulares y otros demandantes (cooperativa y zoológico con 11.1%, cada uno).

Cabe destacar que los análisis realizados en muestras relacionadas con perros, positivas paraa otros tóxicos, tienen un solo demandante, PCV. Asimismo, el zoológico es el demandante de la única analítica positiva en aves (plomo).


Distribución geográfica

Pesticidas: En la Figura 4 se muestra la distribución de casos en los que se detectaron pesticidas en perros y cebos. Además, se detectó un caso de un zorro en A Coruña (estricnina), y otro de una gineta (aldicarb) en Pontevedra (Figura 4).







Según la distribución geográfica de las intoxicaciones confirmadas por pesticidas, el mayor número se registró en la provincia de Pontevedra (44.2%), seguido de A Coruña (25.6%) y Ourense (23.3%), siendo Lugo, con el 7%, donde se detectó un menor número de casos de intoxicación por pesticidas.

A la vista de los resultados se puede observar que, diferenciando entre perros y cebos, en A Coruña y Lugo aumentan los porcentajes para perros con respecto al global (28.6% y 7.1%, respectivamente), y disminuyen para cebos (15.4% y 3.3%, respectivamente), ocurre lo contrario en Ourense y Pontevedra, es decir que aumentan para cebos (30.8% y 46.2%, en ese orden) con respecto al global y disminuyen para perros (21.5% y 42.9%). Llama la atención, el descenso en cebos en A Coruña.

Como se aprecia en la Figura 4 (a), el reparto es muy desigual. Pero aunque podría parecer lo contrario, los casos se distribuyen de una forma mucho más extendida en Lugo, en la que se detectaron pesticidas en dos perros en dos localidades y en un cebo en otra (relación 1:1). En Ourense, se encontraron plaguicidas en seis perros en cinco localidades y en cuatro cebos en tres localidades (relación 1.67:1, ya que en dos localidades son coincidentes). En Pontevedra, en 12 perros encontrados en cuatro localidades y en seis cebos en cuatro (relación 3:1, dos coinciden), y en A Coruña, en ocho perros en tres localidades y en dos cebos en otra (relación 2.5:1), se destaca que los casos de intoxicación con plaguicidas aparecen mucho más concentrados.

Otro dato a tener en cuenta es que los cebos sólo se pueden asociar con animales muertos en cuatro localidades, al aparecer ambos conjuntamente, y son Pontevedra, O Rosal (Pontevedra), Castro Caldelas (Ourense) y Ourense. Todo ello permitiría pensar que, salvo en Lugo, la colocación de cebos es algo que ocurre de forma habitual en ciertos lugares de Galicia, aunque no de forma general.

Fármacos: Los fármacos se detectaron en un bóvido (metenamina), dos félidos (ketamina y fenobarbital), un óvido (pentobarbital) y in zorro (fenobarbital), además de detectarse en perros y cebos como puede observarse en la Figura 4 (b).

Lo primero a destacar de estos compuestos es que aparecen en lugares distintos de los pesticidas. De hecho, sólo coinciden en cuatro localidades: Ribeira (A Coruña), Marín y Ponteareas (Pontevedra), y Lugo capital. En Ourense no se registra ningún caso.

En general, la distribución geográfica resulta más difusa que para los pesticidas, se destaca la alta proporción de barbitúricos detectados (64.7% del total de fármacos), encontrándose el 73% del total de casos positivos en A Coruña, el 18% en Pontevedra y el 9% en Lugo. De hecho, observando únicamente la distribución de estos fármacos se puede apreciar que el pentobarbital aparece exclusivamente en A Coruña. Lo mismo ocurre con los cebos a base de fenobarbital, detectándose en A Coruña el 57.1%, seguido de Pontevedra, 28.6% y Lugo, 14.3%.

Aunque para los fármacos, en general, la etiología suele ser debida a un error de dosificación, a la vista de estos resultados, podría deducirse que concretamente los barbitúricos podrían estar siendo usados con fines criminales.

Otros tóxicos: Este grupo está formado mayoritariamente por determinaciones de micotoxinas, metales o nitratos y nitritos, demandadas en un 52.9% de los casos desde Lugo, 29.4% desde Pontevedra, 11.8% desde Ourense y 5.9% desde A Coruña.


Distribución temporal

Pesticidas: Como se puede apreciar en la Figura 5a, desde 2003 a 2007 aumenta, en general, el número de análisis en los que se ha detectado algún pesticida, observándose un pico en 2005.






En cuanto a la evolución mensual/estacional (Figura 5b) de la casuística, también se observa una relación directa con el número total de análisis con picos de máximo número de detecciones de plaguicidas en febrero y noviembre, y mínimos en los meses de verano (agosto y septiembre). Los picos pueden corresponderse con los períodos de aplicación de los tratamientos fitosanitarios (ambos), y con la colocación de cebos, ya que esta última actividad suele registrarse en el período de caza (otoño y noviembre) [Figura 5 (a) y (b)].

Además, los biocidas en general son productos utilizados a lo largo de todo el año, produciéndose un máximo de intoxicaciones en invierno en perros, debido sobre todo a la ingesta de los rodenticidas colocados en los edificios.

Con respecto a los insecticidas, los períodos de tratamiento suelen ser los meses más cálidos, es decir, en verano y en otoño. Los tratamientos de verano contemplan la lucha contra las formas activas de los insectos, mientras que los tratamientos de otoño o de principios de invierno son preventivos, ya que se orientan a interrumpir su ciclo, destruyendo los huevos y larvas que no serían destruidos en un invierno suave. De esta forma podría explicarse un aumento de las intoxicaciones en perros en invierno.

Los vacíos estivales pueden explicarse por los períodos de vacaciones, durante las cuales los propietarios no llevarán las investigaciones hasta el análisis toxicológico.

Estas consideraciones de evolución estacional, a menudo poco aparentes, son enmascaradas por las intoxicaciones criminales, muy abundantes en nuestro ámbito territorial y que, con un pico en otoño, tienen lugar todo el año.

Fármacos: Los análisis positivos para fármacos muestran una evolución anual con tendencia al aumento (Figura 5a), similar también, aunque menor, al número total de solicitudes de análisis. En los análisis realizados por el SATVe en 2003 no se detecta ningún fármaco, en 2004 se produce un aumento considerable, que desciende hasta 2006 (año en el que no se detecta ninguno), y vuelve a aumentar de forma importante en 2007. Esto puede deberse a que inicialmente se solicitaban análisis con sospecha (aunque no manifiesta) de sobredosificación. De hecho, los fármacos encontrados en 2004, son los de uso más general (analgésicos, antibióticos o anestésicos). A partir de ese año, desciende ligeramente el número total de fármacos detectados, pero va aumentando el de barbitúricos, así en 2005 y en 2007 se detectaron un 80% de barbitúricos.

La evolución mensual/estacional (Figura 5b), muestra máximos paralelos al número de análisis totales en febrero, mayo y noviembre. Coinciden, además, mayo y noviembre con la mayor cantidad de barbitúricos detectados, lo que reafirma lo observado anteriormente acerca de que pueden estar usándose con fines criminales

Otros tóxicos: Con respecto al grupo de otros tóxicos, la evolución, también con tendencia al aumento, sólo difiere con la tendencia del número total de análisis en 2007, en el que desciende con respecto al anterior el número de análisis positivos a tóxicos pertenecientes a este grupo (Figura 5a).

Este es un grupo muy heterogéneo en cuanto a tóxicos, pero con la característica de que los análisis se solicitan cuando hay una sospecha más o menos clara, o se pretende un diagnóstico diferencial de procesos patológicos que muestran signos similares. Por ello, el número de análisis positivos para tóxicos de este grupo aumenta de forma paralela al del número total de análisis.

La distribución mensual/estacional (Figura 5b) sin embargo es muy diferente y, salvo en un primer pico del mes de febrero, más o menos coincidente, podría decirse que es contraria a la distribución del número de análisis totales. Esto puede deberse a que la solicitud de análisis para tóxicos de este grupo no sigue una pauta, y no se relaciona más que con algunas circunstancias que pueden influir en el comportamiento y/o estado fisiológico de los animales, como las características climatológicas del año, la sospecha de una formulación errónea de piensos, etcétera. Por ejemplo, en 2006, que fue un año seco, se realizaron dos análisis de micotoxinas, dos de agentes metahemoglobinizantes, y otros dos de metales (plomo y cobre). Sin embargo, en 2007, más húmedo, sólo se realizó una determinación de cobre y otra de micotoxinas.



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