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PLAN ESTRATÉGICO DE PREVENCIÓN DE SOBREPESO Y OBESIDAD INFANTIL
(especial para SIIC © Derechos reservados)
Autor:
Cecilia Maribel Díaz Olmedo
Columnista Experta de SIIC

Institución:
Hospital General Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social Quevedo

Artículos publicados por Cecilia Maribel Díaz Olmedo 
Coautores
Mercedes Briones* Lilibeth Toala Zambrano** Alina Eugenia Pascual Barrera*** 
Nutricionista, FUNIBER - Fundación Universitaria Iberoamericana, Ciudad de Buenos Aires, Argentina*
Médica, Hospital General Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social Quevedo, Quevedo, Ecuador**
Bióloga, Universidad Internacional Iberoamericana - UNINI, Campeche, México***

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Primera edición: 7 de junio, 2021

Segunda edición, ampliada y corregida 7 de junio, 2021

Conclusión breve
Es importante elaborar estrategias y programas de prevención que permitan tener un mejor diagnóstico y seguimiento, lo que va a permitir mejorar la calidad, el estilo de vida y disminuir las tasas de enfermedades crónicas no transmisibles. El tratamiento del sobrepeso y la obesidad infantil es de carácter multidisciplinario, por lo que es necesario mejorar el conocimiento de las complicaciones que producen, realizar diagnóstico precoz e instituir programas comunitarios para su tratamiento y prevención.

Resumen

Actualmente, la obesidad infantil es considerada como la pandemia del siglo XXI, debido a la alta prevalencia que se registra a nivel mundial, ya que aumentó de 32 millones de personas en 1990 a 41 millones en el año 2016. Es una enfermedad de origen multifactorial en la que intervienen factores genéticos, ambientales y conductuales. Está asociada con una amplia gama de complicaciones de salud graves y con un creciente riesgo de evolucionar tempranamente a enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes mellitus y las afecciones cardiovasculares, que son la principal causa de mortalidad y discapacidad en la edad adulta. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), si continúa esta alta prevalencia se estima que habrá 70 millones de niños con obesidad para el año 2025. Las estrategias más efectivas de prevención son las que asocian varios componentes, y para que sean más eficaces deben incorporar a la familia e iniciarse en edades tempranas. El objetivo de esta investigación fue diseñar un Plan Estratégico de Prevención de Sobrepeso y Obesidad Infantil aplicado en niñas, niños y adolescentes que acuden al Hospital General del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) Quevedo, el cual permitió brindar un tratamiento oportuno con la finalidad de prevenir las complicaciones a corto, mediano y largo plazo.

Palabras clave
prevención, niños

Clasificación en siicsalud
Artículos originales> Expertos del Mundo>
página www.siicsalud.com/des/expertos.php/156674

Especialidades
Principal: NutriciónPediatría
Relacionadas: Atención PrimariaEndocrinología y MetabolismoSalud Pública

Enviar correspondencia a:
CECILIA MARIBEL DIAZ OLMEDO, Quevedo, Ecuador

Strategic plan for the prevention of overweight and childhood obesity

Abstract
Nowadays, childhood obesity is considered the pandemic of 21st century, because of its high prevalence worldwide; in fact, its prevalence has increased from 32 million people in 1990 to 41 million people in 2016. Childhood obesity is a multifactorial disease, with genetic, environmental and behavioral factors having some role. It is associated with a wide range of serious health complications and an increased risk of early progression to chronic non communicable diseases, such as diabetes mellitus and cardiovascular disease, the main cause of mortality and disability in adulthood.

The World Health Organization (WHO) has estimated that if high prevalence persists, there will be 70 million children with childhood obesity by 2025. The most effective strategies for prevention are those that combine multiple components; to be more effective, they must be targeted to the families and must be initiated at an early age.

The objective of the present study was to design a Strategic Plan for the Prevention of Overweight and Childhood Obesity to be implemented in boys, girls and adolescents who come to the General Hospital of the Ecuadorian Institute of Social Security (EISS), Quevedo, with the purpose of provide timely treatment and prevent complications in the short, medium and long-term.

PLAN ESTRATÉGICO DE PREVENCIÓN DE SOBREPESO Y OBESIDAD INFANTIL

(especial para SIIC © Derechos reservados)

Artículo completo
La obesidad infantil se considera uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. El problema existe a nivel mundial y afecta, sobre todo, a la población de bajos y medianos ingresos. La prevalencia aumenta a un ritmo alarmante y se estima que en 2016 más de 41 millones de niños menores de cinco años en todo el mundo tendrán sobrepeso u obesidad.1

El principal problema es que los niños obesos tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen mayor probabilidad de presentar, en etapas tempranas de la vida, enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) como la diabetes y las afecciones cardiovasculares, que producen mayor probabilidad de muerte prematura y discapacidad en la edad adulta. Todo esto tiene como consecuencia un incremento en los costos de los sistemas de salud, directa e indirectamente, aunado a un deterioro de la calidad de vida.2

El aumento en las tasas de sobrepeso y obesidad se debe a varios factores; la ingesta de alimentos hipercalóricos con mayor contenido de grasas y azucares, con escasas vitaminas, minerales y micronutrientes, asociado con la disminución de la actividad física, por el aumento de actividades recreativas sedentarias, el cambio de los modos de transporte y la creciente urbanización.
Ecuador enfrenta un nuevo perfil epidemiológico nutricional en el que están presentes el retraso en la talla, y el sobrepeso y la obesidad, con deficiencias compartidas de micronutrientes, se producen desde edades muy tempranas, por ejemplo, cuando el niño se formó dentro de una madre con desnutrición, no tuvo acceso a la leche materna, ni a una adecuada alimentación complementaria a partir de los seis meses y, además, estuvo expuesto a cuadros infecciosos repetidos, y en cuyo entorno no se promovió una alimentación saludable ni actividad física cotidiana.3,4
En el país, la prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil pasó de 4.2% en 1986 a 8.6% en 2012. El riesgo de padecer sobrepeso/obesidad es del 21.6%, es decir, aproximadamente uno de cada 10 niños de entre 0 y 60 meses tiene sobrepeso u obesidad y otros dos se encuentran en riesgo.5

En 2016, en el Hospital General del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) Quevedo se realizó un estudio con todos los pacientes que acudieron a la consulta externa de Pediatría durante 2015 (5599 pacientes), en los cuales se analizaron las variables de edad, sexo, peso, talla, índice de masa corporal (IMC) y estado nutricional, el que se clasificó, de acuerdo con el puntaje Z, en peso normal, desnutrición leve, moderada y grave, sobrepeso, obesidad y obesidad grave.6

En los resultados se encontró que el 57% de los pacientes tenía peso normal, el 19% presentaba sobrepeso, el 9% tenía obesidad, el 2% obesidad grave, el 10% presentaba desnutrición leve, el 2% desnutrición moderada y el 1%, desnutrición grave. Con estos resultados se pudo observar que existe una alta prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil, por lo que es importante implantar medidas preventivas.6

La educación es un factor fundamental para la adquisición de hábitos de alimentación y estilos de vida saludables, por lo que debe fomentarse la promoción de dietas saludables y actividad física en el ámbito institucional y escolar.
Es por este motivo, que se diseñó e implementó un Plan Estratégico de Prevención de Sobrepeso y Obesidad Infantil (PEPSOI) en el Hospital General IESS Quevedo, para concientizar a los padres de familia y evitar las complicaciones futuras que se pueden presentar a largo plazo en la niñez y la adolescencia.
En el plan estratégico se incluyeron charlas educativas dictadas por varios especialistas en las áreas de Ginecología, Neonatología, Pediatría, Nutrición, Psicología, Medicina General, Medicina Interna, Cardiología, Dermatología y Traumatología, como parte del programa de docencia hospitalaria dirigido al personal médico que labora en el hospital, enfocadas al tema de obesidad infantil y sus complicaciones, desde su perspectiva.
También, se promovió la educación a la comunidad mediante charlas educativas preventivas dirigidas a los niños y padres de familia con la creación del Club de Nutrición Infantil, como una medida estratégica de prevención, formado por un equipo multidisciplinario: Pediatría, Nutrición, Psicología, Terapia Física, Enfermería.


Materiales y métodos

Es una investigación de tipo mixta, experimental, transversal y correlacional en la que se establece una serie de intervenciones educativas planteadas en el PEPSOI, con la finalidad de determinar el efecto que tienen estas intervenciones en la modificación de los hábitos de alimentación y actividad física en los niños y adolescentes del Hospital IESS Quevedo.

Este PEPSOI relaciona una serie de charlas educativas de docencia médica enfocadas en temas que involucran las complicaciones de la obesidad infantil, desde el punto de vista de cada especialidad, con la finalidad de fomentar la participación de cada uno de ellos en la detección de niños y adolescentes con sobrepeso u obesidad.
También, se incluye, como parte del PEPSOI, la creación del Club de Nutrición Infantil que estará formado por un equipo multidisciplinario como pediatras, nutricionistas, psicólogos, terapista ocupacional y enfermería. En este Club de Nutrición Infantil se dictarán charlas educativas mensuales a los niños, adolescentes y padres de familia. Igualmente, se realiza el diseño del material didáctico para la difusión de la información, el cual consiste en trípticos y carteles. Posteriormente, se plantea una correlación entre las variables analizadas antes de las intervenciones y después de estas para determinar si tuvieron un efecto positivo en la modificación y adquisición de hábitos alimentarios y actividad física.

Respecto de los niños, adolescentes y padres de familia que serán considerados en el estudio, se seleccionaron los que acudieron al Área de Consulta Externa de Pediatría en el período febrero-mayo de 2018 y que, de acuerdo con su estado nutricional, tuviesen sobrepeso y obesidad.

El instrumento de investigación fue un cuestionario validado, el mismo que se utiliza para para evaluar prácticas alimentarias en familias chilenas de escolares de 4 a 7 años, así como para medir actitudes, conocimientos y hábitos alimentarios en familias chilenas de escolares de educación prebásica y básica. El cuestionario está formado por 55 preguntas, agrupadas en cuatro secciones. La primera sección está constituida por ocho preguntas correspondientes al entorno familiar. La segunda sección son once preguntas para medir conocimientos acerca de alimentación y hábitos alimentarios; ocho son de conocimientos (evaluadas con escala Likert del 1 al 5) y tres sobre hábitos alimentarios familiares. La tercera sección consta de 28 preguntas acerca de la frecuencia de consumo de alimentos del padre encuestado, y la cuarta sección está constituida por seis preguntas sobre alimentación del niño en la escuela y en el hogar.7

El cuestionario fue aplicado a los padres de familia antes de iniciar las charlas del Club de Nutrición Infantil y al finalizar el cronograma de las charlas, lo que permitió establecer si las estrategias implementadas tuvieron un impacto positivo en los padres de familia.
La relación entre variables se realizó mediante el programa estadístico SPSS 24.


Resultados

Se diseñó el PEPSOI, que consistió en brindar charlas educativas dictadas por varios especialistas, enfocando el tema de obesidad infantil y sus complicaciones desde el punto de vista de cada especialidad, las cuales fueron dirigidas al personal médico que labora en el hospital. En estas charlas participaron las especialidades de: Ginecología, Neonatología, Pediatría, Nutrición, Psicología, Medicina General, Medicina Interna, Cardiología, Dermatología y Traumatología. Se eligieron estas especialidades ya que ejercen su intervención desde etapas tempranas en el desarrollo del niño y participan, también, en la detección de factores de riesgo y complicaciones que pueden presentar, durante su crecimiento, los niños con sobrepeso y obesidad.
Una segunda fase del PEPSOI fue la educación a la comunidad mediante la prevención, la cual se llevó a cabo a partir de charlas educativas dictadas a los niños y padres de familia que acuden a la consulta de Pediatría.

Para llevar a cabo estas charlas se creó el Club de Nutrición Infantil, formado por un equipo multidisciplinario en las áreas de Pediatría, Nutrición, Psicología, Terapia Física, Enfermería, aprobado por la Dirección Médica y con la colaboración del Departamento de Publicidad del Hospital.
Los temas de las charlas estuvieron encaminados a promover los estilos de vida saludables y una adecuada alimentación.
Se diseñó un tríptico de prevención de sobrepeso y obesidad infantil, que se entregó como material educativo en cada charla, además de otros materiales que se realizaron de acuerdo con el tema de cada una de las charlas impartidas.
Finalmente, se verificó si las intervenciones educativas preventivas tuvieron algún impacto positivo en la población a la que fue dirigida, mediante la aplicación de un cuestionario validado antes de la intervención y después de esta.
Se realizaron en total siete charlas del Club de Nutrición Infantil, que fueron programadas de desde el mes de mayo hasta noviembre de 2018, de acuerdo con el cronograma establecido.
Debido a que el cuestionario se aplicó a niños de 4 a 7 años, se excluyeron del estudio a los lactantes menores y mayores, incluyéndose únicamente a los preescolares (n = 22), escolares (n = 61) y adolescentes (n = 18). En total se aplicaron 101 cuestionarios.
Se realizó el estudio para verificar la asistencia a las charlas y se pudo comprobar que de siete charlas realizadas, 54 pacientes acudieron a una sola charla (45.7%), 29 individuos asistieron a dos charlas (24.5%), 17 pacientes acudieron a tres charlas (14.4%), 15 sujetos asistieron a cuatro charlas (12.7%) y únicamente tres pacientes acudieron a cinco charlas del Club de Nutrición Infantil. No se logró una cobertura de asistencia al 100% de las charlas.

Conclusiones

Se realizaron en total siete charlas del Club de Nutrición Infantil, que fueron programadas desde el mes de mayo hasta noviembre del 2018, de acuerdo con el cronograma establecido y con un total de 155 asistencias. Sin embargo, fueron excluidos los lactantes menores y mayores, por lo que se incluyeron únicamente a los preescolares (n = 22), escolares (n = 61) y adolescentes (n = 18). En total se aplicaron 101 encuestas.

En la encuesta preintervención, el total de las personas encuestadas está de acuerdo en que las frutas y verduras son buenas para la salud por su contenido en fibras y antioxidantes. Asimismo, están de acuerdo en que es beneficioso para la salud consumir poca sal y azúcar; que el queso, el yogur y el quesillo aportan calcio para la salud de los dientes, y que es importante consumir pescado dos veces por semana.
Por otra parte, no hay uniformidad de criterios con respecto a si tomar once (merienda) es mejor que cenar, pero la mayoría de los encuestados (67%) manifestaron su desacuerdo respecto a que las grasas saturadas son saludables y hay que preferir su consumo. Igualmente, manifestaron su desacuerdo (62%) respecto de si da lo mismo beber bebidas, jugos o agua para mantenerse hidratado. Sin embargo, respecto del consumo de porotos, garbanzos, lentejas o arvejas, en reemplazo de la carne, esta mayoría está de acuerdo.
En relación con los hábitos de alimentación en la familia, la mayoría almuerzan juntos en casa (62%), pero ven televisión durante el tiempo de la comida (74%), lo cual está relacionado con la aplicación de normas de alimentación en el hogar.

En las encuestas preintervención y posintervención, el total de las personas entrevistadas realiza el desayuno, el almuerzo y la merienda en la casa y la madre es la persona encargada de realizar las compras de los alimentos. Sin embargo, la preparación de los alimentos es realizada, en su mayor parte, por las empleadas domésticas.
Respecto de la frecuencia en el consumo de alimentos en el último mes en que se aplicó la encuesta, se refleja un alto consumo de leche entera y no se registra para leche semidescremada ni descremada. Por ende, el consumo de yogur es de 1 a 3 veces por semana y no se consume el yogur light, como tampoco se consume el queso mantecoso ni el quesillo, a diferencia del queso fresco que se prefiere de 2 a 5 veces por semana.
La carne de pollo y la carne vacuna presentaron una alta frecuencia, a diferencia del pescado, que es consumido una vez por semana por la mayoría de las personas encuestadas. Los embutidos y las verduras también presentaron una alta frecuencia de consumo (2 a 3 veces por semana), en comparación con las frutas y las legumbres, que solo se consumen de 1 a 3 veces por semana.
Tanto las grasas, la mantequilla y la margarina, como los snacks salados y dulces y las bebidas y jugos con azúcar tienen un consumo alto entre los encuestados (3 a 5 veces por semana), como también las comidas preelaboradas.
En esta misma encuesta de preintervención, respecto de la alimentación del niño en el colegio y el hogar, la mayoría de los pacientes (60%) lleva dinero al colegio, mientras que el resto de los pacientes (40%) lleva colación desde su casa, incluyendo preferentemente snacks salados y bebidas azucaradas (25%) o, también, yogur o leche y snacks dulces (22.5%), mientras que una mínima cantidad de niños (15%) lleva frutas acompañadas de yogur o leche.
En las encuestas posintervención se reafirmó el concepto de que las frutas y verduras contienen fibras y antioxidantes que son buenos para la salud. Igualmente, hay una mayor proporción de personas que consideran que es mejor tomar once (merienda) que cenar en la noche, y se afirmaron conocimientos acerca del reemplazo de la carne por porotos, garbanzos, lentejas o arvejas en la dieta familiar.

Se logró establecer la importancia del mayor consumo de agua durante el día, a diferencia de las bebidas azucaradas que contienen mayor cantidad de azúcar, y, también, se reafirmó la importancia de consumir poca sal como beneficio para la salud, y de disminuir el consumo de grasas saturadas.

En relación con los hábitos de alimentación en la familia, se destacó la importancia de tomar el almuerzo juntos la mayor cantidad de veces que sea posible, evitar el tiempo dedicado a la televisión durante la hora del almuerzo, de manera de implementar normas de alimentación en casa y determinar la importancia de realizar las comidas principales en casa (desayuno, almuerzo y cena [merienda]).

Con respecto a la frecuencia de consumo de alimentos luego de la intervención educativa, se observó menor consumo de leche entera y aumento en el consumo de leche semidescremada; sin embargo, no se registró el consumo de leche descremada.
Hay un incremento en el consumo de queso fresco (de 3 a 5 veces por semana), mientras que el queso mantecoso y el quesillo no se registran en la dieta. Por otro lado, se verificó el consumo de yogur light en el 11% de las personas encuestadas y un incremento en la frecuencia de consumo de pescado luego de la intervención educativa. Sin embargo, el pollo, la carne vacuna y la carne de cerdo son los que presentaron una alta frecuencia de consumo durante la semana.
Posterior a la intervención educativa se registró mayor frecuencia de consumo en verduras, frutas y legumbres, y una disminución en la frecuencia de consumo de mantequilla, margarina y mayonesa. Igualmente, se observó una reducción en el consumo de snacks dulces y salados y de bebidas y jugos azucarados, y mayor consumo de jugos light. Disminuyó también la frecuencia de consumo de comidas preelaboradas y comidas rápidas preparadas.
Con respecto a la alimentación del niño en el colegio y el hogar luego de la intervención educativa, se verificó un aumento (19%) en aquellos que llevan colación al colegio; además, se incrementó el consumo de frutas y jugos naturales y yogur o leche, mientras que disminuyó el consumo de snacks dulces y salados y de bebidas azucaradas, a la vez que hubo mayor consumo de agua.

Recomendaciones

De acuerdo con el estudio realizado y con los resultados obtenidos se recomienda:
-Fomentar, en Atención Primaria, la detección precoz del sobrepeso y la obesidad infantil mediante la monitorización continua de los indicadores de crecimiento infantil.

-Incentivar el control prenatal adecuado y la detección temprana de madres con ganancia de peso excesiva y diabetes gestacional.

-Promocionar una adecuada alimentación complementaria en los lactantes a partir de los seis meses de vida, mediante charlas y talleres de nutrición, con la participación de los padres de familia.

-Aumentar el número de profesionales en las especialidades de Pediatría, Nutrición y Psicología con la finalidad de dar seguimiento continuo a los pacientes que lo requieran.

-Fomentar la actividad física en niñas, niños y adolescentes con la participación activa de los padres de familia.

-Promover que en las instituciones educativas se impartan materias relacionadas con la nutrición infantil, para que las niñas y los niños, desde etapas tempranas, adquieran conocimientos acerca de las complicaciones que puede producir una dieta inadecuada.

-Incentivar que las conductas saludables incorporadas en el niño sean sostenidas en el tiempo y apoyadas por sus familiares más cercanos, padres o tutores, para convertir los cambios de conducta en hábitos de vida, con el objetivo de mantener una modificación favorable y significativa en su salud actual y futura.


Bibliografía del artículo
1. OMS. 10 datos sobre la obesidad 2017. Disponible en: http://www.who.int/features/factiles/ obesity/es/.
2. Raimann X. Obesidad y sus complicaciones. Revista Médica Clínica Las Condes 22(1):20-26, 2011.
3. Ponce López ML, Garrido Martínez L, de la Torre C, Mendoza Abarca JE. Obesidad y complicaciones metabólicas en niños de la Delegación Iztapalapa, D.F. Vertientes 18(1):22-32, 2015.
4. Yeste D, Carrascosa A. Complicaciones metabólicas de la obesidad infantil. An Pediatr 75(2):135.e1-135.e9, 2011.
5. Freire WB, Ramírez Luzuriaga MJ, Belmont P, Mendieta MJ, Silva Jaramillo MK, Romero N, et al. Tomo I: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de la población ecuatoriana de cero a 59 años. ENSANUT-ECU 2012. Ministerio de Salud Pública/Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. Quito-Ecuador; 2014.
6. Díaz C, Briones M, Matos Y. Prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil. Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, Quevedo 2015.
Disponible en: https://revistas.pucese.edu.ec/hallazgos21/article/view/276.
7. Lera L, Salinas J, Fretes G, Vio F. Validación de un instrumento para evaluar prácticas alimentarias en familias chilenas de escolares de 4 a 7 años. Nutrición Hospitalaria 28(6):1961-1970, 2013.
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