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CARACTERISTICAS Y MANEJO DEL SINDROME DE VEJIGA DOLOROSA Y CISTITIS INTERSTICIAL (SVD/CI)

Se describe la clínica y opciones de tratamiento en SVD/CI

Fitzroy, Australia


La autora expone el concepto de vejiga dolorosa y cistitis intersticial como una misma entidad, y comenta los tratamientos efectivos actuales, así como las perspectivas para el futuro.

 Fuente científica:  Best Practice & Research Clinical Obstetrics & Gynaecology 19(6):843-859 aSNC

 Autores:  Rosamilia A

 Palabras clave:  sindrome de vejiga dolorosa, cistitis intersticial, amitriptilina, intravesical, cistoscopía

 Key Words:  painful bladder syndrome, interstitial cystitis, amitriptyline, intravesical, cystoscopy

flecha azul.gif (828 bytes) Institución principal:  Urogynaecologist, Monash Medical Centre
flecha azul.gif (828 bytes) Correspondencia:  A Rosamilia, Urogynaecologist, Monash Medical Centre, 3065, Fitzroy Australia
flecha azul.gif (828 bytes) Los autores no manifiestan conflicto de intereses


El síndrome de vejiga dolorosa (SVD) es un conjunto de síntomas urinarios de presentación crónica, sin causa aparente, mientras que el término “cistitis intersticial” (CI) se utiliza cuando el cuadro de dolor vesical se asocia con cambios cistoscópicos. En la actualidad, el consenso es que ambos nombres se utilicen en forma indistinta para referirse a esta patología (SVD/CI), definida por la Sociedad Internacional de la Continencia como la presencia de dolor suprapúbico relacionado con el llenado vesical, acompañado de otros síntomas, como aumento de la frecuencia miccional diurna y nocturna, en ausencia de infección urinaria, u otra patología evidente. La autora comenta que existen cuestionarios validados específicos para esta enfermedad, que deberían facilitar su evaluación y seguimiento; asimismo, considera que los resultados de numerosos ensayos clínicos aleatorizados en curso, permitirán a los clínicos tomar sus decisiones terapéuticas basados en evidencias. Existen controversias acerca de la SVD/CI, cuyo diagnóstico es por exclusión, luego de descartar todas las patologías capaces de provocar los síntomas. La etiología hasta el momento es desconocida, pero los hallazgos de las biopsias avalan las teorías que sostienen que en esta entidad, existen interacciones entre los sistemas inflamatorios, neuronales y endócrinos. Los estudios incluyen el llenado de un diario urinario, estudio microscópico y cultivo de orina, y usualmente una cistoscopía; en ciertos casos pueden solicitarse otras pruebas, como citología urinaria, estudio urodinámico, diagnóstico por imágenes, e incluso biopsia de vejiga por laparoscopía. Los síntomas predominantes son frecuencia y urgencia miccional, en más del 90% de las pacientes, y dolor pelviano en alrededor del 70% de los casos, además de dispareunia con menor frecuencia. La cistoscopia puede mostrar úlceras de Hunner, fisuras, y glomerulaciones, que son hemorragias petequiales, frecuentemente sangrantes, además de disminución en la capacidad vesical cistoscópica; sin embargo, estos signos no son específicos, y no existe correlación clara con la severidad de los síntomas. Otro estudio es la prueba de sensibilidad al potasio (PSP), que consiste en la instilación intravesical de agua destilada y en forma sucesiva, solución de cloruro de potasio; luego se evalúa la respuesta en términos de urgencia urinaria o dolor, y la prueba se considera positiva cuando los síntomas son más intensos con el potasio; sin embargo, aunque esta prueba se ha popularizado en EE.UU. por su bajo costo, es poco específica para SVD/CI. El manejo incluye información y orientación hacia estrategias de autoayuda; una vez realizado el diagnóstico, se debe explicar que se trata de una entidad no progresiva, no maligna, y con numerosas opciones de tratamiento, que incluyen la conducta expectante. Entre las posibilidades terapéuticas, las evidencias surgidas de ensayos controlados aleatorizados, avalan la utilización de amitriptilina y pentosanpolisulfato de sodio (PPS) por vía oral, con nivel B de recomendación; mientras que por vía intravesical el uso del dimetilsulfóxido (DMSO), también con grado B de recomendación, ha demostrado ser eficaz. Hay además numerosas posibilidades de tratamiento disponibles, como analgésicos, antiinflamatorios, fisioterapia, que incluye biofeedback y electroestimulación; así como otras terapias por vía oral o intravesical, y opciones quirúrgicas, como la neuromodulación sacra, cistoplastía con cistectomía subtrigonal, o sin ella, entre otras. Aunque estas alternativas son bastante utilizadas, no están avaladas por las evidencias disponibles, y requieren ser bien evaluadas. Las altenativas en estudio incluyen la identificación de un biomarcador urinario, el factor antiproliferativo, que sería producido por las células uroteliales en pacientes con CI, del cual se espera que resulte útil en el seguimiento clínico de esta patología. En cuanto a las perspectivas de nuevos tratamientos, se propone el uso de neuromodulación sacra, y la utilización de toxina botulínica por vía intravesical; no obstante, la autora expresa que a la par de estos avances, deben evaluarse en forma rigurosa los tratamientos actuales y los nuevos, ya que de esa manera se podrán tomar decisiones bien informadas sobre el manejo de estos pacientes.
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