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Los diminutos movimientos oculares que permiten la visión de símbolos y objetos distantes
Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) Rochester, EE.UU. 02 Diciembre, 2021

Los movimientos oculares de fijación son tan minúsculos que los humanos ni siquiera somos conscientes de ellos. Sin embargo, juegan un papel importante en nuestra capacidad para ver letras, números y objetos a distancia.

Los movimientos sacádicos afectan la región de alta resolución de la retina (fovéola) de una manera no uniforme y provocan cambios más grandes y rápidos en su mismo centro, una zona con mayor sensibilidad.

Los movimientos oculares rápidos (movimientos sacádicos) permiten una mayor agudeza en la visión al redirigir la fovéola. Sin embargo, al hacerlo barren la imagen de los receptores y reducen de forma transitoria la percepción visual, fenómeno conocido como supresión sacádica.

Los avances recientes en el control de visualización dependiente de la mirada, quedan reflejados en la investigación publicada por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences1.

Pese al reducido tamaño de la fovéola, permite apreciar los detalles finos y realizar tareas cotidianas, como buscar a un amigo entre una multitud o leer señales de tráfico distantes mientras se conduce.

Debido a que la región es tan pequeña, es necesario cambiar constantemente nuestra mirada para permitir que la fovéola obtenga una visión amplia, similar al giro de un telescopio cuando pretende obtener una vista completa de la escena bajo observación. 
 
A diferencia del telescopio, nuestros ojos realizan por sí mismos la mayoría de estos cambios de mirada, especialmente los más pequeños, a menudo por debajo de nuestra conciencia.

Los cambios de mirada son fundamentales para la visión. Al respecto, dice la Dra. Intoy J., una de las autoras del trabajo:
"lo bien que vemos en un momento dado está estrechamente relacionado con el cómo y cuándo cambiamos nuestra mirada".

El artículo releva de forma sistemática el curso temporal perisacádico de la sensibilidad a través de la fovéola para mostrar que la sensibilidad al contraste no es uniforme en esta región y que tanto el alcance como la dinámica de la supresión sacádica varían dentro de la fovéola.

Si bien la retina recopila información de un campo de visión amplio, sólo una fracción minúscula (menos del 0,01 %) se examina con alta resolución.
Esta es el área cubierta por la fovéola, la región desprovista de bastones y capilares, donde los conos están más densamente agrupados.

Debido a esta organización, los movimientos sacádicos son necesarios para guiar la mirada hacia los objetos de interés, configurando la imagen a través de la retina cada pocos cientos de milisegundos.
Las transiciones repentinas de la visión no afectan el sistema visual y este integra a la perfección las fijaciones en una representación estable de la escena en observación.

Las microsacadas (movimientos oculares tan pequeños que el estímulo atendido permanece dentro de la fovéola) son las sacádicas más frecuentes cuando se lee letra pequeña, examina un rostro distante o enhebra una aguja, tareas en las que cambian la línea de visión con sorprendente precisión.

Los autores del informe, pertenecientes a las universidades de Rochester y Boston, registraron microsacadas en 8 observadores que en programas animados de computadora buscaban ´pulgas´ saltando en una ´zona con pelos´. Las personas analizadas eran 6 mujeres y 2 hombres con rango de edad de 23 a 33 años.

Por sus diminutas amplitudes, las microsacadas plantean desafíos específicos a los mecanismos considerados responsables de la supresión sacádica.
Estos movimientos producen imágenes pre y postsacádicas superpuestas dentro de la fovéola, que parecen proporcionar poco enmascaramiento en la estimulación visual.

Los resultados del estudio muestran que las microsacadas se acompañan con una elevación de los umbrales visuales en el centro de la mirada; comienza antes del inicio del movimiento, pero se disipa muy rápidamente cuando termina la sacádica.

El alcance y la dinámica de esta supresión varían con la excentricidad a través de la fovéola, de modo que se produce una modulación más fuerte en la región central, donde la visión se mejora.

Al referirse a la experiencia la Dra. Intoy comenta:
"Observamos que las microsacadas van acompañadas de breves períodos de supresión visual durante los cuales somos ciegos.
"Esta breve pérdida de visión ocurre de modo que no vemos la imagen cambiante del mundo en ocasión del movimiento de nuestros ojos.
"Al suprimir la percepción durante los movimientos sacádicos, nuestro sistema visual es capaz de crear una percepción estable".


1- Proceedings of the National Academy of Sciences

Fast and nonuniform dynamics of perisaccadic vision in the central fovea
Intoy J, Mostofi N y Rucci M
14 Septiembre, 2021
DOI: https://doi.org/10.1073/pnas.2101259118

 

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