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La inminente nueva vacuna argentina enfrentará las variantes del SARS-Cov-2 que predominan en el país y América Latina
Agencia Télam Ciudad de Buenos Aires, Argentina 05 Agosto, 2022

La producción local de vacunas permite su adecuación actual y futura a las variantes que circulen en América Latina y el Caribe.
Si bien es posible importar vacunas extranjeras, la capacidad de producirlas en el país otorga independencia, sustituye importaciones y genera divisas.

La primera vacuna argentina contra la Covid-19, ARVAC Cecilia Grierson, se gestó en el laboratorio de Inmunología de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) dirigido por Juliana Cassataro, doctora en inmunología.
La entrevista de Gabriela Ensick  a Juliana Cassataro, publicada por la agencia argentina Télam, relata detalles del proyecto encarado en conjunto con profesionales del laboratorio y la Fundación Pablo Cassará,
La vacuna nacional obtuvo  en marzo de 2022 la aprobación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) de la Argentina para comenzar la fase I de ensayos en humanos, verdadero hito de la ciencia local.

Alcances innvovadores
La vacuna de segunda generación para la Covid-19 no incluye la secuencia del virus original SARS-Cov-2 por haber sido actualizada con una nueva variante.
Fue diseñada además como refuerzo para personas inmunizadas en condiciones de adaptarse a las variantes de circulación local y regional.

La plataforma de su desarrollo se basa en tecnología
de proteínas recombinantes con capacidad instalada en la región por ser la misma utilizada para producir vacunas de hepatitis B o de HPV desde hace décadas.


La vacuna hoy
Durante todo 2021 la planta del laboratorio Cassará permitió llevar a cabo el desarrollo farmacéutico y la totalidad de los ensayos con la vacuna.
En diciembre de 2021 se presentaron los resultados preclínicos en el ANMAT y en marzo último obtuvieron la aprobación para empezar la fase I de ensayos clínicos.
El prototipo de la vacuna de refuerzo con cambio de variante está siendo probada en 80 personas vacunadas.

Próximos pasos y disponibilidad
La vacuna, que puede mantenerse estable en heladera común por al menos 6 meses, atraviesa en la actualidad las últimas instancias de la fase 1 de ensayos clínicos de seguridad, razón por la cual dentro de los próximos tres meses ingresará a las fases 2 y 3 que miden la respuesta inmune en mayor cantidad de voluntarios.

En la medida que los resultados de las fases venideras correspondan con los anhelados, se solicitará su registro en la ANMAT para que esté disponible a fines del corriente año o comienzos de 2023.

Cassarato declara en la entrevista que si bien es posible importar vacunas extranjeras, la capacidad de producirlas en el país otorga independencia, sustituye importaciones y genera divisas.
La producción local permite su adecuación a las variantes del virus original circulantes en América Latina y el Caribe.
Al respecto, aclara: "si aparece una variante del coronavirus que escapa a la respuesta inmune, en tres meses podemos desarrollar una vacuna" que la abarque, sin necesidad de aguardar arribo alguno del exterior.
Además, a nivel tecnológico, el desarrollo vacunal permite disponer de la plataforma para enfrentar futuras pandemias y virus.

Trabajo mancomunado
El equipo que lidera Cassataro está conformado por las y los investigadores Karina Pasquevich, Lorena Coria, Diego Álvarez y Eliana Castro, y las y los becarios Lucas Saposnik, Celeste Pueblas, Laura Bruno, Agostina Demaria y Mayra Ríos Medrano. “Somos un grupo y estamos juntos a la par”, dice la investigadora.

Ante la observación sobre la mayoría femenina, Cassataro remarca: “En ciencias de la vida es habitual que haya más mujeres; lo que en realidad llama la atención es que una de ellas esté al frente. Si fuera varón, no me preguntarían por qué hay más mujeres en mi equipo”.