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La artrosis de rodilla incentiva la investigación de terapias regenerativas con células derivadas del tejido adiposo
World Journal of Stem Cells; Cambridge, Reino Unido, 13 Mayo 2024

El tratamiento de la artrosis de rodilla requiere distinguir entre las células mesenquimáticas del estroma derivadas del tejido adiposo (CEA), la fracción vascular estromal (FVE) y el tejido adiposo microfragmentado (TAMF) para mejorar la calidad de los datos sobre estas terapias. 
Es probable que los distintos modos de preparación, composición celular y propiedades físicas influyan en su función regenerativa.

Temas principales: artrosis de rodilla, células estromales mesenquimales, tejido adiposo, fracción vascular estromal, tejido adiposo microfragmentado

El editorial de la revista World Journal of Stem Cells * analiza la eficacia de la reparación con TAMF en el contexto de las evidencias disponibles sobre las terapias regenerativas para la artrosis de rodilla y analiza comparativamente los tratamientos con CEA y FVE.

Detalles de la enfermedad
La artrosis de rodilla es una enfermedad articular degenerativa que en todo el mundo produce morbilidad significativa. La actual falta de terapias modificadoras de la enfermedad y los tratamientos no quirúrgicos brindan un alivio sintomático temporario. 

La escasa capacidad de cicatrización intrínseca del cartílago hialino hace que el tratamiento definitivo de esta afección requiera, en última instancia, el reemplazo articular.

La FVE se produce mediante digestión enzimática del tejido adiposo y contiene una mezcla heterogénea de CEA, pericitos, células inmunitarias, fibroblastos, eritrocitos y células endoteliales. 

El TAMF es otra técnica relativamente novedosa que ha demostrado su seguridad y eficacia en el tratamiento de la artrosis de rodilla. Este último implica la ruptura del tejido adiposo y contiene una población celular igualmente heterogénea. 

A diferencia de la FVE, la falta de digestión enzimática mantiene intacta la matriz extracelular (MEC), que es más parecida a la que se encuentra in vivo.

Un estudio aleatorizado reciente investigó la eficacia del TAMF aplicado junto con cirugía artroscópica para el tratamiento de la artrosis de rodilla leve y moderada. Los autores revisaron los resultados y analizaron comparativamente los tratamientos con CEA y FVE.

Fisiopatología de la artrosis
La artrosis tiene una etiología multifactorial que incluye el daño mecánico que da lugar a inflamación y remodelado de toda la articulación. En condiciones fisiológicas, los condrocitos generan una MEC densa constituida por agua, colágeno de tipo II, glucosaminoglucanos (GAG) y proteoglucanos, que confieren las propiedades amortiguadoras y deslizantes del cartílago hialino.
La MEC desempeña un papel recíproco en el mantenimiento de la homeostasia de los condrocitos y la estabilidad fenotípica. Por lo tanto, la pérdida de integridad del cartílago tiene efectos perjudiciales sobre los condrocitos, que a su vez no pueden preservar una MEC saludable, lo que da lugar a la degeneración progresiva del tejido cartilaginoso.

La proximidad del cartílago articular al hueso subcondral subyacente y sus interacciones recíprocas son importantes para comprender la patogenia de la artrosis.
La alteración de la transmisión de cargas entre el cartílago y el hueso subyacente conduce a una remodelación ósea patológica, que se asocia al engrosamiento del hueso cortical subcondral y al adelgazamiento del hueso esponjoso más profundo, cambios que preceden a la degradación cartilaginosa.

Asimismo, la interacción bioquímica entre las células del hueso subcondral y el cartílago suprayacente es importante para el proceso de la enfermedad. Es probable que factores solubles que pasan del hueso al cartílago articular y viceversa induzcan cambios patológicos en la artrosis.

Las terapias derivadas del tejido adiposo
Una serie de estudios clínicos heterogéneos que han utilizado diferentes terapias derivadas del tejido adiposo ha puesto de manifiesto el creciente interés por aprovechar sus propiedades reparadoras para la regeneración del cartílago. No obstante, debido a las diferencias en la preparación, la composición y las propiedades físicas de las distintas modalidades terapéuticas, los autores advierten la incoveniencia de confundirlas y proponen conocer su potencial terapéutico.

Las CEA han ganado popularidad con respecto a otros métodos más tradicionales que utilizan células derivadas de la médula ósea por la facilidad de su aislamiento y su elevada capacidad proliferativa. 

En una revisión sistemática reciente, los autores hallaron que las CEA aisladas son un tratamiento seguro y efectivo para los defectos cartilaginosos focales de la rodilla con riesgo de progresar a artrosis. Estas células resultaron promisorias para el tratamiento de la artrosis establecida y fueron superiores a las obtenidas de la médula ósea.

En el TAMF hay ruptura del tejido adiposo, pero al mismo tiempo se mantiene su composición mediante una técnica de disrupción mecánica. Su ventaja es que conserva una MEC adiposa que podría mejorar la fijación y la retención de las células implantadas en el sitio de administración.

Un estudio aleatorizado reciente informó los resultados  de la administración intraarticular de TAMF junto con otros tratamientos artroscópicos y los compararon con los obtenidos en un grupo de control en pacientes con artrosis de rodilla leve a moderada que no habían respondido al tratamiento sintomático.

La observación de mejorías significativas en las imágenes de resonancia magnética del grupo tratado con TAMF y las discrepancias entre los resultados de los estudios de imágenes y clínicos no fueron relevantes al cabo de 24 meses de seguimiento. 
Es alentadora la capacidad de ofrecer un tratamiento mínimamente invasivo que proporcione una mejoría funcional sostenida a los dos años de seguimiento.

Los autores opinan que será importante disponer de más datos de seguimiento para determinar la durabilidad de la reparación del cartílago mediante TAMF y su correlación con los signos de cicatrización observados en las imágenes.

Propiedades de las diferentes terapias
Los autores señalan la importancia de tener en cuenta cómo funcionan la FVE y el TAMF en condición de tratamientos diferentes a las CEA aisladas.
Las células estromales no cultivadas (p0) constituyen una población celular más heterogénea, mientras que los pases de cultivo seleccionan las CEA adherentes. Estas últimas pueden experimentar alteraciones genéticas, según las condiciones de cultivo, que podrían alterar su comportamiento in vivo. 

Como la función de las CEA se basa en mecanismos inmunorreguladores y de señalización bidireccional con las células nativas, cabe esperar que su administración en un nicho adiposo compuesto por diversos tipos de células, incluidas las inmunitarias, repercuta en su función terapéutica. 

Otros investigadores evaluaron las diferencias en los patrones de migración celular entre CEA, FVE y TAMF en un modelo de artrosis de rodilla en conejos. Los dos primeros tipos de células exhibieron mayor trofismo por la membrana sinovial y los meniscos que por el cartílago. Por el contrario, el TAMF exhibió mayor afinidad por este último. 

Los autores sugirieron que, en esta modalidad terapéutica, la red de colágeno permitió una mayor supervivencia de las células incluidas en el entorno hipóxico del cartílago con artrosis  y protección frente a las enzimas líticas.

Conclusión del trabajo
Para dilucidar qué terapia derivada del tejido adiposo es superior para la regeneración del cartílago, se necesitan estudios aleatorizados que comparen las terapias que utilizan CEA, FVE y TAMF para determinar el enfoque terapéutico óptimo y la durabilidad de la reparación del cartílago.

* World Journal of Stem Cells
Adipose-derived regenerative therapies for the treatment of knee osteoarthritis
Epanomeritakis IE, Khan WS
26 de Abril 2024
DOI: 10.4252/wjsc.v16.i4.324