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El sedentarismo nocturno interrumpido con actividad física mejora el control de la glucemia
Diabetes, Obesity and Metabolism; Dunedin, Nueva Zelanda, 5 Junio 2024

La glucemia posprandial puede mejorar mediante la introducción de ejercicios sencillos de resistencia en horarios vespertinos con resultados beneficiosos para las personas que consumen comidas hipercalóricas, experimentan disminución de la sensibilidad a la insulina y permanecen sentadas durante extensos períodos de la tarde.

El trabajo publicado en Diabetes, Obesity and Metabolism * compara los efectos sobre los niveles intersticiales de glucosa en las 48 horas siguientes tras 4 horas en posición sedente (PS) y de interrupciones regulares con ejercicios de resistencia en un grupo de adultos sanos. Los autores evaluaron la duración de los efectos inducidos por éstos sobre el control de la glucemia y su variabilidad. 

El trabajo seleccionado por la Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC), analiza los comportamientos sedentarios arraigados en los estilos de vida contemporáneos motivados por los cambios en las opciones de transporte, necesidades profesionales, diseño de las construcciones y prevalencia del ocio digital; la suma de estos, y otros factores, promueven el sedentarismo y reducen la actividad.

Las evidencias suministradas por ensayos citados en el artículo indican que la acumulación del sedentarismo en períodos prolongados e ininterrumpidos aumenta el riesgo de desarrollar diabetes, enfermedades cardiovasculares y de mortalidad por todas las causas.

Numerosos trabajos demostraron que las personas retiradas o jubiladas, los adultos con diabetes de tipo 2 e incluso los trabajadores de oficinas, acumulan los períodos más prolongados de permanencia ininterrumpida en posición sedente al atardecer, momento en el que también disminuye la sensibilidad a la insulina y, por lo general, coincide con la ingesta con la mayor ingesta del día.
La combinación de factores hace que el atardecer sea un período de alto riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiometabólicas.

En un trabajo anterior, los autores informaron disminuciones de la glucosa plasmática posprandial y de insulina tras la realización de ejercicios de resistencia vespertinos luego de compararlas con la permanencia en posición sedente, pero describían que el efecto no se mantenía durante el período nocturno.

Conocer la duración de los efectos inducidos por esta actividad sobre el control de la glucemia y su variabilidad es importante tanto para el desarrollo de intervenciones futuras como para la elaboración de mensajes tendientes a desalentar el sedentarismo.

Población, diseño y métodos
Los participantes del estudio cruzado y aleatorizado, completaron dos intervenciones de 4 horas de duración que se iniciaron a las 17:00 horas:
1) Permanencia en PS: Los sujetos debían permanecer sentados durante toda la sesión experimental. Podían mirar televisión, leer o trabajar con un dispositivo portátil. Sólo estaba permitido ir al baño y
2) Las mismas actividades interrumpidas por pausas de 3 minutos de duración con ejercicios de resistencia (ER) , cada 30 minutos, consistentes en ponerse de pie y sentarse, elevaciones de las pantorrillas y de rodillas en posición erguida y extensiones de caderas con las piernas rectas.
Durante la intervención se realizó un monitoreo continuo de la glucosa hasta 48 horas después.

Resultados del ensayo
Veintiocho adultos (20 mujeres, media de edad 25,5 ± 5,6 años, índice de masa corporal medio 29,2 ± 6,9 kg/m2) suministraron los datos para el análisis.
Durante el período de intervención, los ejercicios de resistencia disminuyeron la media de la concentración intersticial de glucosa un 8,3% en comparación con la permanencia en PS.

Las mediciones de la variabilidad de la glucemia no fueron significativamente diferentes durante la intervención. Los autores no observaron diferencias relevantes en los niveles medios de glucosa durante el primer período nocturno y las 24 horas posteriores a la intervención.

En comparación con la PS, las actividades de resistencia aumentaron la acción global continua neta de la glucosa 1 hora después de la intervención y su desviación estándar un 22% en el primer período nocturno y un 10% y un 15% en las 24 horas posteriores, respectivamente.

Durante el segundo período nocturno no se observaron diferencias significativas en el control de la glucemia ni en su variabilidad. 

Comentarios y conclusiones
Para los autores, los resultados de su estudio refuerzan las evidencias disponibles que indican que los PER mejoran el control de la glucemia cuando se realizan durante el día y al atardecer, según se informó en diversas poblaciones, con mediciones en sangre venosa y de líquido intersticial.

Aunque la respuesta de la concentración intersticial de glucosa permaneció en niveles más bajos después de completar los ejercicios de resistencia hasta las 9:00 horas del día siguiente, la magnitud de la diferencia durante el período nocturno fue pequeña y no alcanzó significación estadística. 

La declinación aguda y rápida de las concentraciones medias de glucosa después de la PS comparada con las mediciones obtenidas tras la intervención con actividades de resistencia podría explicar en parte, la ausencia de una reducción significativa de las concentraciones medias de glucosa durante las 24 horas posteriores.

La posible disminución ppodría deberse al resultado de la realización de actividades cotidianas tras un período prolongado de inactividad, lo que aumentaría la captación de glucosa mediada por las contracciones musculares. 

Los autores concluyen que las disminuciones de las concentraciones de glucosa en los períodos considerados después de completar la intervención con ER fueron pequeñas y no significativas. Sin embargo aclaran que la interrupción de los períodos prolongados en posición sedente al atardecer con ejercicios de resistencia sencillos mejoró la glucemia posprandial en un entorno experimental de 4 horas de duración.

El atardecer es un momento en el que se produce simultáneamente una ingesta calórica elevada, disminución de la sensibilidad a la insulina y periodos prolongados de sedentarismo, por lo que las poblaciones que adoptan este tipo de comportamiento podrían beneficiarse de la incorporación de interrupciones de sus actividades sedentarias en estos horarios.

El artículo recomienda investigar más profundamente no solo el impacto  sobre el control de la glucemia de las diferentes duraciones de la inactividad en posición sedente y la actividad física ulterior sino también la influencia de la hora del día y la duración de las pausas con actividad para determinar si es posible mejorar la magnitud del efecto y su duración. 



* Diabetes, Obesity and Metabolism
Improved glycaemic control induced by evening activity breaks does not persist overnight amongst healthy adults: A randomized crossover trial
Gale JT, Haszard JJ, Peddie MC
4 de abril, 2024
doi:10.1111/dom.15589