Conceptos Categóricos

ASPECTOS NEGATIVOS DE LA INVESTIGACIÓN APRESURADA EN TIEMPOS DE PANDEMIA

ASPECTOS NEGATIVOS DE LA INVESTIGACIÓN APRESURADA EN TIEMPOS DE PANDEMIA


Belmont, Australia
Como consecuencia de la pandemia se observa una vorágine de investigación global, con consecuencias mixtas. En este artículo se mencionan los inconvenientes de la realización de estudios con deficiencias metodológicas. El desperdicio en la investigación que existe no es nuevo, pero se vio exacerbado por la prisa en la investigación inspirada por la pandemia.

BMJ 369(1847):1-2

Autores:
Glasziou PP

Institución/es participante/s en la investigación:
Bond University

Título original:
Waste in Covid-19 Research

Título en castellano:
Derroche en la Investigación de COVID-19. Un Diluvio de Investigación de Baja Calidad Sabotea una Respuesta Efectiva Basada en la Evidencia

Extensión del  Resumen-SIIC en castellano:
2.14 páginas impresas en papel A4
Introducción
El mundo de la investigación médica responde a la pandemia COVID-19 a una velocidad impresionante. Hubo una vorágine de investigación global, con consecuencias mixtas. Los aspectos positivos incluyen mayor provisión de acceso libre a los estudios de COVID-19, mayor colaboración, aprobaciones aceleradas de gobierno y ética de nuevos estudios clínicos y una utilización más amplia de las preimpresiones. Pero se evidenciaron muchos inconvenientes. Antes de la pandemia, hasta el 85% de la investigación se desperdiciaba debido a preguntas de investigación mal planteadas, deficiencias en el diseño del estudio, ineficacia de la regulación y la conducta y a resultados mal comunicados o sin comunicar. Muchos de estos problemas se amplifican en la investigación de COVID-19, con presiones de tiempo y una infraestructura de investigación inadecuada, que también contribuye.  

Estudios
Desde el comienzo de la pandemia se registró un número extraordinario de ensayos sobre COVID-19. El ClinicalTrials.gov de la National Library of Medicine enumera 1087 estudios sobre COVID-19, y aunque algunos proporcionarán información útil, muchos son demasiado pequeños y están mal diseñados para ser útiles, con aumento de la confusión respecto a tema. Como ejemplo, de los 145 ensayos registrados de hidroxicloroquina, 32 tienen un tamaño de muestra planificado de 100 o menos, 10 no tienen grupo de control y 12 son comparativos pero no aleatorios. Los criterios de valoración varían ampliamente, y sólo 50 parecen ser multicéntricas. Sorprendentemente, sólo uno proporciona un protocolo, e incluso los detalles limitados brindados ponen de manifiesto un cambio injustificado en los resultados. El desequilibrio en los temas investigados en los estudios es preocupante, en particular la escasez de ensayos sobre intervenciones no farmacológicas. A pesar que estas intervenciones constituyen el pilar de la mitigación actual, sólo se encontraron dos ensayos sobre máscaras en ClinicalTrials.gov y ninguno que examinara el distanciamiento social, el efecto o la adherencia a la cuarentena, la higiene de las manos u otras intervenciones no farmacológicas. Los fondos destinados a la investigación sobre COVID-19 reflejan este desequilibrio lamentable. En una búsqueda en una base de datos no se encontró casi ninguna investigación primaria sobre los efectos de las intervenciones no farmacológicas, en comparación con cientos de proyectos de intervención farmacológica por un valor de al menos 67 millones de euros.  

Pre-impresiones
Las preimpresiones proporcionaron un valioso acceso inmediato a los resultados del estudio. Las publicaciones en MedRxiv se incrementaron en más del 400%, mientras que las vistas y descargas se multiplicaron por 100. Sin embargo, muchas preimpresiones están mal informadas. En una revisión sistemática realizada por los autores sobre la proporción de casos asintomáticos de COVID-19, se encontró que el marco de muestreo de la mayoría de los estudios no estaba claro, no se documentaron los casos perdidos y no se definió "asintomático". También se detectaron falta de coincidencias entre el texto y las tablas. Muchos de estos problemas podrían corregirse antes de la publicación definitiva, que no siempre ocurre, pero los informes deficientes complican la evaluación. El acceso a las preimpresiones también dio lugar a una difusión irresponsable, debido a que los estudios defectuosos son recogidos por los medios. La preimpresión del primer estudio sobre hidroxicloroquina, del 20 de marzo de 2020, fue un ensayo no aleatorio de 46 pacientes con análisis inapropiados, y fue citado 520 veces, mientras que otro ensayo aleatorio más grande, publicado en MedRxiv el 14 de abril que no mostró beneficios, recibió mucha menos interés. La atención desequilibrada de los medios al primer estudio desencadenó una ola de lo que probablemente sea una investigación innecesaria o mal dirigida; desde el 20 de marzo se registraron 135 estudios sobre hidroxicloroquina en ClinicalTrials.gov.  

Duplicación de Investigaciones
Algunas repeticiones de estudios son importantes, pero la duplicación innecesaria es un desperdicio. El gran número de ensayos registrados que evalúan la hidroxicloroquina es una ilustración, pero también se producen desperdicios en otros tipos de investigación. Al menos cinco revisiones sistemáticas de máscaras faciales para personas en la comunidad ocurrieron en paralelo. La infraestructura existente destinada a investigación como para permitir la colaboración y la comunicación es extremadamente limitada, con grietas del sistema que se hacen más evidentes por el ritmo y el volumen de la investigación sobre COVID-19. No existen registros para la mayoría de los tipos de estudio. Cuando se da una necesidad a nivel mundial para investigar una enfermedad, sería fundamental la existencia de un portal centralizado y accesible de toda la investigación en curso, por ejemplo, organizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Varias colaboraciones en investigación importantes están comprometidas con el estudio sobre el virus. Quizás lo más notable es que la Coalition for Epidemic Preparedness Innovations (CEPI), que ya contaba con mecanismos de financiación y coordinación para las vacunas, prepara y prueba ocho vacunas candidatas en paralelo. Del mismo modo, la infraestructura de ensayos multicéntricos del Reino Unido autorizó el RECOVERY trial, sobre cuatro tratamientos del COVID-19; reclutó a más de 9000 pacientes de 173 centros en menos de dos meses. Pero los ejemplos de este tipo son escasos, y falta la coordinación de muchas áreas importantes de la investigación pandémica. Debido a las dificultades en la obtención de la vacuna, ya sea porque ser ineficaz, parcialmente efectiva o se demore, es muy necesario una lianza similar al CEPI que pueda coordinar y apoyar la investigación desatendida en intervenciones no farmacológicas, como el distanciamiento, la higiene de manos, máscaras, rastreo, y modificaciones ambientales, que hasta ahora fueron el único medio efectivo de control. El desperdicio masivo en la investigación que existe no es nuevo, pero se vio exacerbado por la prisa en la investigación  inspirada por la pandemia. Si bien la mala calidad de la investigación de COVID-19 requiere atención inmediata, otros problemas deben abordarse a largo plazo, y ciertamente antes de la próxima pandemia.
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