Conceptos Categóricos

EFECTOS DEL TRATAMIENTO CON AZITROMICINA EN PACIENTES CON COVID-19 LEVE A MODERADA

EFECTOS DEL TRATAMIENTO CON AZITROMICINA EN PACIENTES CON COVID-19 LEVE A MODERADA


Oxford, Reino Unido
En el presente estudio abierto y aleatorizado, con pacientes con enfermedad por coronavirus 2019 leve a moderada sin necesidad de internación, el agregado de azitromicina a los cuidados habituales no redujo el riesgo de internación o de mortalidad. Por lo tanto, los hallazgos no avalan el uso de azitromicina en pacientes con COVID-19.

The Lancet Respiratory Medicine 1-11

Autores:
Hinks TSC

Institución/es participante/s en la investigación:
Oxford University

Título original:
Azithromycin Versus Standard Care in Patients with Mild-to-moderate COVID-19 (ATOMIC2): an Open-label, Randomised Trial

Título en castellano:
Azitromicina respecto de Cuidados Habituales en Pacientes con COVID-19 Leve a Moderada (ATOMIC2): Estudio Aleatorizado Abierto

Extensión del  Resumen-SIIC en castellano:
1.9 páginas impresas en papel A4
Introducción
La azitromicina es un antibiótico macrólido sintético que se utiliza por vía oral; se asocia con propiedades antibacterianas, antiinflamatorias y antivirales. Los primeros estudios realizados durante la pandemia de enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19 por su sigla en inglés) sugirieron que este antibiótico podría ser útil para el tratamiento de estos enfermos. De hecho, los antibióticos macrólidos en general y la azitromicina en particular han sido utilizados para el tratamiento de otras infecciones, incluida la infección por coronavirus del síndrome respiratorio de Medio Oriente (MERS-CoV por su sigla en inglés). Sin embargo, no se dispone de evidencia para el uso de azitromicina en enfermedades por coronavirus, a partir de estudios clínicos controlados. La azitromicina es un antibiótico no costoso, seguro y ampliamente disponible, motivos por los cuales ha sido muy utilizado en el contexto de la pandemia de COVID-19. In vitro, azitromicina se asocia con un amplio espectro de actividad antiviral, con efectos contra rinovirus humanos, enterovirus, virus del Zika, virus del Ébola, coronavirus del síndrome respiratorio agudo grave (Severe Acute Respiratory Syndrome [SARS]-CoV) y SARS-CoV-2. En estos estudios, la azitromicina redujo la replicación viral cuando se la utilizó de manera aislada o en combinación con hidroxicloroquina.  En un programa de distribución masiva, este antibiótico también se asoció con reducción de la carga viral de alfa y betacoronavirus, no SARS-CoV-2, en niños. Si bien los efectos antivirales podrían ser de poca eficacia en la enfermedad grave, luego del pico de viremia, la azitromicina se asocia con propiedades antiinflamatorias, entre ellas supresión dependiente de la dosis de la expresión linfocitaria de perforina, y de un amplio espectro de citoquinas proinflamatorias, como interleuquina (IL) 1 beta, IL-6, IL-8, IL-18 y factor estimulante de colonias de granulocitos y macrófagos. A pesar de estos beneficios teóricos, numerosos estudios clínicos a gran escala no mostraron que el tratamiento con azitromicina, como monoterapia o en combinación con hidroxicloroquina, sea eficaz para reducir la mortalidad, la necesidad de asistencia ventilatoria mecánica o la duración de la internación, ni para mejorar la evolución clínica, en pacientes internados con COVID-19. No obstante, todos estos estudios se realizaron con pacientes con enfermedad grave en estadio tardío, asociada con índices de mortalidad de 17% a 40%, de modo que los resultados podrían no ser aplicables para pacientes con enfermedad en estadio precoz en la comunidad. Por ejemplo, se ha visto que el tratamiento con dexametasona es beneficioso, en términos de la supervivencia, cuando se lo indica en pacientes con COVID-19, pero no se asocia con beneficios, e incluso puede ser deletéreo, en pacientes que no requieren terapia con oxígeno. El objetivo del presente estudio fue determinar los efectos del tratamiento con azitromicina en pacientes con COVID-19 en estadio precoz, no internados, con el propósito de conocer la influencia de la terapia sobre el riesgo de progresión de la enfermedad.

Pacientes y métodos
El presente estudio prospectivo, abierto, aleatorizado y de superioridad se realizó en 19 hospitales del Reino Unido. Fueron reclutados pacientes de 18 años o más, con diagnóstico clínico, altamente probable o confirmado de infección por SARS-CoV-2, síntomas de menos de 14 días de evolución, y aptos para el tratamiento ambulatorio. Los participantes fueron aleatoriamente asignados (1:1) a tratamiento con azitromicina (1:1) en dosis de 500 mg una vez por día por vía oral, durante 14 días, más cuidados habituales, o a cuidados habituales únicamente. El criterio principal de valoración fue la mortalidad o la internación a los 28 días de la asignación a los grupos. El criterio principal de valoración y los criterios se seguridad se analizaron en la población con intención de tratamiento.

Resultados
Entre 3 de junio de 2020 y 29 de enero de 2021 fueron reclutados 298 pacientes; la población para el análisis del criterio principal de valoración estuvo integrada por 292 pacientes (145 en el grupo de azitromicina, y 147 en el grupo de cuidados habituales). La edad promedio de los pacientes fue de 45.9 años. Los índices de internación y mortalidad durante el estudio fueron de 10% (n: 15) en el grupo de azitromicina, y de 12% (n: 17) en el grupo de cuidados habituales (odds ratio [OR] ajustado de 0.91; intervalo de confianza del 95% [IC 95%]: 0.43 a 1.92, p = 0.80). No se refirieron efectos adversos graves.

Conclusión
Los resultados del presente estudio abierto y aleatorizado con pacientes con COVID-19 leve a moderada sin necesidad de internación indican que el agregado de azitromicina a los cuidados habituales no reduce el riesgo de internación o de mortalidad. Por lo tanto, los hallazgos no avalan del uso de azitromicina en pacientes con COVID-19 con estas características.
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