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La estatal salud pública y gratuita británica cuestionada por un poderoso medio financiero
Agencia Sistema de Noticias Científicas (aSNC) París, Francia 23 Noviembre, 2021

Rafael Bernal Castro
Director editorial 
Agencia Sistema de Noticias Científicas 

 La célebre revista francesa Les Echos Week-End, critica el desempeño del Servicio Nacional de Salud (NHS), público y gratuito, orgullo de los súbditos de la reina Isabel II, argumentando que mostró sus límites al no poder resistir el impacto de la pandemia Covid-19.

El artículo de Ingrid Feuerstein publicado el 19 de noviembre dice en uno de sus primeros párrafos: "la pandemia Covid-19 expuso la vulnerabilidad del NHS, incapaz de responder al repentino aumento de la demanda".

Para ejemplificar las consecuencias señala que al comienzo del brote -y en solo unas pocas semanas- el Reino Unido se convirtió en el país europeo con mayor número de muertes. 

El periodista lamenta que pese a estos resultados la posible privatización aún enfrente un fuerte rechazo por parte de la población. A continuación recuerda que "Margaret Thatcher, quien gobernó el país de 1979 a 1990 y logró imponer muchas reformas antipopulares, se echó atrás en las protestas cuando en 1982 insinuó la modificación del sistema de salud pública."


La privatización del sistema público de salud
El artículo hace hincapié en las desmedidas recaudaciones impositivas para mantener lo que considera el ´imperfecto´ sistema público de salud inglés. Así lo plantea:

"Creado después de la Segunda Guerra Mundial, el sistema se basa en un principio simple: brindar atención médica gratuita y financiada con impuestos ´desde la cuna hasta la tumba´. Pero el dispositivo tiene cada vez más dificultades para cerrar esta cuenta.
"Si, en la década de 1940, el gobierno británico dedicó 250 libras por habitante a gastos de salud, en la actualidad esa cantidad supera las 3.000 libras." 

Para desvalorizar al tradicional National Health Service - NHS (Servicio Nacional de Salud británico) la revista-pasatiempo de los financistas franceses arremete contra la cantidad de personas que se desempeñan en el organismo:
"...sin olvidar que el sistema de salud representa una masa salarial gigantesca en el país. El NHS es el empleador más grande del Reino Unido y el quinto del mundo, solo por detrás de McDonald's y Walmart, el ejército chino y el Departamento de Defensa de Estados Unidos".

Al ridiculizar la estructura de personal que trabaja en el sistema público de salud, Les Echos Week-End encubre su visión de la salud como negocio en contraposición con la concepción que la encuadra entre los  derechos humanos clave.

La reducción del Estado a pocos y desacreditados funcionarios contribuye a su desguace y a la consecuente santa aparición de inversores que brindarán para menos los servicios esenciales resucitados por gracia de sus generosidades.

Los cuantiosos beneficios de quienes se apoderaron con fines comerciales de la salud mundial quedaron expuestos en las maniobras especulativas que los enfrentaron al intento frustrado de producir y distribuir vacunas sin discriminaciones determinadas por residir en el sur o norte del planeta o habitarlo en condición de pudiente o empobrecido.

La participación del Estado en los temas estratégicos universales que inciden en el bienestar de la población se cuestionará en cuanto país del mundo que proporcione servicios gratuitos o baratos e igualitarios.
Las jerarquías sociales -sean de
países centrales o postergados- anhelan apoderarse de ellos por sus altos índices de rentabilidad y obligatoriedad de consumo, al menos para los sectores en condiciones de pagarlos.


Sistema menos resistente

Según los entrevistados por Feuerstein, el NHS todavía puede estar orgulloso en algunos aspectos, como el uso masivo de medicamentos genéricos o la duración media de las estancias hospitalarias.

Luego de relativizar esas declaraciones favorables, el articulista vuelve a la carga:
"el país tiene un número de camas mucho menor que sus vecinos europeos (2,5 por mil habitantes, frente a 6 en Francia y 8 en Alemania)."
"En tiempos normales, los hospitales tienen una tasa de ocupación que fluctúa entre el 80% y el 90%, lo que ´hace que el sistema de salud sea menos resiliente ante choques extremos´, incluida una simple epidemia de gripe estacional", insiste.

"Además, el sistema británico sufre inflación en los precios de los tratamientos y un envejecimiento de la población, lo que aumenta la demanda de atención médica. Por no hablar de la falta de enfermeras y médicos, lo que hace que el país contrate a muchos profesionales extranjeros."

Es sabido que entre los negocios de la medicina privada se destaca el rubro ´hotelería hospitalaria´ cuyo índice de utilización es modulado por las circunstancias asistenciales y la capacidad de alojamiento disponible.

Las sospechosas estadísticas del medio francés contrastan con la situación descripta el 22 de noviembre a la Agencia France Press por Gernot Marx, presidente de la Federación Alemana de Medicina de Cuidados Intensivos:
"los hospitales alemanes están cerca de la saturación, principalmente por la falta de profesionales sanitarios. Esto ya está provocando ´situaciones de sobrecarga aguda´ de los hospitales en determinadas regiones, lo que hace necesario el traslado de pacientes".


Supuesta vulnerabilidad
Al concluir, el informe abandona su disimulo privatizador:
"Actualmente, solo el 10% de la población británica se beneficia de un sistema de seguro médico privado, en comparación con el 34% en Alemania y el 63% en los Estados Unidos."

La parcialidad periodística recurre a supuestas opiniones de ´algunos expertos´ quienes temerían "que las deficiencias expuestas por la pandemia puedan cambiar la mentalidad de los británicos y generar una verdadera carrera por los planes de salud privados".

Al finalizar la plegaria de acción, la revista advierte que la confirmación de la persistencia británica en su sistema de salud pública acarrearía como "principal riesgo, el aumento de las desigualdades en materia de salud”.
Es decir, los financistas de Les Echos consideran que la privatización parcial o total de la salud implica igualdad médica y sanitaria para el conjunto de la población.

Llama la atención el contrasentido expuesto con total desparpajo.
Les Echos solo propone la participación privada en la atención de la salud hoy exclusivamente a cargo del Estado cuando describe el problema sanitario que dice afectar a la ciudadanía británica.

La alternativa privatista que ofrece no hace referencia a la posibilidad de perfeccionar el sistema público de salud con mayores recursos provenientes del Estado o en sistemas mixtos de gestión sanitaria.

A decir verdad, el mundo para pocos también comienza a manifestarse en aquellas sociedades imperiales cuyos encumbramientos fueron y todavía son consecuencia de la sumisión forzada de los países periféricos y sus habitantes. 

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